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Dos especialistas en el tema de libertad de prensa calificaron de «valentía» la labor que ejerce el periodismo independiente en Nicaragua. Este 18 de abril se cumplen cuatro años de las protestas antigubernamentales en contra del régimen de Daniel Ortega.
La crisis sociopolítica desencadenada por la represión dejó a 355 nicaragüenses asesinados, según datos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), el encarcelamiento de decenas de presos políticos, que a la fecha superan los 180 detenidos, según el Mecanismo para el reconocimiento de personas presas políticas y centenares de exiliados.
La crisis también ha afectado directamente al periodismo independiente del país, desde el asesinato del periodista Ángel Gahona, quien recibió un impacto de bala mientras cubría, la noche del 22 de abril de 2018, las protestas antigubernamentales en Bluefields, la confiscación de facto de medios de comunicación y la criminalización del ejercicio.
Para Carlos Jornet, presidente de la Comisión de Libertad de Prensa de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y Dagmar Thiel, CEO Fundamedios de Estados Unidos, escuchar, leer y ver que periodistas nicaragüenses dentro y fuera del país cumplen con su misión de informar en medio de innumerables adversidades es motivo de reconocer «la enorme valentía» de los hombres y mujeres de prensa en Nicaragua.
Organismos de derechos humanos han registrado las situaciones que ha enfrentado el periodismo independiente, los allanamientos y confiscaciones, agresiones, asaltos, golpes, insultos, asedio, amenazas, persecución judicial y exilio.
¿Por qué valentía?
«Valentía» es la palabra con la que describen la labor del periodismo independiente en el país. Jornet reconoce que es «extremadamente difícil ejercer el periodismo» frente a un poder «despótico», en alusión al régimen de Ortega que «ha ido con un barniz democrático derivando cada vez más hacia una autocracia del peor estilo».
A pesar de ello, subraya que «el periodismo nicaragüense sigue vivo, sigue vigente y aspiramos a que sea el puntapié inicial para que alguna vez vuelva la institucionalidad y la vida democrática plena con debate ciudadano que es lo que necesita Nicaragua para recuperarse».

Thiel coincide e indica que el periodismo en Nicaragua es «valiente» debido a que «cumplen una labor fundamental y tengo mucha admiración por todos los periodistas independientes».
Ambos expertos en libertad de prensa sostienen que han sido testigos de la «grave» situación de Nicaragua que siguen con detenimiento desde hace mucho tiempo, pero particularmente el foco se centró a raíz de la crisis sociopolítica en 2018 y su agudización desde ese momento.
«Hicimos muchas advertencias de que este camino iba cercenando las libertades de expresión y prensa y bueno no nos equivocamos a partir de mayo de 2021, el allanamiento de 100% Noticias, Confidencial y en agosto (2021) el allanamiento de LA PRENSA y la detención de nuestro vicepresidente regional para Nicaragua, Juan Lorenzo Holmann, que lamentablemente se ha llegado a sentencias totalmente ilegales, propias de una justicia amañada y controlada por el régimen, coaptada por el régimen que han hecho simulacro de juicios», reconoce Jornet.
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A su vez, comenta sentir una gran admiración por todos los periodistas que han resistido las embestidas del régimen e insiste en señalar que «toda dictadura en algún momento termina y claramente hace falta el ejercicio del periodismo, la posibilidad de investigar y controlar los actos del Gobierno, porque en la medida que no existen controles institucionales la prensa es el último resorte que permite a la ciudadanía tener algún tipo de control sobre el accionar de los gobernantes para evitar la corrupción, para evitar la acumulación del poder y la soberbia del poder que hoy está claramente expresada en el matrimonio Ortega-Murillo».
¿Existen antecedentes en la región?
Thiel no duda en señalar que a pesar de que ha visto regímenes autocráticos que han impedido el ejercicio de la libertad de prensa, y cita de ejemplo a Cuba que lleva 60 años de régimen que no permite la libertad de expresión en lo más mínimo siguiendo el ejemplo ruso, país gobernado por Vladímir Putin. Sin embargo, afirma, que el modelo nicaragüense «ha sido de los más rápidos y los más virulentos para implementar la restricción y la censura de la libertad de prensa impidiendo el trabajo de los periodistas independientes y la libertad de expresión, es decir, toda persona que piensa diferente en Nicaragua termina siendo encarcelada y enjuiciada de la manera más arbitraria».

