CONTENIDO EXCLUSIVO.
A dos días de concluir 2021, el régimen de Daniel Ortega activó su acercamiento con el presidente de Irán, Sayyid Ebrahim Raisol-Sadat. Personalmente Ortega sostuvo una «importante comunicación» vía telefónica, donde ambos regímenes —que poseen coincidencias ideológicas—, se comprometieron a fortalecer sus lazos de hermandad y unidad para hacerle frente a Estados Unidos, a quien calificaron como el «imperialismo depredador».
El anuncio de esta comunicación sostenida entre Managua y Teherán lo dio a conocer la vicepresidenta designada el 30 de diciembre, Rosario Murillo y se da a tan solo 20 días de que régimen de Ortega decidiera romper relaciones diplomáticas con Taiwán —nación que por años le inyectó cuantiosos desembolsos a Nicaragua—, para reanudar sus vínculos con China Continental, otra potencia que está en contra de Washington y su política.
«Somos conocidos, dijo el presidente Raisi, por la postura antihegemónica y antiimperialista, que ambos hemos sido objetos de permanente injerencia, amenazas, agresiones de parte del imperialismo norteamericano, pero subrayamos, recalcamos que estamos juntos en estrecha cooperación de manera que, en el campo de la salud, de las ciencias de las tecnologías, del comercio, vamos a ir cada vez más unidos, siempre adelante», puso en boca del presidente iraní la vocera gubernamental.
Sin embargo, este lineamiento de Ortega con Irán no es nuevo, de hecho que por años el mandatario nicaragüense se ha destacado como uno de los principales aliados de Teherán en Latinoamérica. En enero de 2012, cuando juró para su segundo mandato consecutivo de cinco años en Nicaragua, el caudillo sandinista respaldó el programa nuclear iraní, mismo que Estados Unidos consideró una “amenaza para el mundo”.
De hecho que Irán se sumó a la corta lista de 12 naciones del mundo que felicitaron y reconocieron a Ortega como presidente legítimo. Entre esos países están Cuba, Rusia, Venezuela, Bolivia, República Árabe Saharaui Democrática, Corea del Norte, Vietnam, Siria, Palestina, Belarus y Abjasia, este último solo reconocido por cuatro naciones del mundo.
De Rusia a China
Entre el 5 y 7 de diciembre los hermanos Laureano y Rafael Ortega Murillo, hijos de la pareja presidencial, viajaron a Rusia junto a una delegación del régimen, para sostener n un «importante encuentro» con el vicecanciller de ese país, Sergei Ryabkov”, con el objetivo de revisar «los principales asuntos de la agenda bilateral en los ámbitos político, económico y comercial» entre ambas naciones.
Es importante destacar que en las últimas semanas han sido más frecuentes las menciones de las «buenas relaciones» entre Rusia y Nicaragua de parte del régimen de Ortega-Murillo, destacando reuniones y firmas de acuerdos en diferentes ámbitos y temáticas. En esta visita, el representante del régimen firmó un Acuerdo de Cooperación para promover el uso pacífico de las tecnologías nucleares en medicina y agricultura.
Dos días después, el 9 de diciembre Laureano y su hermano Rafael, junto al ministro de Hacienda y Crédito Público, Iván Acosta, aparecieron en China —parte de la misma delegación que estuvo en Rusia—, tras la ruptura de relaciones diplomáticas con Taiwán. El 10 de diciembre, Laureano firmó con el vicecanciller de China, Ma Zhaoxu, el documento para restablecer los vínculos entre Managua y Pekín.
Al respecto, ¿Qué persigue Ortega al mostrarse más cercano —en menos de un mes—, con países como Irán, China y Rusia, con los que la Casa Blanca mantiene relaciones diplomáticas conflictivas?

A juicio del analista político y exdiputado liberal, Eliseo Núñez, con el acercamiento con estas grandes potencias, la administración orteguista busca cómo construir su propio «mundo alternativo» conformado por naciones que efectivamente estén en contra de los Estados Unidos, pese a que la Casa Blanca es la principal fuente de generación de riqueza económica para Nicaragua.
«Lo que Ortega está tratando es construir su propio mundo alternativo y él está hablando con Rusia, China, Irán y cualquier otro país que quiera alinearse dentro de este esquema en contra de Estados Unidos. Esto con fines, incluso, que Irán le traslade suficiente información de cómo evadir sanciones ya que Irán es un veterano con el tema de las sanciones», consideró Núñez.
El experto agregó que otra de las pretensiones de Ortega con estas alianzas es crear una especie de coalición que le de la sensación de que no está realmente aislado, sin embargo consideró que este tipo de acercamientos como el de Irán no tienen ningún sentido, principalmente cuando el conflicto en que se encuentra la nación persa es con Washington.
«El tema es que el aislamiento con sus vecinos tiene un costo y Ortega no debería de menospreciar el costo que tiene esto y al final es sencillo, a Nicaragua no vas a agarrarla y te la vas a llevar fuera de Centroamérica y aquí es dónde vendés, comprás y la gente se relaciona con otros países y no es en Asia ni Europa», sostuvo el analista.
«Ortega está en una carrera sin límites tratando de demostrar por todos los medios que él está en contra de los Estados Unidos. Yo no lo veo desde el punto de que la situación mejore o empeore al hablar con Irán, sino que simplemente Ortega está construyendo su alternativa global y esa alternativa es alinearse con estos países que tienen regímenes autoritarios», agregó.
Sin embargo, el sociólogo Óscar René Vargas, actualmente exiliado en Costa Rica, ve el panorama desde otra perspectiva y más bien cree que la llamada entre Managua y Teherán no tiene mayor relevancia y menos para los Estados Unidos, ya que actualmente el gobierno de Joe Biden está centrado en establecer vínculos en Europa y Asia Pacífico.
«Parece claro que (en los EE.UU.) hay otras urgencias y no están en este continente y mucho menos en el caso de Ortega. Ese es la razón que le permite a Ortega mostrar destellos de «rebeldía» sin mayores consecuencias. Él está consciente que la prioridad de Biden es Europa (caso Ucrania) y Asia Pacífico (caso Taiwán) , por lo tanto, el tema de América Latina es marginal. No importa que se haya dado una comunicación entre Ortega e Irán. Es un tema completamente marginal para la política exterior de la Administración Biden», consideró el sociólogo.
Y mientras la mayoría de los países del mundo le dieron la espalda a Ortega, entre ellos Estados Unidos, tras las votaciones del 7 de noviembre —donde el mandatario sandinista se aseguró su cuarto mandato consecutivo—, el régimen ha optado por reforzar sus alianzas con los pocos países aliados en el plano internacional, en su mayoría naciones con severas restricciones a la democracia.
Los especialistas consultados concluyeron que difícilmente este vínculo entre la nación persa y Nicaragua ayuden a levantar la economía del país y más bien sostuvieron que la cercanía entre ambos países es para mandar un claro mensaje político a Estados Unidos.
«Todo lo que hace Ortega es claro que lleva al país a mal rumbo, pero el objetivo de Ortega (con el acercamiento con Irán) no es que el país prospere, sino mantenerse en el poder a cualquier costo y hace estos movimientos no con el objetivo que Nicaragua camine en el buen sentido, sino para tener una protección para su régimen. La permanencia de Ortega en el poder hace al país más inviable y cualquier tipo de movimientos que hace no es para el bien del país», finalizó Núñez.
CONTENIDO EXCLUSIVO.