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Después de la muerte de Anastasio Somoza García en septiembre de 1956, se comenzó a hablar de estos políticos. LA PRENSA/ARCHIVO

Después de la muerte de Anastasio Somoza García en septiembre de 1956, se comenzó a hablar de estos políticos. LA PRENSA/ARCHIVO

“Partidos zancudos”, así nació este término que se remonta a los tiempos de Somoza García

Según historiadores la existencia de partidos colaboracionistas en Nicaragua casi tiene dos siglos de existir. Incluso se dice que el mismo William Walker tuvo su propio “candidato zancudo”

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Mauricio tenía 24 años cuando lo invitaron a ser parte de las Juntas Receptoras de Votos (JRV) en las elecciones generales de 2011. Lo hizo porque le ofrecieron 500 córdobas, darle de comer ese día y le prometieron conseguirle un empleo en el Estado.

El seis de noviembre muy de mañana se reunieron todos los miembros de su mesa electoral y le dijeron cuál era su rol: “Vos sos de ALN”, lo señalaron. A otro le dijeron que era del APRE y así sucesivamente les fueron dando sus roles a cada uno hasta que quedaron representados casi todos los partidos políticos que participaban en dichas elecciones.

“Pasado el tiempo me di cuenta que no fuimos miembros de partidos aliados, a como ellos nos dijeron. Fuimos zancudos”, dice Mauricio, que todavía, aunque han pasado los años de aquello, sigue pidiendo anonimato.

Al final solo le dieron los 500 córdobas y nunca llegó el empleo en el Estado. Pero asegura que fue testigo y “hasta cierto punto” parte de aquel fraude que hizo que Daniel Ortega se reeligiera.

Pero el “zancudismo” no es nueva en la política nicaragüense y persiste hasta nuestros días.

Sus candidatos no sobreviven a las elecciones, pero sus partidos si lo logran gracias al apoyo del gobierno. Somoza los tuvo y se dice que hasta el mismo William Walker tuvo su propio zancudo, aunque el término fue acuñado muchos años después.

El nombre

Después de la muerte de Anastasio Somoza García en septiembre de 1956, se desató en Nicaragua una ola masiva de represión en contra de la oposición que la dejó prácticamente desarticulada.

Asumido el poder por Luis Somoza Debayle, este convoca a elecciones para el siguiente año. Somoza Debayle tiene todas las de ganar y es cuando Fernando Agüero Rocha, presidente del Partido Conservador (PC) comienza a hablar de abstenerse de participar en dichas elecciones debido a que no había condiciones. Esta postura despertó contradicciones dentro de algunos miembros del PC.

Así lo cuenta el periodista e historiador Onofre Guevara.

“Agüero resolvió abstenerse, pero no contaba con la astucia de una larva de chayules que ya estaban listos para transformarse en los zancudos dentro del partido”.

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A la cabeza de este grupo estaba el doctor Eduardo Conrado Vado, que terminó formando un partido conservador paralelo y cuyo candidato a la presidencia fue Edmundo Amador, originario de Matagalpa.

El diario LA PRENSA fue quien acuñó el término y se refirió a Edmundo Amador como “candidato zancudo” en 1957. Desde ese momento el término se popularizó y persiste hasta el día de hoy.

“Este nombre fue puesto por LA PRENSA porque la idea de estos conservadores era entrar al Presupuesto General de la República y chupar la sangre del pueblo. Como el zancudo”, cuenta Luis Sánchez Sancho, editorialista de este medio de comunicación.

Según Guevara, Pedro Joaquín Chamorro, también llamó a Edmundo Amador como “candidato de zacate”.

El apodo de “zancudo” pegó en la cultura política de los nicaragüenses y cada vez que hay elecciones es común escuchar este término.

Hasta el momento en Nicaragua hay 21 partidos habilitados para participar en las elecciones. Foto: END

Sin embargo, la historia de partidos o candidatos colaboracionistas o “satélites” no es nueva en nuestro país. Uno de los ejemplos más viejos de estas prácticas se cita entre los años 1856 y 1857.

El filibustero William Walker según la Revista Conservadora, tuvo su propio zancudo. Aunque en aquel tiempo no eran llamados así.

En 1963 esta revista llamó “zancudos” a los candidatos que participaron en las elecciones amañadas de 1856, en las que el filibustero resultó “electo” con 15 mil votos sobre Fermín Ferrer que no logró pasar de los cuatro mil, según datos de la prensa estadounidense de entonces.

