El presidente de la Asamblea Nacional de Nicaragua, Gustavo Porras, con la diputada María Haydée Osuna, presidenta del PLC, en una sesión pasada. LA PRENSA/Medios oficialistas

Qué papel juega el PLC en una Asamblea controlada totalmente por el FSLN

El PLC representa una débil oposición que no es más que apariencia, porque el régimen orteguista solo permite a sumisos en los cargos públicos

El Partido Liberal Constitucionalista (PLC), encabezado por María Haydee Osuna, ha tenido este año algunas expresiones críticas ante el pleno de la Asamblea Nacional, donde cuenta con 10 diputados frente al dominio absoluto del partido gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), encabezado por Daniel Ortega, que cuenta con 75 diputados de los 91 totales.

Los seis legisladores restantes, cinco son de diferentes partidos que se unieron para formar una bancada y hay uno solo, el diputado indígena Brooklyn Rivera Bryan.

Los diputados del PLC, Lester Flores y Eneyda Escoto, son los que algunas veces hablan ante las sesiones plenarias, para expresar su inconformidad con las iniciativas que envía Ortega y otras veces son presentadas por sus diputados.

El pasado 29 de marzo, en el espacio de debate previo a la votación de las reformas a la Ley del Notariado y al Código de Comercio de la República de Nicaragua, la diputada Escoto adelantó que su bancada votaría en contra de esos cambios, por considerar que «atenta contra los derechos constitucionales de los profesionales del derecho y también del pueblo».

Y más reciente, el pasado 5 de mayo, en la votación de la reforma a la Ley Electoral (331), el diputado Flores fue el encargado de anunciar ante el pleno que su bancada se iba a abstener en la votación, porque no estuvieron de acuerdo con varios aspectos de la reforma, entre estos la reducción del período de la campaña electoral.

La oposición o abstención del PLC no tiene ningún efecto en el Legislativo, porque la aplanadora sandinista inevitablemente aprueba sus leyes, a veces de manera expedita.

¿Cómo vota el PLC?

Este año, el FSLN ha aprobado ocho decretos de cancelación de personalidades jurídicas, que han significado la eliminación de 127 organizaciones sin fines de lucro (OSFL o ONG), la mayoría representadas por críticos de Ortega.

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El PLC ha votado a favor de dos decretos de cancelación de ONG, el 19 de enero y el 2 de febrero.

Cuando se canceló la personalidad jurídica de la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli) junto a otras 13 asociaciones y fundaciones, la bancada del PLC se mantuvo presente.

En el resto de cancelaciones de ONG han marcado abstención.

En la aprobación de leyes controversiales se abstienen, como por ejemplo la reforma electoral.

En la aprobación de decretos comerciales y reformas administrativas, para hacer cambios en las leyes orgánicas de las instituciones debido a las sanciones, el PLC vota a favor.

Tres veces han votado en contra este año: en la reforma a la Ley del Notario Público, en el informe de la Comisión de Justicia para aumentar penas y enjuiciar a sacerdotes y en la «Declaración de la Asamblea Nacional sobre el análisis de las normas jurídicas que sancionan los delitos de menoscabo a la integridad y soberanía nacional».

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LA PRENSA intentó hablar con la presidenta del PLC, María Haydee Osuna, sobre la posición de este partido en la Asamblea, pero no contestó a la solicitud de este Diario. También se quiso obtener una versión del PLC por medio de su equipo de prensa, pero hasta la publicación de esta nota no habían dado una respuesta.

PLC es parte del sistema del FSLN

Para los críticos, la débil oposición del PLC no es más que apariencia, porque consideran que el régimen orteguista solo permite a sumisos en los cargos públicos y la verdadera oposición política es perseguida y encarcelada.

El PLC arrastra el estigma del pacto que hizo hace 20 años su expresidente y exmandatario de Nicaragua, Arnoldo Alemán, con Daniel Ortega, que significó la instauración de un sistema bipartidista, en que el FSLN y el PLC se repartieron los poderes del Estado y facilitó el regresó al poder de Ortega en 2007.

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El exdiputado opositor, Eliseo Núñez Morales, manifestó que no se puede seguir creyendo que existe un pacto entre el PLC y el FSLN como el que existió cuando el partido liberal estaba en manos del expresidente Alemán (1997-2002).

«Yo no miro que el PLC sea contraparte del FSLN, simplemente hay una sumisión, no hay un nuevo pacto. El PLC ha decidido subsumirse adentro del Frente Sandinista y con eso lo que hace es formar parte del sistema y probablemente más adelante formen parte del mismo partido. Pero por lo menos ahora, el partido de la Haydee y compañía es parte del sistema y van camino a ser un partido como el de Daniel Ortega Reyes o Camino Cristiano, aliados del FSLN», dijo Núñez.

Por su parte, las abstenciones para Núñez son para seguir engañando a la membresía que aún les queda.

Diputados y partidos sin autonomía

Un politólogo que habló bajo condición de anonimato, manifestó que en el régimen de Ortega «ningún diputado de ningún partido tiene autonomía en sus decisiones ni mucho menos representatividad».

«El papel que juegan es básicamente de apañamiento al control absoluto que mantiene el FSLN sobre todos los poderes del Estado», manifestó la fuente.

Para el politólogo, permanecer en los puestos legislativos aunque su voto y voz no significa ningún cambio, «demuestra intereses de por medio que no se alinean con los de la ciudadanía».

«Pueden ser intereses económicos así como también el interés de conservar pequeñas cuotas de poder ya que saben que la legitimidad que tienen es nula y no la podrán reconstruir fácilmente en un periodo transitorio a democracia por el rol de colaboración que han jugado históricamente, en especial a través del pacto, que ayudó a Ortega a regresar al poder», manifestó la fuente.

Además, el politólogo considero que el pacto a pesar de su relevancia a inicios del 2000, tiene muy poca trascendencia ahora.

«Ningún partido tiene la capacidad, ni el apoyo popular, ni los recursos para competir contra FSLN, no tienen nada que negociar como lo tenían antes. La capacidad de desplazarlos a su antojo lo vimos con el encarcelamiento de Maria Fernanda y la persecución a algunos de sus miembros», agregó la fuente.

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