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El régimen de Daniel Ortega anunció que a partir del 20 de octubre iniciará la vacunación contra niños y adolescente entre 2 y 17 años. LA PRENSA/Tomada de la OPS.

Dilema de las familias: inmunizar o no a sus hijos con las vacunas cubanas

La opinión de madres y padres está dividida. Unos no vacunarán a sus hijos porque desconfían ante falta de información, otros prefieren esperar más estudios que les generen confianza

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«Elizabeth», madre de dos adolescentes, nunca se imaginó que la vacunación contra la covid-19 para el grupo de personas de entre 2 y 17 años de edad iniciara tan pronto en Nicaragua. La noticia la tomó por sorpresa, pero lo que más inquietud le causó fue saber que aplicarían dos vacunas cubanas completamente desconocidas para ella y lo que en un principio le causó entusiasmo, ahora le provoca temor e inseguridad de llevar a sus dos hijas —de 11 y 16 años— a inmunizar contra el virus.

«La verdad es que no las voy a vacunar, al menos no con estas vacunas, porque realmente no las conozco, solo sé que son cubanas, pero hasta ahorita las escucho hablar y el Gobierno solo dice que van a vacunar, pero no da más detalles y ese es mi miedo», comentó Elizabeth.

A través del Ministerio de Salud (Minsa), el régimen de Daniel Ortega anunció que a partir del 20 de octubre se estarán aplicando las vacunas cubanas Abdala, Soberana, Soberana 02 y Soberana Plus a personas de entre 2 y 17 años de edad. Según la proyección gubernamental, esperan llegar a un universo de dos millones 102,366 niños y adolescentes vacunados, «cuyos padres voluntariamente lo demanden».

Sin embargo, a pesar de estos datos, el Minsa no ha brindado un informe oficial ni ha empezado una campaña informativa donde detalle las características generales y eficacia de ambos biológicos, lo que ha provocado incertidumbre y desconfianza entre los padres de familia. En redes sociales se pueden leer opiniones divididas sobre la decisión de inmunizar a este grupo etario. Hay acuerdo en que las vacunas contra la covid-19 son necesarias y urgentes para este segmento que también puede enfermar y propagar el virus, pero no hay confianza plena en el fármaco.

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«Elías» y «Claudia» son padres de un adolescente de 13 años, quien padece de un síndrome llamado Prader-Willi. Pese a su condición —que provoca obesidad—, ellos no contemplan la posibilidad de vacunarlo. Más allá de ser un fármaco desconocido, la decisión obedece a motivos personales. «No me la puse ni yo, menos que vacune al niño», dijo escuetamente la ciudadana. Ellos desconfían de todos los biológicos.

Por su parte, «Ingrid», con dos hijos, uno de 6 y otro de 16 años, comentó que ellos no serán «conejillos de Indias» porque hasta ahora solo cuatro países —incluyendo Nicaragua— están haciendo uso de estos biológicos.

«Hasta el momento la decisión, junto con mi esposo, es no vacunar a mis hijos, porque no nos sentimos seguros con la vacuna. No por no estar avalada por la OMS, sino que seríamos el cuarto país haciendo uso de ella, seríamos prácticamente conejillos de Indias de esa vacuna», reprochó la ciudadana.

Aunque Irán, Vietnam y Venezuela son los países en el mundo, además de Cuba, que por ahora han aplicado una de estas dos vacunas, solo la isla ha utilizado la Soberana para inocular a niños mayores de 2 años, así como a adolescentes.

Esperar hasta que hayan avales internacionales e información

Muy alejados de las declaraciones anteriores, hay otro grupo de padres de familia que no le cierran la puerta a la vacunación anticovid de sus hijos, pero prefieren «empaparse» más de las características generales de estos dos biológicos y «esperar» que hayan más estudios sobre la eficacia de los mismos para así sentirse seguros de aplicarlos a sus hijos.

Dentro de una familia el tío y su sobrina —ambos con hijos— se preguntaban el uno al otro qué tanto habían escuchado sobre estas dos vacunas cubanas, sin embargo la plática se cortó porque ninguno de los dos manejaba mayor información sobre dichos fármacos.

«Yo esperaría, la verdad no me he informado tanto al respecto de esta vacuna, pero no tomo la buena nueva a la ligera aunque estoy totalmente a favor de las vacunas y de todas las medidas necesarias para frenar el virus, no le voy a aplicar algo a mi hija de lo que no tengo detalles o conocimiento, que no ha sido avalado y que me lo quieren vender como una solución mágica; sin explicarme procesos, efectos secundarios —que todas tienen— y demás», compartió por su parte una ciudadana a quien llamaremos «Rebeca».

