Después de casi dos semanas de angustia, desesperación e intensas jornadas de colecta, finalmente el migrante nicaragüense Marlon Mairena, junto con su esposa y su niño fueron puestos en libertad, tras permanecer secuestrados por un cártel en la ciudad Reynosa, cerca de la frontera entre México y Estados Unidos.
La liberación se dio después que familiares de este matrimonio, originario de Nueva Segovia, pagara la suma de 30 mil dólares, cantidad que los secuestrados pidieron por su liberación. Inicialmente el cártel había pedido 25,500 dólares, pero la cifra aumentó por la demora del desembolso del dinero.
«Por gracia de Dios ellos ayer (martes)como a eso de la una y media fueron liberados y ya están del otro lado de la migra, en Estados Unidos. Ellos están bien, estuvieron casi dos semanas allí (secuestrados) y hubieron días que no comían, pero ayer ellos iban alegres a estregarse a las autoridades migratorias», confirmó a LA PRENSA Lidia Herrera Flores, madre de Marlon.
Para recoger esa suma de dinero doña Lidia contó principalmente con la ayuda de su familia y de su nuera, quienes se despojaron de sus ahorros para poder completar la cifra solicitada. Asimismo, ella salió a las calles de Jalapa con alcancía en mano para poder recoger más dinero.
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«Yo aquí recaudé un poquito más de cinco mil dólares, pero la familia de parte de la esposa de él es que dieron, unos hermanos que están en Estados Unidos, más familiares que me ayudaron, amistades, el pueblo de Jalapa que es bien colaborativo, se pudo recoger la cantidad», declaró Herrera.
Travesía de la familia segoviana
Marlon y su familia salieron de Nicaragua el pasado 9 de mayo con el fin de tener un futuro mejor. Su pequeño negocio de autolavado ya no daba abasto para pagar los servicios básicos de la casa, comida, gastos personales, además de las deudas.
“Se fue por buscar una vida mejor, comprar su terrenito (casa), tener su negocio propio y pagar deudas que tenía, siempre buscando un futuro mejor”, dijo doña Lidia en una entrevista anterior con este medio.
Durante su viaje, Marlon mantuvo comunicación permanente con doña Lidia, pero fue como el 2 de junio que su familia le informó que había sido secuestrado. Ahora, la madre del migrante asegura sentirse feliz, porque en una grabación pudo constatar que su hijo ya estaba fuera de peligro.
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«Es pura suerte, tanta gente que emigra de todos los países y no se topan con la misma suerte que tuvo mi hijo con su esposa y el niño, pero con la ayuda de Dios se solucionó todo este problema. Yo lloraba, temblaba de felicidad», concluyó la ciudadana.
Ojo para no caer en el «juego» de carteles
La organización sin fines de lucro Texas Nicaraguan Community señaló recientemente que ante la ola de migración nicaragüense, las familias están cayendo en “el juego” de los cárteles mexicanos, y advierte que este tipo de situación se debe manejar bajo perfil y con el acompañamiento de las autoridades correspondientes.
Texas Nicaraguan no dio una cifra exacta de cuántos casos de secuestro maneja, pero indica que son “muchos”.La organización destaca que lo ideal es que las familias denuncien el secuestro antes las autoridades, pero estas no van porque temen que asesinen a sus parientes.
Debido a que la situación es muy complicada, ya que los secuestradores trabajan desde una red, la organización aconseja evitar brindar o circular información personal de más en las redes porque es cuando se aprovechan las personas.