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A las puertas del ciclo agrícola 2021-2022, todo lo que deben saber los productores en Nicaragua sobre el próximo invierno

El ciclo agrícola 2021-2022 comenzará el próximo 15 de mayo con la entrada del invierno. El año pasado fue intenso en el último tramo de la estación lluviosa. Esta será la situación este año, según organismos de meteorología a nivel internacional.

Las perspectivas climáticas del Comité Regional de Recursos Hidráulicos (CRRH) del Sistema de Integración Centroamericana (SICA), apuntan a que este año habrá un invierno normal para Nicaragua, no obstante alertaron que será una temporada más activa de huracanes, pero con menor intensidad que en el 2020. Los productores nicaragüenses esperan que se establezca el invierno en la segunda semana de mayo para comenzar a sembrar.

“Gran parte de las regiones del Pacífico, Central y Costa Caribe contarán con condiciones normales de lluvias, mientras que las zonas centrales Norte y Occidental, principalmente el Corredor Seco, contarán con lluvias por debajo de lo normal”, detalla el pronóstico del SICA para Nicaragua.

El agrometeorólogo Agustín Moreira, director del Observatorio de Fenómenos Naturales (Ofena), manifestó que este año habrá un buen invierno, puesto que no habrá sequía ni exceso de lluvia, aunque al finalizar el año se espera el desarrollo de eventos ciclónicos.

“Tenemos siempre la presencia de El Niño Neutral, el cual se va a mantener durante el periodo lluvioso de mayo a junio, posteriormente se va a estar combinando con el fenómeno de La Niña, que estará generando condiciones normales de un periodo lluvioso y habrán algunos eventos extremos al final, con posible cuatro huracanes de gran intensidad y 17 tormentas tropicales, la perspectiva es que será un invierno normal y que la canícula será moderada, la salida del invierno será a inicios de noviembre, pero esto puede cambiar”, explicó.

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El especialista explica que cuando se habla de El Niño Neutral es porque no habrá presencia de sequía ni de exceso de lluvia.

De hecho la secretaria ejecutiva del CRRH, Berta Olmedo, sostuvo que hay un 80 por ciento de probabilidad de tener condiciones regulares en el océano Pacífico. “Esto quiere decir que no tendríamos ninguno de los dos fenómenos, ni Niña ni Niño”.

La siembra de primera inicia en mayo; el segundo periodo del ciclo agrícola conocido como postrera se da a mediados de agosto, después de la canícula, y luego se da la siembra de apante, en noviembre la cual se extiende hasta el próximo año y es uno de los subperiodos más grande que tiene la temporada cosechera de Nicaragua.

Temporada de huracanes y su efecto sobre la producción

Tanto el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC) como los expertos del SICA señalaron que este 2021 se presentará una temporada de huracanes más activa, pero con menor intensidad que la del 2020, trayendo consigo 17 tormentas tropicales, ocho de ellas con potencial de convertirse en huracanes, cuatro de ellos intensos.

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Moreira manifestó que este año la región centroamericana tendrá una temporada fuera del promedio típico que se ha tenido en los últimos años.

“El promedio normal de tormentas anda en 12, pero nosotros este año vamos a tener 17, el promedio de huracanes es de 6 y nosotros vamos a tener ocho y en cuanto a los huracanes de mayor intensidad hemos tenido siempre dos o tres, ahora vamos a tener 4 y la duración también se va a  ampliar, de seis días puede pasar hasta nueve días (de lluvias)”, explicó Moreira.

Sobre los cultivos

El especialista en meteorología manifestó que de extenderse el periodo lluvioso se podrían ver afectados principalmente el cultivo de maní, frijoles y café.

“En caso se extienda la temporada de huracanes en noviembre, el cultivo de maní se podría ver afectado, también el frijol, porque para ese tiempo empieza apante, y el café porque también para esa fecha comienza la cosecha”, dijo Moreira.

Álvaro Vargas, presidente de la Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua (Upanic), coincide con Moreira, pero además indica que se podría ver afectada la caña de azúcar, el arroz y el maíz, tal y como sucedió el año pasado con los huracanes.

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“Efectivamente Upanic ya tuvo la primera reunión para conocer cómo va a ser el comportamiento del clima para este año y  tenemos entendido que la primera parte del invierno hasta la canícula se va a comportar normal según las normas históricas y va a haber un buen desempeño en la distribución del agua, ya luego de la canícula se espera un cantidad de agua por encima de lo normal, eso ya nos ayuda para calcular las áreas de siembra”, dijo Vargas.

La secretaria ejecutiva del Centro de Coordinación para la Prevención de los Desastres en América Central y República Dominicana, Claudia Herrera, sostuvo que para evitar un desastre causado por estos fenómenos que se prevén, o reducir sus consecuencias, es necesaria la prevención, mitigación y preparación, según un boletín emitido por el SICA.

“A través de prevención, disminuimos el riesgo, pero no para evitar recurrencia del fenómeno, sino acciones encaminadas a disminuir efectos de desastre. Por medio de la mitigación reducimos la vulnerabilidad —la capacidad de ser resilientes ante el cambio del medioambiente—, reducir la duración del periodo de emergencia posdesastre y acelerar inicio de etapas de rehabilitación y reconstrucción, además de reducir la magnitud del sufrimiento individual y colectivo, así como el impacto negativo económico e institucional”, dijo.

Sobre los huracanes

El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC) tiene seis listas de nombres que van rotándose cada seis años, en ese sentido, para este 2021 se utilizarán los mismos que en 2015. Pero se excluyen los nombres de aquellos fenómenos catastróficos que causaron cientos de muertos, por ejemplo: el huracán Katrina.

El año pasado, Nicaragua se vio afectada por los huracanes Eta y Iota, las afectaciones de ambos huracanes se estiman en 25,365.8 millones de córdobas (738.6 millones de dólares), desglosados en 21,204.5 millones en concepto de daños y 4,161.1 millones por pérdidas, equivalente a 5.9 por ciento del PIB, detalla el Informe Anual del Banco Central.

Los principales daños y pérdidas estuvieron relacionados con la destrucción de la red vial (caminos, carreteras y puentes), viviendas, afectaciones ambientales, infraestructura social (centros escolares y de centros de salud) y en sectores productivos, principalmente del sector agropecuario, pesca y bosques.

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Precio internacional y el costo de los insumos

Por otro lado, Vargas manifestó que el sector agrícola está analizando la evolución de los precios internacionales y el aumento de los insumos, porque también son parámetros importantes para determinar el área de siembra.

“También estamos monitoreando los precios internacionales porque es otro elemento a tomar en cuenta para poder determinar cuánto se va a sembrar, además de la reforma fiscal, porque sigue golpeando al sector, el aumento del precio internacional de los insumos, la energía eléctrica para los cultivo de riego y los combustible”, añadió Vargas.

Crédito agrícola

Pero además el sector productivo necesita de crédito. Datos de la Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones Financieras (Siboif) detallan que hasta el 31 de diciembre del año pasado la cartera agrícola había entregado 13,683 millones de córdobas en crédito.

No obstante, el número de préstamos agrícolas se redujo y pasó de 14,082 vigentes hasta el 31 de diciembre del 2019 a 11,374 hasta el 31 de diciembre del 2020, lo que implica una contracción del 19.2 por ciento. Vargas sostuvo que este año hay más apertura con el crédito agrícola.

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