Trump y su estrategia de pan y circo para celebrar el 4 de julio

El presidente estadounidense Donald Trump volvió a sacudir recientemente el escenario político con dos expresiones reveladoras de su mentalidad y de su estilo de gobierno.

Ante el alza enorme de los precios del petróleo y de muchos bienes básicos a causa del conflicto con Irán, exclamó ante la prensa: “Amo la inflación”.

Después de esta desconcertante declaración de amor a la subida de los precios, Trump anunció proyectos faraónicos para celebrar los 250 años de la independencia de los Estados Unidos el próximo 4 de julio.

Cierto: es difícil relacionar a primera vista las tendencias alcistas de la economía con proyectos monumentales para celebrar los dos siglos y medio de la nación. Pero en realidad, ambos discursos reflejan la polémica y criticada visión del poder que Trump mantiene.

Cuando el mandatario aseguró públicamente que ama la inflación, la frase disparó las alarmas de periodistas, políticos y el público en general. La inflación es el enemigo del ciudadano común: equivale a un impuesto que devora el poder adquisitivo de individuos y familias, castigando especialmente a la clase trabajadora, que en muchos casos tiene que realizar verdaderas hazañas para llegar a fin de mes. Desde la torre de marfil del poder, Trump parece ajeno a esa difícil realidad cotidiana de la gente. Su equipo trató de restarle controversia al comentario, diciendo que se refería a cuestiones de geopolítica, específicamente la crisis en el Oriente Medio, el conflicto con Irán y el cierre de estrecho de Ormuz, una vía vital para el comercio internacional y el suministro de petróleo, y que los precios del combustible bajarían pronto, en cuanto selle un acuerdo con Teherán.

De todas formas, el daño estaba hecho y la declaración dejó un sabor amargo entre la gente. Para millones de familias que ven subir el costo de la vida, la inflación no es un hecho pasajero que se puede amar u odiar: es una angustia diaria cuando los consumidores van al supermercado, a las tiendas, o cuando llenan de gasolina el tanque de sus automóviles.

Esta desconexión de Trump con el bolsillo de los ciudadanos cobra un sentido diferente cuando se observa su agenda para celebrar los 250 años de la república, unos festejos que se han denominado America250.

Trump implementa su estilo de gobierno sin prudencia ni discreción: utiliza constantemente el impacto visual, las declaraciones grandilocuentes, las amenazas a los que se oponen a sus políticas, y la proclamación de un nacionalismo tan obsoleto como exacerbado. Sus planes para el 4 de julio reflejan exactamente ese estilo, al que se opone un poderoso movimiento popular que, bajo el nombre de No Kings (Sin Reyes), organiza manifestaciones multitudinarias en diversas ciudades norteamericanas.

En el marco de la celebración del 4 de julio, Trump decidió transformar los históricos y solemnes jardines de la Casa Blanca en un anfiteatro para combates de la UFC (Ultimate Fighting Championship, la mayor organización de artes marciales mixtas del mundo) el domingo 14 de junio. Con ese espectáculo de gladiadores modernos, Trump rompe con siglos de protocolo y lleva la cultura del espectáculo a la misma sede del poder ejecutivo. En su evidente vocación imperial, parece dispuesto a manipular a la población con la antigua táctica romana de pan y circo.

Dentro de esa misma lógica de celebración espectacular, Trump ha ordenado la erección de un «Arco Triunfal de los Estados Unidos» en Washington, similar al famoso Arco del Triunfo de París. Con una altura colosal de más de 75 metros, detalles en oro y una ubicación que interrumpe la clásica línea visual del paseo de monumentos de la capital estadounidense, el Arco proyectará una imagen imperial. Para los seguidores de Trump, es un símbolo de orgullo, poder y resurgimiento nacional. Para los que se oponen, es un exceso que rompe la majestuosa estética de Washington y, sobre todo, un gasto innecesario que ignora los problemas financieros reales de gran parte de la población, agobiada por esa misma inflación que Trump ama.

El controversial mandatario enfoca la celebración de America250 en el espectáculo, el mármol y el entretenimiento masivo. Lo que debería preguntarse es si ese colosal Arco del Triunfo celebrará la prosperidad de una nación, o si funcionará como una imponente cortina de humo con la intención de ocultar la vulnerabilidad económica de los ciudadanos de a pie. Las elecciones al Congreso del próximo noviembre indicarán la opinión de la mayoría de los estadounidenses ante la estrategia de pan y circo de Trump. [FIRMAS PRESS]

El autor es escritor y periodista radicado en Miami. Sus novelas más recientes son El ocaso y La espada macedonia, publicadas por Mundiediciones. También ha publicado el ensayo Biden y el legado de Trump con Mundiediciones y el ensayo Una plaga del siglo XXI, sobre la pandemia del covid-19.

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