El número de suicidios en Nicaragua tuvo un incremento en 2018 y desde entonces se ha mantenido en más de 300 por año. Uno de los casos que impactó al país fue el de una presentadora de televisión el pasado 12 de octubre. El incremento es alarmante. El Anuario de la Policía Nacional refleja que los casos contabilizados antes de 2017 mantenían un rango entre los 200 y 250 por año, sin embargo en el 2018 la cifra saltó a 318 hasta llegar a los 344 en el 2020.
Aunque el Anuario de la Policía lleva un registro detallado de los suicidios a partir del 2007, los datos compartidos por la institución en los últimos tres años, discrepan de los presentados por el Ministerio de Salud (Minsa), por lo que llama la atención, ya que en el 2017 la entidad sanitaria registró 355 suicidios, posteriormente en el 2018 los casos se elevaron a 372 para luego bajar en los siguientes años.
Problemática de salud pública
Psicólogos y sociólogos consultados por LA PRENSA señalan que esta es una problemática de salud pública que no está siendo atendida como se debe, ya que no hay una institución estatal que vele por estas personas y de seguimiento a estos casos. A su vez consideran que dicho ascenso está relacionado a la represión y persecución impuesta por el régimen desde el 2018, lo que incidió negativamente en la población, particularmente en los jóvenes.
«Es importante que hayan datos realistas del comportamiento social, porque a mí me erizan los pelos ver cómo creció de 200 a más de 300 (suicidios) en el Anuario y esto es símbolo de que las razones por las cuales se dan estos suicidios son precisamente por el ambiente social y el ambiente de violencia, persecución y muerte que se vive en el país y las personas más débiles las arrastran a tomar esta decisión», consideró un sociólogo bajo anonimato.
Lea además: Salud mental de los nicaragüenses «en deterioro» a causa de la pandemia y la crisis sociopolítica
Mayoría de casos entre 26 y 45 años
Según el Anuario de la Policía, actualizado hasta el 2020, las mujeres y hombres entre las edades de los 26 y 45 años son los que lideran la lista de suicidios en el país, seguido por el segmento de 18 a 25 años, es decir que estos casos se registran principalmente en la población joven. Entre las causas de estos suicidios están por razones pasionales, salud y por situaciones familiares respectivamente.
«Esto te indica que los jóvenes son personas con menos experiencia, tienen limitaciones psicológicas y de formación de criterio y terminan siendo los «candidatos» a querer resolver las cosas de una manera intempestiva, no es como aquel adulto que ha recibido educación, que sabe que la vida no es fácil y que se requiere de trabajo, esfuerzo, persistencia y una gran cantidad de criterios que te permiten tener una posición responsable frente a los problemas», señaló el sociólogo.
Los responsables detrás de los suicidios
En el sentido de la consecución del suicidio, el sociólogo señaló que dentro de la sociedad existen varios responsables que inciden en esta problemática, que según han señalado los expertos, se puede prevenir.
Según el sociólogo, entre los responsables que ocurran los suicidios están como primer lugar la persona misma, en segundo su familia, seguido de las religiones y por último los gobiernos y el Estado en su conjunto. «Yo he mencionado a las religiones porque deben de orientar a la feligresía sobre el valor que tiene la vida, nosotros somos administradores de la vida, no tenemos porqué quitarla, esa es una cuestión de Dios y el proceso de la naturaleza», reflexionó.
Sin embargo, la recesión económica y el desempleo que ha golpeado fuertemente a los nicaragüenses, vuelve frágil a las personas que busca cómo subsistir o sacar adelante a su familia, consideró por su parte el sociólogo Óscar René Vargas, quien actualmente se encuentra exiliado en Costa Rica.
Lea también: Depresión y suicidio, los efectos ocultos que produce el Covid-19
«Lo que observo que es entre el 2018 en adelante la crisis política, social, económica y la represión ha tenido un efecto perverso en la gente, ya que no observan ninguna alternativa de mejorar su calidad de vida, por lo tanto le produce una frustración que terminan por quitarse la vida», señaló.
Factores que inciden
El psicólogo Roberto Ordóñez explicó a este medio que son muchos factores disparadores los que inciden para que una persona decida acabar con su vida, como el haber vivido algún evento traumático, abuso sexual, exposición a la violencia, depresión, ansiedad, trastorno de angustia, problemas de pobreza y tener bajos niveles emocionales para afrentar rupturas amorosas o duelos.
«La crisis sociopolítica que inició en el 2018 y que continúa a la fecha, está generando emociones encontradas como enojo, desesperanza, impotencia, a la vez que aumenta la pobreza y al aumentar la pobreza hay una visión fatalista, desesperanzadora de futuro y existen las posibilidades de que los jóvenes emigren o que sus familiares emigren y esto va a producir nostalgia y proliferar la depresión. En los jóvenes que ya tienen una conducta depresiva, al haber depresión y desesperanza lógicamente van a ser arrinconados para que su problema de suicidio aumente», explicó.
Puede interesarle: Cómo afrontar el estrés psicológico durante el Covid: las siete mejores prácticas
Ordóñez agregó que la pandemia también ha generado una gran cantidad de duelos a las familias, y estos traen consigo sentimientos de culpabilidad, ocasionando a la persona una sensación de depresión y en los extremos un intenso deseo de morir. Alertó que cargar con la muerte de un ser querido es dañino para la salud mental.
«Hay un duelo familiar y el joven que tenía factores de riesgo de suicidio en algún momento va a cargar con culpas por lo que no hizo o por lo que hizo mal por ese familiar fallecido (por covid-19) y esta culpa lo arrincona para que la persona tarde que temprano cometa el hecho de suicidio», alertó.