Para la inscripción en las elecciones presidenciales de noviembre de la Alianza Unida Nicaragua Triunfa, encabezada por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), Edwin Castro, jefe de bancada de ese partido en la Asamblea Nacional, apareció el pasado 12 de mayo en la sede del Consejo Supremo Electoral (CSE) con una camisa con la cara de Daniel Ortega estampada, la figura política que mangonea el país desde enero de 2007.
El atuendo de Castro no pasó inadvertido. En las redes sociales unos criticaron la estrafalaria combinación del diputado y otros se centraron en su propaganda hacia Ortega. Pero el diputado se sumó a una campaña que parece haber empezado mucho antes, al menos cinco años atrás, en 2019, cuando en la inauguración del paso a desnivel en el 7 Sur su personal de seguridad apareció con el eslogan «Daniel 2021» en sus gorras.
A seis meses de las elecciones presidenciales, la Alcaldía de Managua es una de las instituciones públicas que se destaca con la propaganda a Ortega. El pasado miércoles 5 de mayo, el vicealcalde Enrique Armas apareció con una camisa con el mismo eslogan para el candidato absoluto del orteguismo en la entrega de láminas de zinc y perlines a comerciantes que resultaron afectados debido a un incendio ocurrido un día antes en el sector del Gancho de Caminos, en el mercado Oriental.
«Estamos aquí por instrucciones del gobierno del comandante Daniel, estamos observando los daños (…) vamos a darle 20 láminas de zinc por instrucción del comandante Daniel y la compañera Rosario a los hermanos, a la hermana, y vamos a darles también por instrucción del comandante y la compañera, seis perlines», dijo el vicealcalde, repitiendo el estribillo oficialista.
Luego posó para las fotos junto a los afectados y el director general de la Corporación Municipal de Mercados de Managua (Commema), Freddy Casco. Con su mano izquierda hizo la señal de victoria, que a la vez el FSLN utiliza para indicar que el voto es en la dos, el número de la casilla utilizada por este partido.
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Propaganda móvil
Otro medio publicitario es el transporte urbano colectivo (TUC) de Managua, controlado por el Instituto Regulador del Transporte del Municipio de Managua (Irtramma), una dependencia de la municipalidad. En las últimas semanas se han visto circular buses con la frase «FSLN Daniel 2021» plasmada al costado izquierdo de las unidades. Las rutas 112 y 114 fueron las primeras en verse con la propaganda, pero poco a poco se podrían ir sumando más unidades con el mensaje político. Propaganda que, según socios de cooperativas, ni siquiera es pagada.
Bajo anonimato, dos cooperados indicaron que «se pone o se pone» porque son órdenes que bajan los presidentes de algunas cooperativas. Agregaron que antes les pagaban la publicidad puesta en las unidades por Difuso, pero que ya no reciben nada. «Eso (el pago) es historia», manifestó el segundo socio.

«Tanteo» de campaña
El sociólogo Cirilo Otero señala que el FSLN vive en permanente campaña electoral, pero que ahora existe una escalada. «Lo de ahorita se trata de un tanteo, antes de las definiciones de candidatos que va a ser como en agosto, luego van a intensificar para septiembre y octubre, y luego ya pegado a noviembre, que es la tercera etapa (de la propaganda), para llamar a la gente a votar por el Frente», agregó.
La actual administración municipal, otorgada por el CSE en 2017 a Reyna Rueda pero que la domina el poderoso secretario general, Fidel Moreno, ha demostrado estar subordinada a Ortega y su esposa Rosario Murillo, al desarrollar en tiempo récord cada proyecto que la pareja presidencial solicita. Los últimos son la Campana de la Paz y el Parque Bicentenario.
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Otero indicó que si en el país hubiera separación de poderes e institucionalidad, nada de esto pasaría. «Eso sería un delito», dijo refiriéndose a la utilización de la comuna para hacer campaña política porque además de la propaganda, ordena la ejecución de proyectos y programas con recursos de los capitalinos, haciendo creer que es por su gracia.
Solo bastaría que se oficialice la candidatura de Ortega, proclamado por su militancia como el «gallo ennavajado», desde su campaña para las elecciones del 1990, la primera derrota del partido. Esta sería su cuarta postulación a la presidencia de forma consecutiva.