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El régimen de Daniel Ortega celebró ayer los primeros 100 días de relaciones diplomáticas con China Popular, un periodo que ha estado marcado solamente por la firma de memorándum, promesas de proyectos aún sin concretar y una relación comercial aún sin despegar.
Mientras el Gobierno celebró la fecha con un evento folclórico y un foro, China selló los primeros 100 días con solo un donativo de mascarillas a las autoridades de la UNAN-Managua y además volvió a prometer que estaba “dispuesta a trabajar junto con Nicaragua para mantener en alto la bandera del verdadero multilateralismo, fortalecer la coordinación de los asuntos multilaterales y salvaguardar juntos la paz mundial, defender la equidad y la justicia”, dijo ayer Yu Bo,Consejero de la Embajada de la República Popular China en Managua durante el festejo en dicha universidad.
En tanto, el régimen de Ortega a través de Laureano Ortega Murillo expresó su esperanza de que Pekín ayude a este Gobierno a trabajar en «la erradicación de la pobreza…en el menor tiempo, para el beneficio de todo el pueblo nicaragüense”, según informaron los medios de propaganda de la dictadura.
El 9 de diciembre del año pasado, el Gobierno orteguista anunció, de manera sorpresiva, el fin de las relaciones diplomáticas con China Taiwán, para alinearse a Pekín, que reclama a la isla como parte de su territorio. La ruptura de las relaciones con Taipei implicó la ruptura arbitraria del Tratado de Libre Comercio con ese país y además la confiscación de los bienes de la isla en Nicaragua.
Ortega se alineó con Pekín con la esperanza de conseguir recursos y proyectos que le permitan hacer frente a su aislamiento internacional, especialmente de Estados Unidos y la Unión Europea que no reconocieron la legitimidad de su actual mandato por considerar que los comicios en noviembre fueron irregulares y carentes de garantías. }
Un acuerdo en papel
Y pese a su clara aspiración económica, hasta ahora lo único concreto que el Gobierno ha obtenido de China, además del reconocimiento a su gobierno, solo han sido promesas rubricadas en un acuerdo marco de cooperación, que sintetiza los intereses de la dictadura con el gigante asiático.
También se ha conseguido que Nicaragua entre oficialmente, al menos firmado en papel, a la iniciativa conocida como la Franja y la Ruta, que en otros países de América Latina ha permitido que lleguen millonarias inversiones chinas, ejecutadas por chinos, pero que ha elevado la carga de deuda de los países.
Otro punto y quizás el más concreto en estos 100 días de relación ha sido la exoneración mutua de visas para portadores de pasaportes diplomáticos, pasaportes de servicio y pasaportes de asuntos públicos u oficiales entre ambos países.
Y finalmente un memorándum de entendimiento entre el Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Popular China y el Ministerio de Relaciones Exteriores del Gobierno de la República de Nicaragua para el establecimiento del mecanismo de consultas políticas. De esto no se ha informado nada en concreto hasta la fecha.
Promesas de inversión en energía
En materia de inversión, el 19 de febrero, sin mucha propaganda, algo que es inusual en este gobierno, el ministro de Energía y Minas, Salvador Mansell informó que empresas chinas planeaban una inversión de 564.1 millones de dólares en el sector energético, para lo cual se desempolvó el proyecto de construcción de la hidroeléctrica Mojolka. De esto no hay nada en concreto.
También Mansell habló de inversiones en telecomunicaciones. Al respecto se firmaron convenios para el fortalecimiento de un centro de datos orientado a la gestión y manejo de la red, y a la ampliación de la cobertura mediante sistemas de microondas, ubicados en sitios remotos con señal limitada, como Corn Island y Río San Juan. Tampoco se han anunciado los avances en el mismo en estos primeros 100 días de relación diplomática.
El Gobierno dijo que estaba trabajando con las corporaciones ZTE y Huawei, y los gobiernos de China y Rusia, para impulsar nuevos proyectos sociales y comerciales, vía financiamiento y atracción de posibles inversionistas.
En este campo, lo único concreto hasta ahora es que el Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific) en febrero inició el trámite de registro de una extraña empresa de telecomunicaciones radicada en China y de la que no se conoce mucho a nivel internacional.
También en estos primeros 100 días, el régimen de Ortega consiguió un donativo de un millón de vacunas Sinopharm y un lote de jeringas no especificadas por las autoridades. Las mismas llegaron gradualmente al país a finales del año pasado.
¿Y el proyecto habitacional?
Uno de los proyectos promesas con el que el Gobierno de Ortega generó expectativas a inicios de este año fue con «gran programa de viviendas» financiado por China, el cual fue informado por la portavoz del régimen, Rosario Murillo, sin embargo hasta ahora esto solo quedó en anuncio. Se desconoce si finalmente arrancó, cuánto es el costo, cuántas unidades se construirán. Solo se dijo que llegaría a 84 municipios del país.
«Esperamos iniciar construyendo este año 2022, y el plan es para tres años», dijo Murillo, pero sin dar mayores detalles. La vocera prometió divulgar los diseños de las casas en días posteriores al anuncio, pero hasta ahora no se conoce más al respecto.
De hecho durante el evento que le organizó el régimen de Ortega a China en ocasión de los 100 días, se proyectó un vídeo sobre los acuerdos, programas de cooperación e intercambio que se han desarrollado entre ambos países desde entonces, informaron los medios de propaganda de la dictadura.
El funcionario asiático se limitó a invitar «a las empresas chinas a que vengan a Nicaragua a que vean esa oportunidad, ese potencial que existe para poder llevar a cabo grandes inversiones en los campos que son fuerte motor de la economía nicaragüense», según los medios oficialistas.
Lo cierto es que ni en materia comercial se ha logrado mucho en estos primeros 100 días de relaciones diplomáticas. En los primeros dos meses del año, las exportaciones de Nicaragua a China apenas suman 2.77 millones de dólares de un total de 668 millones de dólares.
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