Hasta el primer semestre del año pasado, España representa el principal emisor de inversiones para Nicaragua desde Europa. Jader Flores/ LA PRENSA

Nicaragua queda fuera de los planes de los inversionistas españoles de ampliar sus capitales este año en América Latina

Hasta el primer semestre del año pasado, España representa el principal emisor de inversiones para Nicaragua desde Europa.

Nicaragua no está en los planes de las empresas españolas de ampliar sus inversiones este año como lo están casi todos los países de América Latina, según se desprende de XIV informe sobre Panorama de Inversión Española en Iberoamérica 2022, divulgado este miércoles en Madrid por IE University, LLYC e Iberia y con la colaboración de Casa de América.

Juan Carlos Martínez Lázaro, director del informe, dijo que “el 77 por ciento de las empresas españolas presentes en Iberoamérica piensan aumentar sus inversiones en la región durante este 2022. Entre las pymes, los porcentajes son muy similares, las que aumentarán sus inversiones en 2022 alcanzan el 79 por ciento, frente al 18 por ciento que las mantendrán”.

Del reporte, que se basa en consultas a 106 empresas españolas con inversiones en América Latina, se desprende que Nicaragua está dentro de los únicos cinco países donde los inversionistas de ese país no tienen planes de aumentar su capital este año, sino solo mantenerlas.

En este grupo figuran Cuba, con grave problema institucional y político; El Salvador, donde acciones de Nayib Bukele han levantado temores institucionales y democráticos; Argentina, con graves problemas de deuda y económica; y Honduras, también con dificultades institucionales y escándalos de narcoactividad.

En Centroamérica, Panamá, Guatemala y Costa Rica gozarán de ampliaciones de las inversiones españolas.

«Panamá, Costa Rica, República Dominicana presentan las mejores perspectivas económicas en 2022 según 106 empresas españolas con inversiones en América Latina, de la cuales 28 cotizan en bolsa con una capitalización 210,000 millones de euros», señala el informe.

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De hecho, cuando se les consultó a los empresarios españoles sobre cuál es su visión/análisis de la situación económica general durante 2022 de una escala de cero a 4, donde este último refleja muy bueno. En el caso de Nicaragua, el indicador alcanzó 2.09, colocándose como el tercer peor resultado en Latinoamérica y el Caribe.

El peor pesimismo sobre el futuro económico recae sobre Cuba (1.79 puntos de 4) y seguido por Argentina (2.01 puntos). Al otro extremo se encuentran Panamá (3.63), Costa Rica (3.49) y República Dominicana (3.44), puntaje que también es compartido con Uruguay.

Colombia y Chile también están dentro del grupo que obtuvieron una valoración por encima de 3. «México vuelve a ser el país en el que más empresas españolas piensan aumentar sus inversiones durante 2022, seguido por Perú, Brasil, Chile», según el reporte.

El 51 por ciento de las empresas españolas consultadas cree que América Latina será afectada por la situación de la economía global, porcentaje menor al 65 por ciento de hace dos años. Las que ven con optimismo el panorama sube del 20 por ciento al 41 por ciento, porque los empresarios creen que lo peor de la crisis ya pasó.

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Los inversionistas (64 por ciento) continúan considerando que el mercado interno de América Latina ofrece significativas ventajas para sus negocios, además el 36 por ciento ve ventajas competitivas, 28 por ciento valora la ubicación geográfica de los países, el 23 por ciento los tratados de libre comercio, 25 por ciento el acceso a las materias primas, y el 31 por ciento encuentra mano de obra calificada.

De hecho el 43 por ciento de las empresas españolas con presencia en Iberoamérica esperan que su facturación en la región supere a la de España en un plazo de tres años. El 86 por ciento de las mismas esperan aumentar su facturación en la región, superando a otras regiones como EE. UU. y Canadá (77 por ciento) e incluso la Unión Europea (67 por ciento).

José Antonio Llorente, socio fundador y presidente de LLYC dijo que “los datos que arroja el informe invitan al optimismo porque, con respecto a la edición anterior, aumenta más de 10 puntos el porcentaje de empresas que piensan aumentar sus inversiones en la región. Con todo, el gran reto pendiente es que América Latina se suba al tren de la digitalización y la Inteligencia Artificial. Reúne las condiciones idóneas. La tecnología será un catalizador de nuevas oportunidades para la zona”.

El peso de la inversión española en Nicaragua

Hasta el primer semestre del año pasado, España representaba el principal emisor de inversiones para Nicaragua desde Europa. Según el reporte del Banco Central de Nicaragua, entre enero y junio del año pasado se recibieron 49.1 millones de dólares, el cual representó el 8.5 por ciento del total ingresado en el periodo (632.1 millones de dólares).

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El pesimismo que exhiben los inversionistas españoles con respecto a la situación económica de Nicaragua para este año contrasta con el optimismo que exhibe el Gobierno de Nicaragua, que espera un crecimiento de entre 3.5 y 4.5 por ciento, luego de una expansión del PIB de 10.3 por ciento el año pasado.

Lo que preocupa a los españoles

Pero ¿qué preocupa a los inversionistas españoles en América Latina y el Caribe? Les inquieta la inestabilidad política, la desaceleración económica, la inseguridad jurídica, el tipo de cambio, la inseguridad ciudadana y en menor medida las infraestructuras deficientes.

Nicaragua a traviesa desde el 2018 una de las peores crisis políticas en su historia desde el retorno de la democracia en 1990. El el pasado 21 de julio, el Gobierno de Estados Unidos lanzó una advertencia a inversionistas donde les recomendaba que debían ser “extremadamente cautelosos al invertir en Nicaragua bajo el gobierno autoritario del presidente Daniel Ortega”.

Entre los factores de riesgo que el país mencionó destacan: la aprobación de leyes represivas, falta de transparencia en la publicación de datos, aumento de la corrupción, ausencia de vuelos comerciales, antecedentes de expropiación, reformas fiscales que dañan los márgenes de ganancia de los inversores, entre otras cosas.

Además Nicaragua mantiene una relación hostil con el Gobierno de España, un factor negativo que reduce las posibilidades de que los empresarios de ese país se animen a aumentar su presencia en el país.

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