Ferrer un abogado chinandegano, era presidente provisional nombrado por el mismo Walker y fue el que entregó el poder al estadounidense en junio de 1856. Como recompensa por su lealtad fue designado como Ministro de Relaciones Exteriores, cargo que tuvo durante varios meses.

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Los políticos de entonces llamaron a Ferrer “el infeliz provisorio”.

La exguerrillera e historiadora, Dora María Téllez, coincide en que el fenómeno de los “zancudos políticos” tiene más de dos siglos de existir y que su historia está entrelazada con la existencia de formas de gobiernos autoritarios.
“El poder se sienta sobre una oposición comprada y que trabaja a su servicio”, comenta Téllez.

Características y formas de actuar

Las características de estos partidos colaboracionistas no han variado mucho a lo largo de los años. En esencia conservan la dependencia al régimen de turno al que le deben su personería jurídica, tampoco tienen una representación en los municipios ni directivas a nivel nacional y estos partidos casi nunca alcanzan grandes porcentajes de votos. Otra de sus características es que al celebrarse las elecciones trabajan para mantener en el poder al dictador.

“Nunca alcanzan los porcentajes establecidos por la ley, pero no desaparecen porque el régimen así lo decide. A cambio reciben dinero, cargos, parientes de sus presidentes de partido reciben puestos como funcionarios, pero sin mayor relevancia”, explica la Dora María Téllez.

Son estos cargos precisamente lo que buscan los candidatos y miembros de estos partidos satélite, según Onofre Guevara.

“Se alimenta del dinero fácil. Pero no siempre del dinero físico que reciben como forma de pago. Para eso hay varias fuentes de ingreso, como los cargos burocráticos mayores y menores en el Estado, según el nivel del zancudo”, apunta el periodista.

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Según Luis Sánchez los “candidatos zancudos” tienen una vida como la de este insecto. Corta. No sobreviven a las elecciones ya que quedan tan desprestigiados que solo los partidos políticos logran llegar a las próximas votaciones.

¿Qué tanto poder tienen a la hora de definir unas elecciones? Ninguno, puesto que no tienen los votos suficientes. Más allá de tratar de aparentar una pluralidad política, Dora María Téllez asegura que el mayor poder que tienen estos es el control en las mesas electorales.

“Al controlarlas son parte de la maquinaria del fraude. Ni suman votos ni tienen relevancia. Copan las mesas y fiscales y a la hora de eliminar votos de la oposición verdadera se pronuncian a favor. Así se producen el gran fraude”, explica.

Entre los partidos que actualmente son señalados de ser satélites o “zancudos” del Frente Sandinista están la Alianza por la Republica (APRE) que en las últimas elecciones presidenciales apenas obtuvo el 1.40 por ciento de los votos. Otros son Camino Cristiano, Alternativa por el Cambio y Alianza Liberal Nicaragüense (ALN).

“Esa es una campaña orquestada que le ha hecho mucho daño al país”, dice el presidente del APRE. LA PRENSA/ARCHIVO

Carlos Canales, presidente del APRE, negó los señalamientos de que su partido fuera un “zancudo”.

“Esa es una campaña orquestada que le ha hecho mucho daño al país. El beneficioso de esa campaña es el Frente Sandinista y por eso tiene la cantidad de diputados en la Asamblea Nacional”, dijo a DOMINGO.

Canales señala que estas “campañas” son orquestadas por organizaciones que se han querido convertir en partidos políticos. “Que digan lo que quieran, pero demostrar es difícil. Niego esos señalamientos y somos un partido de oposición”, dijo.

Canales asegura que ya se preparan para las elecciones que se supone se celebraran en noviembre de este año. Pero no respondió si APRE participaría con o sin reformas electorales.

“No quiero especular, hay que esperar a mayo. Tengo entendido que habrá reformas. Naturalmente ya para reformas profundas creo que no hay tiempo. Porque tienen que ver con la Constitución Política”, sostuvo, sin negar que participarían si no hay condiciones.

Luis Sánchez alerta del posible nacimiento de nuevo “partidos zancudos” y asegura que siempre está la posibilidad de que la dictadura de Daniel Ortega corra en unas elecciones con puros partidos colaboracionista si la oposición decide abstenerse.

“Ya están en tramites la personería jurídica del Partido Social Cristiano de Azucena y Roberto Ferrey. El grupo de Wilfredo Navarro que se sigue diciendo liberal está pendiente de su personería. Me atrevo a decir que el Partido Liberal participará de igual forma”, comenta Sánchez.

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