Lista de reproducción
- No hay más artículos para escuchar
El impacto del fenómeno natural de El Niño seco en el territorio nacional se presentó con mayor severidad entre junio y agosto en el Pacífico y el Corredor Seco de Nicaragua, revela un estudio presentado por el Observatorio de Fenómenos Naturales (Ofena). En abril de este año se estableció El Niño neutral que hasta agosto alcanzó a El Niño seco.
«El mes de agosto ha sido muy severo en el Pacífico y Corredor Seco. Afectando plantaciones de maní, caña de azúcar, granos básicos y afectaciones severas en el hato ganadero, con ausencias de lluvias, falta de pastos y agua, generando una crisis pronunciada», se lee en el informe.
Lea además: Tres países de Centroamérica declaran alerta por El Niño. ¿Qué está pasando en Nicaragua?
Lo anterior ha sido confirmado por productores del Corredor Seco que, bajo la condición de anonimato por temor a represalias, coincidieron en las consecuencias de El Niño.
«Tenemos grandes áreas de cultivo de maní que no han cargado todavía, les falta agua. Esperamos que de aquí a septiembre le caigan unas cuantas lluvias, pero no creo que sean tan copiosas», dijo uno.
Punto crítico: déficit de lluvia
El estudio explica que el desarrollo de El Niño en Nicaragua desde 2025 a agosto del 2026 «ha sido una evolución por fases» y aclara que no hubo El Niño continuo, sino que pasó «por una fase neutral, luego La Niña débil y posteriormente una transición rápida hacia El Niño durante 2026».
En agosto, sostiene Ofena, El Niño fuerte, «con posibilidad de intensificación, la señal cálida continúa aumentando y ya tiene consecuencias importantes para el régimen de lluvias de Nicaragua».
Según Ofena, el impacto de El Niño en Nicaragua se refleja dado que «modifica la distribución espacial y temporal de las lluvias, no significa simplemente que ‘deje de llover». Lo anterior es calificado como el punto más crítico.

La zona del Pacífico y noroccidente se ubica como los sectores con mayor vulnerabilidad al déficit de lluvia. «Afectando con severidad los departamentos de León, Chinandega, Managua, Masaya, Granada, Carazo, Granada, Rivas, y sectores del Corredor Seco», indica el informe.
Agrega que «el riesgo aumenta con el comportamiento de déficit de lluvia, períodos secos más prolongados, reducción de humedad del suelo, estrés agrícola y menor disponibilidad de agua. Esto es particularmente importante para maní, caña de azúcar, maíz, frijol y ganadería».
Ofena determina que el fenómeno de El Niño entre junio y agosto «ha creado un mayor riesgo de déficit hídrico en el Pacífico y zonas del Centro-Norte, mayor irregularidad de las precipitaciones y el aumento del riesgo agroclimático«.
Afectaciones a los sectores agropecuarios
En la actualidad, entre los productores impera un gran temor ante la ausencia de lluvias, como efecto del fenómeno de El Niño. «Muchos tenemos créditos en la banca, y si los cultivos no se levantan con qué vamos a pagar», señaló uno.
Otro productor en la zona del Corredor Seco aseveró que otra consecuencia que se está viviendo a consecuencia del fenómeno de El Niño es el desempleo.
«Se está despidiendo a las personas, se está reduciendo el personal a lo máximo para que podamos ser sostenible en los ingenios y maniseros, tenemos que reducirnos a lo mínimo para bajar los costos», afirmó.
Lea también: ¿Por qué julio y agosto han registrado temperaturas récord en Nicaragua? Estas son las causas
Enseguida apuntó que lo anterior, sin duda, va a afectar al sostenimiento de las familias y el comercio. «El comercio puede deprimirse y los precios de los granos básicos pueden aumentar el próximo año, por la escasez. Ahorita las ventas van a estar malas, van a bajar», dijo.
El Corredor Seco de Nicaragua es una franja de territorio que atraviesa 63 municipios desde el Lago Cocibolca hasta la frontera con Honduras.
El Niño es un fenómeno natural que eleva las temperaturas superficiales en el Pacífico ecuatorial central y oriental, lo que genera cambios globales en los vientos y las lluvias. El fenómeno natural se instaló en la región en el mes de junio, y la Organización Meteorológica Mundial (OMM) había alertado que se podría intensificar en los próximos meses.
Ofena concluyó que en los próximos meses, de septiembre a diciembre de 2026, es «un período clave de vigilancia meteorológica, especialmente en la agricultura y ganadería. Seguiremos teniendo déficit de lluvias en el Pacífico, noroccidente principalmente el Corredor Seco, como parte de la Región Central, con pocas lluvias, asociadas al fortalecimiento de El Niño».
Nicaragua frente a las acciones de los países de la región
La semana pasada, Marcio Baca, director de Meteorología del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), aseguró que en Nicaragua el impacto de El Niño «no ha sido tan severo» y pese a que reconoció que se registra un déficit de lluvias en las regiones del Pacífico y Centro-Norte, en la Costa Caribe y los llamados municipios de apante, insistió en que «las lluvias han sido favorables».
El régimen de Nicaragua, a diferencia de otros países de la región como Panamá, Honduras y El Salvador, no ha declarado emergencia para enfrentar las lluvias y sequía asociadas al fenómeno de El Niño. Baca aseguró, incluso, que se esperan lluvias con mayor intensidad en septiembre.
«Recordemos que hemos terminado un período canicular en agosto, en septiembre debemos de empezar a ver seguramente un repunte de lluvias más que el mes de agosto«, dijo.
Puede interesarle: Estas son las cuatro enfermedades que no dan tregua en Nicaragua
Panamá y El Salvador declararon el martes 25 de agosto emergencia para enfrentar las lluvias y sequía asociadas al fenómeno de El Niño. El gobierno panameño señaló que activó la emergencia para abreviar los procesos burocráticos y aligerar las respuestas a las consecuencias económicas y ambientales derivadas del evento natural.
Honduras, bajo el gobierno de Nasry Asfura, también declaró alerta roja por sequía provocada por el fenómeno de El Niño en 103 municipios y este viernes desplegó ayuda humanitaria. La alerta roja es de forma indefinida, informó la Secretaría de Gestión de Riesgos y Contingencias. Entre las zonas más afectadas se ubican los departamentos de Comayagua, La Paz, Francisco Morazán, El Paraíso, Valle, Choluteca, Intibucá y Lempira, entre otros.