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La pareja dictatorial de Daniel Ortega y Rosario Murillo. LA PRENSA/TOMADA DE EL 19 DIGITAL

«Llegará el momento». Ortega y su desesperanzador discurso sobre la llegada de la «vacuna Covid-19» a Nicaragua

Daniel Ortega apenas alcanzó referirse sobre el tema para reprochar el acaparamiento de las vacunas pero no dedicó ni un momento a explicar en plan de vacunación de su gobierno

A semanas del esperado arribo de las primeras vacunas contra el Covid-19 donadas a Nicaragua por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el presidente Daniel Ortega apenas alcanzó a referirse sobre el tema este 22 de febrero. Su discurso, lejos de ser informativo o esperanzador en un contexto de escepticismo y temor por la desinformación en el país, fue escueto, confuso y desalentador. «Llegará el momento» en que el país pueda acceder a este antídoto, dijo apenas Ortega.

El mandatario, esta vez sin mascarilla de protección y abrazando a los funcionarios que participaron en el evento, declaró respecto al acceso de las primeras dosis: «Y ahora, pues, ver las condiciones que se van dando para que países como el nuestro puedan acceder a la vacuna. Estamos seguros de que llegará el momento en que vamos a acceder a las vacunas».

Tras 40 días desaparecido de la vista pública y en su primera intervención —por razón de la conmemoración del 87 aniversario de la muerte del general Augusto C. Sandino—, Ortega aprovechó para abordar el tema de las vacunas contra el Covid-19, pero desde una diatriba política. «También tenemos la disposición de vacunas que son fabricadas en países europeos, el problema ahí está y lo dice la misma OMS (Organización Mundial de la Salud), que no puede garantizar que las vacunas van a llegar rápidamente, porque primero las están aplicando en los países desarrollados, que tienen más dinero para comprar y entre ellos mismos se disputan la compra de la vacuna (…) Ahí siempre está el veneno de la acumulación de riquezas, contaminando una batalla donde no debería de pesar ese tipo de actitudes”, insistió.

Se refirió así a la disposición de la vacuna rusa Sputnik V, la india Covishield y la AstraZeneca, de la OMS/OPS, para su uso en el país pero que estas no llegarán «rápidamente», porque están “en manos de países poderosos y —claro— es un gran negocio para las empresas fabricantes de vacunas, pueden poner cualquier precio”.

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Si bien la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud han criticado que los países ricos han acaparado las vacunas, esas mismas entidades también han apoyado a países pobres, como Nicaragua, para obtener de forma gratuita un primer paquete de las vacunas y así puedan inmunizar cada una al 20 por ciento de su población prioritaria este año que, en el caso de Nicaragua, representaría a 1.3 millones de personas.

El Peligro tras su discurso

Sin embargo, Ortega «olvidó» esa parte y omitió que la OPS mantiene que una primera parte de la donación —de un total de 504 mil dosis de vacunas AstraZeneca— llegará al país en las próximas semanas, como lo ha anunciado en sus conferencias semanales. De hecho, el mismo organismo sanitario ha manifestado que tiene comunicación con el gobierno y Ministerio de Salud (Minsa), y ha ayudado en la capacitación del personal de salud para el inicio de la vacunación. Es la OPS, y no el presidente ni el Minsa, quien ha informado sobre los avances del país en materia de acceso al antídoto y los protocolos de vacunación a nivel general.

Al respecto, el doctor José Luis Borgen declaró que Ortega contradice lo que ha manifestado la OPS sobre la llegada de las vacunas al país, y esto es debido a la falta de transparencia con la que el régimen ha manejado la pandemia.

El doctor consideró que el silencio de Ortega indicaría que las vacunas tendrían «una utilización sectaria de carácter político», donde los beneficiarios serían su círculo más cercano y  sus trabajadores. A criterio de Borgen, el régimen ya tiene planteado el esquema de vacunación, en el que estarían incluidos sus «adeptos».

«El temor que hay es que las vacunas se utilicen como un arma política, porque estamos en un año electoral donde prácticamente se aseguren las vacunas a los adeptos, y el pueblo tendría que someterse al voto, si es que quieren tener el derecho a la salud», expresó el doctor.

Habla de grupos prioritarios

En el desordenado discurso que brindó Ortega, también mencionó cuáles serían esos grupos prioritarios que el Minsa estaría inmunizando de primero, aunque dejó entrever que vacunarán a personas de cualquier edad, siempre y cuando tengan enfermedades crónicas. Los organismos sanitarios han recomendado dar prioridad a los trabajadores de la salud que están en la primera línea y personas mayores de 65 años y con comorbilidades.

“Los organismos que tienen que ver con la salud a nivel mundial han sido claros (…) ya se está poniendo y se está privilegiando en primer lugar a los médicos, a las enfermeras, a las personas que tienen enfermedades que las hacen muy frágiles si las ataca el virus. No importa la edad de la persona y si la persona padece de los riñones y tiene que estarse haciendo hemodiálisis tres veces a la semana, a esa persona hay que ponerle la vacuna, no importa la edad que tenga, porque si la ataca el virus es de altísimo riesgo en cuanto que pueda sobrevivir frente a un ataque del virus. La persona que padece de azúcar, que padece de la presión, no importa la edad, también”, expuso Ortega.

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En este sentido, el doctor Borgen declaró que si bien el régimen está claro a quiénes dar prioridad en la vacunación, al momento de informar sobre este proceso a organismos internacionales, omitirá que los beneficiados serán sus partidarios. «Estamos ante la víspera de un sectarismo y un uso malicioso de las vacunas», insistió el galeno, quien llamó a los nicaragüenses a mantener la práctica de las medidas de bioseguridad.

La OPS afirma que Nicaragua ya presentó su plan de vacunación y que está preparada para iniciar la vacunación, debido a su experiencia en el tema, pero hasta la fecha el régimen orteguista mantiene un férreo secretismo sobre el protocolo que ejecutarán para este proceso. Lo poco que se ha sabido al respecto ha sido por parte de organismos o entidades que están apoyando al país para que se acelere la inmunización. La información oficial que se ha obtenido ha sido a cuentagotas.

El mandatario reiteró que su régimen tiene fondos disponibles para la compra de las vacunas y tomó conciencia de que la vacuna «es el arma que va a ayudar a neutralizar y contener» (contagio y muertes). Con su inversión apuntan a cubrir 3.7 millones de personas, de acuerdo con el plan de adquisición presentado por el Minsa.

El régimen orteguista apunta a inmunizar en total a unos cinco millones de nicaragüenses, entre las dosis donadas por la OMS/OPS y a través de las compras de las vacunas AstraZeneca, Sputnik V y Moderna. Pero, hasta ahora, no ha habido una campaña de información que explique de qué tratan los antídotos, sus efectos y eficacia, menos de promoción de la vacunación.

«Más allá de estas medidas del distanciamiento, del lavado de manos, del tapaboca, la medida que realmente va a venir a proteger, como ha pasado en todas las epidemias, es la vacuna”, dijo Ortega, quien sin mascarilla —a pesar de formar parte de un grupo vulnerable por su avanzada edad, 75 años— se mostró temerario al no cumplir con ninguna de las medidas de prevención del virus, en un país donde aún no se cuenta con el antídoto.

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