Familias de comunidades de Rivas tuvieron que autoevacuarse por tormenta Bonnie

Historias de personas que se vieron obligadas a evacuarse por la tormenta tropical Bonnie

El principal logro del régimen Ortega Murillo frente a la emergencia por la tormenta tropical fue evacuar a miles de familias antes que el fenómeno natural tocara tierra ¿Pero qué cuentan las familias en los albergues o aquellas a las que no llegó la asistencia gubernamental?

El Sistema Nacional de Prevención, Mitigación y Atención a Desastres (Sinapred) dijo este sábado que se crearon 24 albergues preventivos para atender a la población en riesgo ante la llegada de la tormenta tropical Bonnie, que finalmente tocó tierra en Nicaragua a las nueve de la noche del viernes.

Guillermo González, director del Sinapred, aseveró que a esos albergues se trasladaron de manera rápida y oportuna a más de 1,500 familias.

Desinformados y abandonados

Los habitantes de las comunidades Sapoá, La Pita y Colón, del municipio de Cárdenas, Rivas, fueron parte de los afectados por la tormenta tropical y se vieron obligados a abandonar sus casas para resguardarse de las inundaciones, pero no estaban del todo contentos con el lugar al que los trasladaron ni las formas en que los trataron.

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Aunque el fenómeno natural no causó grandes estragos en esas comunidades rivenses, cinco familias de Sapoá tuvieron que ser  evacuadas la propia madrugada del sábado a una cancha deportiva conocida cómo Centro Cívico, de la zona.

Familias de la comunidad Sapoá fueron albergadas en una cancha deportiva. LA PRENSA

El lugar con costo permitía que los refugiados no se mojaran. No tenían colchonetas, sábanas ni plásticos con los que se pudieran cubrir. En el amplio espacio solo se veía las pertenencias de una de las familias. Las otras llegaron solo con lo que tenían puesto.

«Las casitas de nosotros se inundaron de agua, se mojó la ropa y aquí tenemos a los chavalos sin comer», dijo una de las madres de familias.

«Solo nos vinieron a tirar aquí», agregó.

El comité de emergencia comunitario del régimen de Daniel Ortega les orientó que debían salir de sus casas y albergarse en la cancha, pero no les informó si suplirían sus necesidades básicas, como alimentación y abrigos.

Además, cuando LA PRENSA habló con las personas afectadas, en horas de la mañana del sábado, no sabían si ya podían regresar a sus hogares o permanecer en ese local.

Sus pequeñas y humildes casas están ubicadas en la costa del Lago de Nicaragua, por lo que se vieron afectadas con el fuerte oleaje, que llegó hasta adentro de sus hogares.

Se autoevacúan

En La Pita, alrededor de cuatro familias decidieron resguardarse del fenómeno natural por su propia cuenta.

Esas familias no esperaron las orientaciones de las autoridades para salir de sus casas y estas, hasta el sábado al mediodía, aún no se hacían presentes en el lugar.

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Al recordar que varias casas se inundaron cuando pasó por Nicaragua el huracán Otto, en el 2016, y cuando sintieron los fuertes vientos y la brisa ligera, los comunitarios decidieron autoevacuarse en casas vecinas, que están más alejadas del lago.

Con las intensas lluvias, el río Sapoá se desborda, y provoca que las quebradas que rodean a esas comunidades también se desborden y provoquen inundaciones, contó zambullido en el agua José Delgado, uno de estos pobladores.

“Fue como a las dos de la mañana que comenzó la lluvia y a esa hora empezamos a sacar todas las cosas, porque la vez pasada (con Otto) nos inundamos. Lo perdimos todo, porque no nos dio chance de sacar nada, pero gracias a Dios esta vez logramos sacar todo», afirmó Delgado.

«Aquí vivimos por la gracia de Dios. Aquí no han venido las autoridades a decir que nos van a evacuar o algo por el estilo. Aquí, entre nosotros mismos nos ayudamos unos a otros», señaló Delgado.

María de los Ángeles Zamorán sacó todas sus pertenencias, desde su colchón hasta sus utensilios de cocina, y los llevó a la casa de una vecina. Dijo que su desayuno este sábado fue una tortilla de harina con sal, porque no pudo cocinar ni hacer otra cosa. Sus pertenencias estarían donde su vecina hasta que el agua que rodeaba su pequeña vivienda se retirara.

Familias de Colón se refugian en Cárdenas

Durante la noche del viernes, las familias de Colón fueron trasladadas en buses a Cárdenas, donde habilitaron tres albergues, según comentaron los pobladores, para recibir a personas adultas y a bebés. 

Tras el paso de Bonnie por la zona sur de Nicaragua, esas personas desconocían en qué situación se encuentran sus viviendas en Colón. Comentaron que las autoridades los movilizaron por el peligro que representaban los ríos en ese lugar.

«No se sabe nada. Lo que saben decir (las autoridades) es que ha cesado de llover, pero el río sigue crecido… inundaciones no hay, pero no se sabe cuánto tiempo nos tendrán (en el albergue)», manifestó Diego Castillo, quien se encontraba, junto a unas 40 familias más, en un albergue de Cárdenas. 

El río Niño y el río Colón, al lado de Costa Rica, eran los que hasta horas del mediodía de este sábado estaban haciendo que en la parte de Colón, en Nicaragua, el río se mantuviera crecido.

En la mañana del sábado, Cárdenas se encontraba sin energía eléctrica debido a la caída de postes del tendido eléctrico.

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