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Tormenta tropical Bonnie, Nicaragua, lluvias

LA PRENSA/Captura de pantalla

El curioso dato que quizás no sabías de Bonnie y el por qué Nicaragua se está volviendo la ruta más frecuente de los ciclones

Nicaragua destina muy poco dinero para la adaptación al cambio climático, pese a que las perspectivas no son alentadoras y los fenómenos naturales son cada vez caóticos. Acá un ejemplo

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En los últimos tres años Nicaragua se ha visto afectada directamente con el paso de los huracanes como Eta, Iota y recientemente Bonnie, que ingresó el pasado sábado como tormenta tropical, pero que este lunes se espera se convierta en huracán categoría 1 en el Océano Pacífico, tras cruzar por territorio nicaragüense desde el mar Caribe, por lo que dicho ciclón ya hizo historia, aunque no haya provocado daños severos en la región.

Este es el cuarto ciclón tropical que en las últimas décadas ha logrado ingresar al Pacífico desde el Caribe teniendo como ruta de cruce Centroamérica. El primero fue el Joan- Miriam, conocido como el huracán Juana en Costa Rica y Nicaragua y que en 1988 produjo fuertes afectaciones humanas y económicas. Se estima que provocó la muerte de más de 200 personas en la región. Tras cruzar del Caribe al Pacífico fue renombrado Miriam y se disipó cerca de México. Este huracán se originó en las costas de Venezuela.

El segundo fue el huracán César-Douglas, que en 1996 también se formó como huracán de categoría 1 y tras causar la muerte a 67 personas en Centroamérica, al llegar al Pacífico se reformó y se nombró como Douglas, donde llegó a alcanzar el nivel 4. Costa Rica fue la nación más golpeada, según registros históricos meteorológicos.

Luego dicho fenómeno se repitió en el 2016, con el huracán Otto, que también se formó en el Mar Caribe y que hoy por hoy se considera el huracán más destructivo que ha golpeado a Costa Rica y Panamá antes de incorporarse al Pacífico, donde debido a que su circulación no se debilitó conservó su nombre, un caso muy similar a Bonnie, que también seguirá siendo llamado así este lunes mientras azota las costas de Guatemala, El Salvador y parte de México.

La diferencia de Bonnie con los otros ciclones es que cruzó como tormenta tropical Centroamérica desde el caribe sin disiparse y será en el Pacífico donde se espera se transforme en huracán.

Pero más allá de ese dato curioso, ¿por qué Nicaragua se ha vuelto ruta más frecuente de los ciclones y cuáles son las perspectivas en la temporada de huracanes de este año? En el 2020, dos huracanes casi al mismo tiempo azotaron al país, algo inusual.

El agrometeorólogo Agustín Moreira, director del Observatorio de Fenómenos Naturales (Ofena) y Abdel García, investigador en temas ambientales y cambio climático, explican qué está pasando.

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García agrega que la región Centroamérica se está volviendo más propensa a los huracanes, y lo que ocurre en Nicaragua es un reflejo y síntoma de todo lo que pasa en la región porque los huracanes Eta y Iota causaron desastres en Honduras, por ejemplo.

La costa Caribe de Nicaragua es una de las zonas más ciclónicas debido a la ubicación geográfica en la que nos encontramos. “Nosotros estamos en una región entre los trópicos de cáncer y capricornio y los libros de cambio climático explican que en las regiones tropicales es donde más se notan los efectos primarios del cambio climático, es decir que todos los países que se encuentren entre esta franja, se visibilizarán con más intensidad en el cambio climático”, explica García.

Según García, al estar entre los trópicos, estamos en una zona donde hay convergencia de masas de aire porque el planeta está rotando y está en movimiento y esa agitación mueve vientos del norte, bajan hacia el centro y confluyen en esta franja de los trópicos donde está la zona de convergencia intertropical.

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“Uno de los cambios notables es la intensidad con la que en esa zona están convergiendo esos vientos del sur y del norte y por la rotación, la mayoría de los sistemas que nos dejan caer agua a nosotros desde las ondas tropicales hasta los huracanes categoría 5 casi todos ellos se forman en las costas de África, ahí concluyen esos vientos y luego se vienen moviendo de este a oeste que entran a la cuenca del Caribe y es más vulnerable la zona que están frontales en esas direcciones. Los que están al este, como República Dominicana son más propensos que nosotros”, explica García.

Según la agencia de noticias EFE, el impacto de huracanes en la costa este de Nicaragua es común, ya que el país cuenta con un litoral de más de 500 kilómetros frente al mar Caribe, una de las zonas más ciclónicas del mundo.

“La Costa Caribe tiene una condición de vulnerabilidad en el territorio, porque no es solo una cuestión de fenómenos naturales, también hay fragilidad en el territorio por la degradación ambiental”, dice. Sobre la inversión de Nicaragua en materia de cambio climático, el investigador explica que es a partir del 2020 que el país está tomando en serio este tema, porque se creó en 2021 un Sistema Nacional de Gestión del Cambio Climático donde se integran todas las instituciones. “Bonnie era una oportunidad para poner en marcha ese decreto”, dice.

