El Ministerio de Salud y el régimen guardan silencio a pesar que el Costa Rica ya les informó sobre el paciente detectado con la variante delta proveniente de Nicaragua. LA PRENSA

Esto es lo que debería hacer el Minsa ante la posible presencia de la variante delta

Médicos especialistas explican las acciones inmediatas y los protocolos sanitarios que debería aplicar el Ministerio de Salud de Nicaragua tras confirmarse en Costa Rica un caso vinculado con este país

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Teniendo en cuenta el peligro que implica para Nicaragua la presencia confirmada por Costa Rica de un caso variante delta del SARS-CoV-2 que estuvo en el país, el Ministerio de Salud (Minsa) debió identificar los vínculos y otros posibles casos, además establecer un cerco epidemiológico para evitar la propagación de esta variante del coronovirus, explican médicos.

El 20 de julio el Ministro de Salud de Costa Rica confirmó la presencia de la variante delta del SARS-CoV-2 que provoca el Covid-19 en su territorio. A esa fecha habían detectado 16 casos, 12 de ellos son pacientes costarricenses y cuatro extranjeros, uno de los cuales ingresó a ese país procedente de Nicaragua.

«Actualmente la variante delta es la más contagiosa y la que más casos graves y muertes está provocando. Además, tomando en cuenta que la cobertura de la vacunación de Nicaragua es la más baja de Centroamérica y del continente americano, creo que la respuesta que debería dar de Nicaragua es levantar una alerta roja», dice Alfonso Rosales, médico epidemiólogo salvadoreño, radicado en Costa Rica.

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Al conocer que en Costa Rica un paciente contagiado con esa variante ingresó a ese país procedente de Nicaragua, en lugar de guardar silencio como lo ha hecho desde el inicio de la pandemia, es responsabilidad del Minsa no solo informar a la población sobre la situación, sino activar un plan de detección y contención de posibles contagios.

Según el doctor Rosales, dicha alerta debió ser emitida por el Ministerio de Salud (Minsa) e incluir la identificación del paciente reportado por Costa Rica y hacer una trazabilidad, es decir seguimiento de todos los contactos  del paciente y los contactos de estos. A ellos se les deberían realizar pruebas PCR y mantenerlos en cuarentena. Además, si alguna de las personas da positivo a la prueba de contagio, realizar prueba de genoma para identificar la variante que provocó el contagio.

Identificar las variantes

«No sé si Nicaragua tiene la capacidad de realizar vigilancia genómica. Pero se pueden apoyar en la Organización Panamericana de la Salud (OPS) o incluso en laboratorios de Costa Rica», señala Rosales. En efecto, la OPS realizó en mayo un donativo de equipos y reactivos a Nicaragua para realizar el tamizaje que permita detectar la presencia de variantes en el país, pero tras tres meses el Minsa va retrasado en el proceso de muestreo y no ha presentado avances o resultados en el tema a la OPS, mucho menos a la población.

Por su parte especialistas nicaragüenses, quienes piden anonimato ante la presión y acoso del Minsa con respecto a las declaraciones que brindan sobre la pandemia, confirman que en el país sí existen laboratorios con capacidad para realizar pruebas de genoma. Sin embargo, el secretismo con que desde el inicio de la pandemia se ha manejado la información referida al tema, impide saber si se está haciendo o no y sus resultados. Los especialistas locales confían en que se esté realizando este seguimiento.

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«Efectivamente desde el inicio de la pandemia se debió realizar una secuenciación genética para determinar el surgimiento de variantes del coronavirus que provoca la Covid-19. Esa rutina se debió establecer como lo hicieron otros países para determinar las variantes del virus que andan circulando. Este es un sistema de vigilancia que se establece en cualquier país del mundo y lógicamente es una actividad que implica invertir recursos», dice un especialista nicaragüense.

Una vez realizado el rastreo de los contactos debe establecerse un cerco epidemiológico para detectar las zonas de circulación de la variante. Luego desarrollar las medidas de contención para evitar la propagación de esta variante.

Perfilar al paciente

También esperan que Costa Rica le haya brindado al Minsa toda la información sobre el caso reportado. Ya que el Minsa necesita saber por ejemplo si iba de paso cuánto tiempo estuvo en el país y su red de contactos, si es un nicaragüense o un extranjero que pasó por aquí camino a Cosa Rica o si vivía aquí y de ser un residente en Nicaragua es necesario saber en qué comunidad vivía y bajo qué condiciones.

LA PRENSA solicitó al Ministerio de Salud de Costa Rica información del paciente detectado procedente de Nicaragua, pero la institución informó que dichos datos se entregan únicamente a la autoridad correspondiente de cada país y que el trámite ya se había realizado.

Para los especialistas el solo hecho de haberse detectado el caso es un signo de alarma que obliga a realizar las investigaciones necesarias para confirmar la presencia de la variante delta mediante la vigilancia genómica, ya que únicamente por los síntomas es imposible determinarla en los pacientes.

Alerta con algunas señales

Los médicos aconsejan que la población debe estar alerta, ya que con esta variante el desarrollo de la enfermedad es más acelerado, al igual que su capacidad de propagación. Incluso, entre 5 y 7 días después del contagio, en algunos casos pueden aparecer complicaciones; entre ellas neumonía que muchas veces requiere de medios auxiliares para respirar, puede ser incluso necesaria la intubación. En otros casos provoca una reacción inmunitaria exagerada.

Otra de las particularidades de delta es que muchos casos han registrado más molestias gastrointestinales, entre ellas dolor abdominal y diarreas intensas. Se ha detectado incluso pérdida de la audición.

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Algo relevante es que en todos los casos analizados a nivel internacional se comprobó que en las personas vacunadas puede desarrollarse como una infección viral leve.

Considerando que la respuesta de los países ante la presencia del virus que provoca el Covid-1 y sus variantes afecta a toda la región y al mundo, los especialistas consideran que debería existir un organismo regional que obligue a los países a cumplir protocolos de respuesta inmediata y adecuada, ya que a la OPS no se le permite ejercer estas presiones y por eso en casos como Nicaragua ni la población ni el personal médico o las entidades de salud internacionales saben lo que ocurre y el nivel de riesgo o de propagación de una variante peligrosa, lo que aumenta el peligro sanitario y podría empeorar el escenario en el país.

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