Enseguida resalta que el modelo represivo que tiene como ejemplo Rusia y Cuba que ha sido exitoso en Venezuela, gobernada por Nicolás Maduro, «ha sido implementado de la manera más rápida, cruel y sanguinaria en Nicaragua, y lo que está pasando en Nicaragua está siendo aplicado en otros países que no son de izquierda, entonces aquí no se trata de regímenes de izquierda ni derecha, aquí se trata de autocráticos versus regímenes democráticos. Pero la situación de Nicaragua es extremadamente compleja».
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Mientras que Jornet dice que le gustaría comparar la situación de Nicaragua con regímenes o sistemas democráticos de la región, pero, reconoce que «la similitud más clara es con el régimen cubano», y explica que «el año pasado hicimos dos misiones virtuales porque en ese momento no se podía viajar e ingresar libremente a Nicaragua, hicimos una de Nicaragua y Cuba, y cuando escuchábamos los relatos de uno y otro lado, eran muy similares este tema de que te detienen y luego te inventan la causa, eso mismo que pasa en Cuba desde hace mucho tiempo ocurre también en Nicaragua, y bueno también la comparamos con la realidad de Venezuela».
Recalca que «nosotros (SIP) hablamos de un Triángulo de las Bermudas donde naufraga la libertad de expresión y prensa, constituida por Cuba, Nicaragua y Venezuela». A la vez, refiere que particularmente el ataque del régimen de Ortega «fue una movida política, decisión política del régimen de perseguir y castigar a todos aquellos que se opongan a un relato oficial y tratar de imposibilitar toda investigación periodística».
¿Cuál es el panorama que avizoran para el periodismo?
Tanto Jornet como Thiel lamentan que aunque quisieran pensar que el panorama para el periodismo en Nicaragua va a mejorar, creen que será lo contrario.
Thiel insiste en que ven con «extremada preocupación» lo que pasa en el país y por lo tanto «no creemos que haya muchas posibilidades para el periodismo independiente para ejercer su labor desde Nicaragua, de hecho vemos que las agresiones son continuas y el acoso contra periodistas son permanentes, se está institucionalizando un periodismo de catacumba, muy por debajo, donde periodistas siguen sin identificarse, sin salir con equipos, van tomando notas y van informando. Un tema grave es que se van cerrando las fuentes, la gente tiene miedo a hablar porque si lo hacen termina siendo encarcelados».

En ese mismo sentido, Jornet manifiesta que «la verdad que quisiéramos pensar que esto va a ir abriéndose, volviéndose a un régimen de mayor normalidad, pero nos tememos que no, que luego de esta avanzada que ha hecho el matrimonio gobernante va a ir por más, de consolidar aún más su poder, ya tienen todos sus resortes para hacerlo, el último resorte es justamente la existencia de un periodismo independiente que cada vez más está quedando más asfixiado por la imposibilidad de imprimir diarios impresos, luego de seguir ejerciendo la actividad periodística».
Ambos reconocen los «esfuerzos» enormes por parte de medios independientes nicaragüenses que han surgido en el exilio. La organización Periodistas y Comunicadores Independientes de Nicaragua (PCIN) contabiliza que al menos 100 periodistas nicaragüenses se marcharon al exilio desde abril de 2018 hasta la fecha.
El llamado a la comunidad internacional
Ambos representantes de organismos internacionales en defensa a la libertad de prensa ante la crítica situación en Nicaragua ven en la comunidad internacional una eventual posibilidad para presionar al régimen de Ortega y que mejore las condiciones de los medios y periodistas.
«Claramente es una situación compleja y delicada, muy difícil de que el régimen de por sí facilite el trabajo periodístico, porque ha acumulado absolutamente todos los resortes del poder, pero si hay una posibilidad de volver a un ejercicio del periodismo independiente es solo bajo presión de la comunidad internacional, por eso queremos interesar a los gobiernos de toda América y a organismos interamericanos y multilaterales en general a que ejerzan mayor presión sobre el Gobierno de Nicaragua para instarlo a recuperar la institucionalidad, liberar a los presos políticos, a facilitar el trabajo periodístico y el retorno de los migrantes», indica Jornet.
Y asevera que solamente «la presión internacional va a poder quebrar la estructura monolítica que ha armado el matrimonio Ortega-Murillo». Thiel añade que a nivel internacional muchas organizaciones como Fundamedios y Voces del Sur «hemos expresado nuestro absoluto rechazo y solicitado que se incremente la condena por parte de los países vecinos de los organismos internacionales para que se apoye a la sociedad civil».
Los ataques a la prensa independiente desde 2018
LA PRENSA ordenó de manera cronológica los ataques ejecutados por el régimen Ortega-Murillo en contra de la libertad de prensa en el país.
