En la Semana de la Libertad Religiosa 2021, la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos pidió al mundo orar por la Iglesia católica de Nicaragua, que «está sufriendo» por la represión perpetrada por la dictadura de Daniel Ortega, y destacó la persecución que ha impuesto el régimen desde el 2018 contra los principales líderes religiosos.
«Ore por nuestras hermanas y hermanos católicos que están sufriendo en Nicaragua», destacó la Iglesia católica de Estados Unidos en el día 5 de oración, en el marco de la Semana de la Libertad Religiosa, que comprende del 22 al 29 de junio.
El régimen de Daniel Ortega ha emprendido una serie de ataques contra la Iglesia católica, entidad a la que acusa de «golpista» por haber abierto las puertas a manifestantes heridos durante las protestas de 2018. El orteguismo ha saqueado y profanado templos religiosos, atacado a obispos y sacerdotes y secuestrado a feligreses.
Iglesia católica en el ojo del régimen
En el informe los obispos recordaron que desde el 2018 la Iglesia católica de Nicaragua ha desempeñado un papel clave en la crisis sociopolítica que vive Nicaragua «al brindar refugio, ayuda y apoyo a los manifestantes». A raíz de esto, dice el clero norteamericano, la violencia y represión del régimen contra disidentes apunta «cada vez más a la Iglesia católica».
«El gobierno comenzó a acosar al clero, arrestando arbitrariamente a algunos, difamando a la Iglesia como «golpistas» y «terroristas». (…) El obispo Silvio José Báez de Managua y otros clérigos fueron agredidos mientras intentaban proteger a los manifestantes. Con el aumento de las amenazas de muerte en su contra por hablar en apoyo de los derechos humanos, el obispo Báez fue llamado a Roma por su seguridad. Desde entonces, los partidarios de Ortega continuaron profanando iglesias católicas y amenazando a religiosos y fieles», alertó.
El pasado 10 de junio, la vicepresidenta designada Rosario Murillo, en medio de la ola de secuestros que emprendió contra opositores y extrabajadores de la extinta Fundación Violeta Barrios de Chamorro, tildó a los religiosos de «ridículos» y los acusó de aprobar «hurtos y robos», como también ser beneficiados con «fondos de la muerte».
«Los mandamientos de la ley de Dios dicen que no hay que robar, puede algún representante eclesial aprobar el hurto y el robo y hacer charanga como dice nuestro pueblo con los recursos que piden para la muerte, piden para regar sangre en las comunidades nicaragüenses que amamos la paz, queremos la paz, piden y luego se reparten alegremente entre ellos”, despotricó Murillo, sancionada por Estados Unidos.
Los obispos recordaron que los católicos constituyen el 46 por ciento de la población en Nicaragua; sin embargo, reconocieron que «con las multitudes que rodean las iglesias y las fuerzas de seguridad filmando, los feligreses ahora tienen miedo de ir a misa».