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Pese a la resolución emitida por la Organización de Estados Americanos (OEA) en octubre pasado, sobre reformas electorales como medida para solucionar la crisis de Nicaragua de forma democrática en el país, y el avance de la Ley Renacer en el Congreso de los Estados Unidos, que también demanda elecciones libres, transparentes y fiscalizadas en noviembre próximo, el dictador Daniel Ortega, ha impuesto su capricho aprobando unas reformas electorales a su medida, para garantizar su permanencia en el poder.
La reforma electoral impuesta y aprobada por el régimen a través de la Asamblea Nacional fue publicada en La Gaceta Diario, Oficial, este miércoles 5 de mayo, lo que indica que ya entró en vigencia. Al respecto analistas políticos advierten que después de esta acción, Ortega ha demostrado que su ambición es mayor que el futuro y la suerte del país, quien históricamente ha pagado los costos de la política irresponsable de sus gobernantes.
La resolución planteada por la OEA, en su 50 Asamblea Nacional, contempla siete puntos esenciales para garantizar elecciones libres, justas, transparentes y competitivas este próximo 7 de noviembre. El organismo regional ha establecido al régimen de Ortega, mayo de 2021 como plazo máximo para implementar dichos cambios.
Estas son las siete recomendaciones de la OEA, que a la vez advierte que de no cumplir con dichas demandas, el nuevo gobierno de Nicaragua que surja de unas elecciones sin cumplir con los estándares democráticos será declarado ilegítimo.
1- La modernización y restructuración del Consejo Supremo Electoral para garantizar que funcione de forma totalmente independiente, transparente y responsable.
2- Un proceso político pluralista que conduzca al ejercicio efectivo de los derechos civiles y políticos, incluidos los derechos de reunión pacífica y la libertad de expresión, y al registro abierto a nuevos partidos políticos.
3- Un examen técnico independiente, la actualización de los registros de votación y una auditoría independiente de las listas de votaciones.
4- Una observación electoral internacional independiente, fidedigna y acreditada.
5- Un registro de votantes transparente y efectivo, la distribución de tarjetas de identificación y la gestión de centros de votación.
6- Un recuento y consolidación transparentes de los resultados y la publicación de los resultados en tiempo real.
7- Procedimientos adecuados para la presentación de quejas sobre la conducción de las elecciones y sus resultados, así como procedimientos para resolverlos.
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Sin embargo, contrario a las orientaciones de la OEA, el régimen aprobó este martes 4 de mayo, una reforma electoral que inhibe a los partidos políticos, alianza de partidos y a los candidatos opositores participar en unos eventuales comicios, además, ignorando específicamente la primera y una de las más claves recomendaciones, como los es la modernización y reestructuración del Consejo Supremo Electoral (CSE), Ortega mantiene a la mayoría de sus aliados en el Poder Electoral.
¿Qué sucederá con Nicaragua?
El jurista opositor y exvicecanciller, José Pallais, opina que el gobierno de Daniel Ortega está consciente que se encuentra en una situación muy difícil nacional e internacionalmente, por lo que esta decidido a jugársela por el uso de la fuerza, a pesar de la advertencia de la comunidad internacional de declarar a su régimen ilegítimo, y aun sabiendo que este es un país dependiente de la cooperación extranjera.
«Su única posibilidad de aguantar es cerrarse, aun cuando arrastre al país a mayores dificultades, a mayor desgracia», dijo Pallais, quien también es miembros del Comité Nacional del bloque opositor Coalición Nacional.
«Él (Ortega) se esta jugando su suerte y está arrastrando a la desgracia al pueblo de Nicaragua, sin duda. Lo esta provocando y lo está empujando. Se viene una situación difícil, muy compleja sabiendo él que nadie más le puede auxiliar», insistió el exvicecanciller.
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El exembajador de Nicaragua ante al OEA, Mauricio Díaz, coincidió en que «el mensaje (de Ortega) es simple y sencillamente por mis pistolas yo aquí hago lo que quiero. Me es indiferente lo que demande la oposición política en sus distintas expresiones y la comunidad democrática internacional».
En otras palabras, con esta reforma y la conformación de un CSE nada democrático y pluralista, Ortega esta llevando al país a un punto sin retorno, apuntó el exdiplomático. «El hecho de que hayan refrendado el control absolutista sobre el poder electoral es un desprecio a las pretensiones de los países democráticos del continente, aglutinados en la OEA, a la demanda del Parlamento Europeo (PE), la Unión Europea (UE), a la política exterior del Departamento de Estado de los Estados Unidos que esta pidiendo que se creen condiciones para que el pueblo, el soberano decida quién lo gobierne», expresó Díaz.
La comunidad internacional ha insistido a Ortega en reiteradas ocasiones que cambie el rumbo del país, mientras que él ha optado por ignorar esas demandas, lo que a juicio de Díaz es muy grave. «Se le ha insistido de buenas maneras que entienda que Nicaragua debe retornar a la democracia, pero, el señor Ortega esta haciendo lo que quiere, sí, y los costo los va a pagar su gobierno y eventualmente la triste historia del pueblo nicaragüense (se repite) por que es el que termina pagando los costos de las políticas irresponsables», agregó.
Ortega quiere que la oposición desista
Por otro lado, el exembajador de Nicaragua en Alemania, José Dávila Membreño y director ejecutivo de la Alianza Cívica, señaló que las reformas aprobadas y el nombramientos de magistrados que obedecen al partido sandinista retroceden la poca credibilidad que tenía de por sí el sistema electoral del país.
Y frente a que la dictadura está cerrando la posibilidad a Nicaragua de tener un proceso electoral democrático, Dávila considera que la intención de Ortega es que la oposición huya con sus pasos dictatoriales.
«En ese sentido debemos todos los nicaragüenses seguir luchando para que Nicaragua tenga una oportunidad para salir de su crisis, hemos venido planteando que unas elecciones libres son la salida cívica a la grave crisis que hoy tenemos. No podemos rendirnos, porque lo que quiere es desanimarnos, desmoralizarnos y que la oposición no participe en unas elecciones como en Venezuela», advirtió Dávila.
Por su parte, Pallais considera que las acciones de Ortega son producto de la desesperación, y que su debilidad ante la presión internacional lo hace acelerar la marcha para cerrar toda posibilidad de unas elecciones democráticas «por que sabe que va a perder».
«Al conocerse derrotado apunta a aguantar por la fuerza. Y cuando se a punta a todo no puede mostrar ningún signo de lo que él estime sea debilidad», exprtesó Pallais.
No obstante, el ex vicecanciller también apunta a que cualquier modificación es posible hasta el último momento, pero, «todo depende que los nicaragüense cerremos filas en rechazar esto y en no aceptar jugar con las reglas que Ortega impone y no cometer los errores del pasado».
Díaz, reitera que a través de sus acciones el dictador está consolidando su proyecto dictatorial y desafiando las demandas internas e internacionales, por lo que, una oposición responsable, consiente de lo que pueda ocurrir si decide ir a una elecciones bajo las condiciones actuales sería repetir la historia. En otras palabras sería unas elecciones de «burro amarrado contra tigre suelto», o simplemente «ir a poner la cabeza en la guillotina».
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