- 2018
El 20 de abril: un grupo de turbas sandinistas quemó radio Darío en León.
El 22 de abril: se reportó el asesinato del periodista de Bluefields, Ángel Gahona.
A partir de septiembre, el régimen a través de la Dirección General de Aduanas (DGA) retuvo los insumos necesarios para la impresión de los periódicos LA PRENSA y El Nuevo Diario.
El 14 de diciembre: la Policía por primera vez allanó y se tomó las instalaciones de Confidencial, y de los programas Esta Noche y Esta Semana.
El 21 de diciembre: la Policía allanó y se tomó las instalaciones del canal 100% Noticias. Esa misma noche detuvieron a Miguel Mora, director del medio de comunicación y Lucía Pineda Ubau, jefa de prensa. Ambos fueron liberados hasta el 11 de junio del siguiente año. Pineda optó por el exilio y Mora, tras anunciar su precandidatura presidencial, fue llevado nuevamente a una celda de la Dirección de Auxilio Judicial.
El 21 de diciembre: el diario nicaragüense Q’Hubo, del grupo editorial El Nuevo Diario, anunció su cierre temporal. Este diario surgió en el año 2015.
- 2019
El 27 de septiembre: El Nuevo Diario (END) anunció su cierre debido a «dificultades económicas, técnicas y logísticas, que hacen insostenible su funcionamiento». Ese mismo día también se anunció el cierre del Diario Metro. END cerró después de casi 40 años de estar informando sin interrupción a la sociedad nicaragüense.
El 6 de octubre: el suplemento de humor político El Azote, que se publicaba hasta este domingo en la edición impresa dominical del Diario LA PRENSA, dejó de aparecer temporalmente.
- 2020
En febrero: después de más de 500 semanas de bloqueo aduanero, fueron liberados los insumos para imprimir el diario que permanecían retenidos en la DGA.
El 11 de septiembre: el régimen a través de la DGI, embargó a Nicavisión SA, propietaria de Canal 12, por 21 millones de córdobas.
El 4 de octubre: imponen un nuevo embargo fiscal a Nicavisión SA, de 7 millones de córdobas, por lo que la deuda total aumentó a 28 millones de córdobas.
- 2021
El 5 de febrero: Fundación Violeta Barrios de Chamorro (FVBCH), que se dedicaba a promover el periodismo independiente y la libertad de prensa en Nicaragua, anunció el cese de operaciones.
El 20 de mayo: la Policía allanó por segunda vez Confidencial, en este caso la nueva oficina donde funcionaba el medio y sus programas televisivos.
El 2 de junio: allanó y ordenó la captura de la periodista, exdirectora de la FVBCH y vicepresidenta de LA PRENSA, Cristiana Chamorro. Desde ese momento permanece bajo arresto domiciliario. En marzo pasado fue condenada a ocho años de prisión por los delitos de lavado de dinero y apropiación indebida. Cristiana, hija del Mártir de las Libertades Públicas, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal y de la expresidenta Violeta Barrios, era precandidata presidencial.
El 21 de junio: oficiales de la Policía detuvieron al cronista deportivo Miguel Mendoza, quien fue condenado a nueve años de prisión y la inhabilitación para ejercer cargos públicos por el delito de «conspiración para cometer menoscabo contra la integridad nacional».
El 12 de agosto: circuló la última edición impresa del Diario LA PRENSA a nivel internacional producto del nuevo bloqueo aduanero.
El 13 de agosto: la Policía asaltó las instalaciones del Diario LA PRENSA y hasta la fecha el lugar está tomado por oficiales de la Policía.
El 14 de agosto: queda detenido en la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ) el gerente general de LA PRENSA, Juan Lorenzo Holmann Chamorro, condenado a nueve años de cárcel y cuatro meses de prisión, más una multa monetaria por el supuesto delito de «lavado de dinero».
El 15 de octubre: la Asamblea Nacional, dominada por diputados orteguistas, aprueba la Ley de Regulación de Agentes Extranjeros o «Ley Putin», con lo que quedó establecido de esta forma el nuevo mecanismo de espionaje financiero contra los ciudadanos, medios de comunicación, organizaciones, etc.
El 27 de octubre: la Asamblea Nacional aprueba Ley Especial de Ciberdelitos, conocida como Ley Mordaza porque criminaliza las publicaciones en las redes sociales y los medios de comunicación como delitos contra la «seguridad del Estado», con penas que oscilan entre uno y hasta 10 años de cárcel.
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