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La misma opinión comparte «Frank», otro ciudadano quien asegura que lo prudente sería «esperar» que salgan más estudios que brinden más seguridad en los fármacos. «Yo no dudo que Cuba es pionera en elaboración de vacunas contra enfermedades, sin embargo existe mucho temor en estas dosis porque no están autorizadas por la OMS. En lo personal como padre de familia esperaré las recomendaciones de instancias internacionales para aplicar o no esta vacuna a mi hijo de 6 años», señaló.

A mediados de septiembre, las autoridades cubanas se reunieron con representantes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) con la finalidad de buscar la aprobación de sus vacunas, que se conoce tienen una efectividad de más del 92 por ciento, sin embargo hasta el momento no ha habido una respuesta del organismo de salud.

A diferencia de los otros entrevistados, «María» —nombre ficticio para evitar represalias— fue la única que confirmó que vacunaría a su hijo de 13 años, una vez inicie la jornada en el país. Ella basó su decisión en la vasta experiencia que tiene Cuba sobre temas de salud, lo que le genera confianza, y porque piensa en el futuro de su hijo y no quiere que este sea víctima de acoso por no estar inmunizado.

«No quiero que a mi hijo lo discrimen por no estar vacunado y que después alrededor de él se enfermen niños y digan que los no vacunados son los culpables. Además, Cuba no es conocida por tener malos resultados en temas médicos, incluso son reconocidos por eso, tienen buenos laboratorios y hubo bastante desarrollo médico en algún momento y esos son antecedentes que me generan confianza para vacunar a mi hijo», expuso la madre de familia.

Médicos se abstienen de recomendar vacunas

La preocupación de los padres de familia también podría incidir en la poca información que incluso manejan los médicos independientes sobre la eficacia y características de dichos biológicos: Soberana y Abdala. La parte médica del sector privado por ahora reconoce que todavía está en el proceso de recopilación de datos sobre estas vacunas y señala que mientras no haya un estudio más a fondo no pueden recomendar su uso.

«No hay ninguna publicación en la literatura médica, solo lo que dicen los institutos en Cuba y aunque digamos que tenga aparentemente una eficacia alta, mientras no hayan estudios de tercera fase, que sean revisados por pares, no es posible dar un aval a una vacuna, y cuando digo aval no es que nosotros se la demos, sino las agencias reguladoras de medicamentos y pues en ausencia de información sería un riesgo exponer a la población, sobre todo niños a una vacuna que no conocemos cuáles son los efectos que pueda tener», dijo al respecto un médico quien pidió no ser citado.

Según el sitio web del Instituto Finlay de Vacunas (IFV) de Cuba, para alcanzar inmunidad contra el virus se requiere aplicar tres dosis: dos de Soberana 02 y una de Soberana Plus, esta última vendría resultando la «dosis de refuerzo». Sin embargo este esquema es para personas adultas.

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En cuanto a la vacuna Abdala también se aplican tres dosis, separadas por intervalos de 14 días (esquema 0-14-28 días), para alcanzar inmunidad. Según los científicos del CIGB, se logra una eficacia del 90 por ciento en pacientes graves, 92 por ciento frente a la enfermedad sintomática y el 100 por ciento «en la prevención de la enfermedad sistémica severa y del fallecimiento de vacunados».

Otro médico señala que la aprobación por parte de la OMS solo es una «medida adicional» que no determina la eficacia de los biológicos y lo ejemplificó con el uso de la vacuna rusa Sputnik V, que en su momento solo se demostró su seguridad con investigaciones hechas en Argentina y publicaciones de la revista británica The Lancet. «Cuando se vacunaron 300 mil argentinos la recomendé para Nicaragua», dijo el médico, quien al ser consultado por las vacunas cubanas prefirió no aconsejarla de momento a los padres de familia.

Por su parte, el epidemiólogo Álvaro Ramírez recordó que en su historia Cuba tiene experiencia en la fabricación de vacunas, por lo tanto cree que ese país tiene la capacidad de producir biológicos contra la covid, sin embargo también considera de suma importancia tener más información sobre estas inyecciones.

Hasta la fecha, en Nicaragua se ha estado inmunizando contra la covid-19 a los nicaragüenses con la vacuna rusa Sputnik V —autorización de uso suspendida por la OMS—, la Covishield de la India y la AstraZeneca. Al país recientemente llegó el primer lote de la Sinopharm, procedente de China, y se prevé que el 11 de octubre arriben las primeras dosis de la Pfizer.

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