Una análisis realizado por LA PRENSA en 2020 con base a cifras del Presupuesto General de la República de Nicaragua reveló que en los últimos tres años el rubro relacionado con cambio climático, gestión de riesgo ante desastres y gestión ambiental no supera ni el tres por ciento del gasto público, lo que confirma que tampoco el régimen tiene conciencia sobre el cambio climático.

En el 2020, por ejemplo, en este tipo de gasto se proyectó en 2,374 millones de córdobas, de los cuales más de la mitad son para gasto corriente y el restante para invertir de cara a la prevención y mitigación, así como protección de los recursos naturales.

En el 2022, por su parte, se destinaron 2,680 millones de córdobas para gasto en cambio climático, gestión del riesgo ante desastres y gestión ambiental. De este monto 1,401 millones de córdobas eran para adaptación al cambio climático y reducción del riesgo de desastre.

Cabe mencionar que los 2,680 millones de córdobas representan 2.91 por ciento de los 91,802 millones de córdobas que se contemplan este año para el gasto general del país, esto pese a la vulnerabilidad de Nicaragua ante los fenómenos naturales.

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De hecho, Moreira explica que Nicaragua siempre ha sido de los países que es más azotado por los huracanes, más que Costa Rica, debido a que está en la ruta cercana al caribe de Centroamérica, esto desde el caribe Central, es decir desde las Antillas Menores. “Los huracanes siguen esta ruta y al encontrar más aguas con temperaturas de 28 grados celsius en el mar Caribe, es ahí donde se fortalecen”, explica.

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“Entre Nicaragua, Costa Rica y Panamá tenemos una área que se llama círculo ciclo genético que es donde tenemos una mayor concentración de altas temperaturas cercanas a las costas del Caribe, y cuando vienen estos sistemas buscan las rutas más calientes, como la de Nicaragua”, precisa.

El cambio climático empeora la situación y estaría detrás del aumento en la frecuencia de circulación de huracanes en Nicaragua en los últimos tres años.

Temporada de huracanes

Pero ¿qué se espera para la temporada de huracanes 2022? La temporada de huracanes del Atlántico comenzó oficialmente el miércoles 1 de junio, y terminará el 30 de noviembre.

Según Ofena en el océano Pacífico se esperan entre 14 y 19 ciclones este año; mientras que en el Atlántico, entre 16 y 21. Es decir, entre 30 y 40 eventos ciclónicos que amenazarán al hemisferio.

La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) atribuye el alto número de tormentas tropicales de esta temporada a factores climáticos como el fenómeno la Niña; unas temperaturas más altas de lo habitual en la superficie del océano Atlántico y el mar Caribe; vientos alisios tropicales más débiles en el Atlántico y lluvias monzónicas superiores al promedio en África Occidental.

Cortesía del Observatorio de Fenómenos Naturales (Ofena).

Categorías de los huracanes

Categoría 1

El huracán categoría uno se caracteriza por tener una velocidad de vientos entre los 120 y 150 kilómetros por hora. Entre los daños potenciales que podría ocasionar un huracán de categoría uno están las afectaciones en casas flotantes, caída de árboles e inundaciones en zonas costeras y daños de poco alcance en puertos.

Categoría 2

Este tipo de huracán se caracteriza por presentar velocidad de vientos de entre 151 y 180 kilómetros por hora. Con este nivel puede haber daños en tejados, puertas y ventanas de viviendas, así como daños en la vegetación, casas móviles e inundaciones en puertos.

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Categoría 3

Ofena señaló que un huracán alcanza la categoría tres cuando la velocidad de los vientos ronda entre los 181 y 210 kilómetros por hora.

Este tipo de huracanes podría ocasionar daños estructurales en edificios pequeños, casas; destruir edificaciones pequeñas en las zonas costeras y provocar inundaciones tierra adentro.

Categoría 4

La velocidad de sus vientos oscila entre los 211 y 250 kilómetros por hora. El huracán Eta, que impactó al Caribe Norte de Nicaragua, específicamente Bilwi y sus comunidades aledañas en 2020, alcanzó este nivel.

Entre sus daños potenciales figuran afectaciones generalizadas en estructuras protectoras, desplome de edificios pequeños, alta erosión de bancales y playas e inundaciones en terrenos interiores. En el caso de Nicaragua, Eta prácticamente arrasó con las comunidades. No dejó piedra sobre piedra.

Categoría 5

Es el huracán más peligroso. Se caracteriza por presentar velocidad de vientos mayores a los 251 kilómetros por hora. Fue la categoría que alcanzó el huracán Iota tras su paso por Nicaragua y que también dejó destrucción en el Caribe, en 2020.

Entre sus daños potenciales están la destrucción total de tejados en algunos edificios, inundaciones en plantas bajas de edificios cercanos a la costa. Con este nivel puede ser requerida la evacuación masiva de las áreas residenciales.

«Los vientos de 300 kilómetros por hora pueden arrancar árboles y hasta casas de sus cimientos. Es un huracán muy poderoso», explicó Ofena.

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