Los periodistas de medios independientes y religiosos están siendo sometidos a un trato «especial» en los puestos fronterizos de Nicaragua, sea para salir o ingresar por las fronteras terrestres al norte y sur del país, lo que ralentiza el proceso migratorio del resto de viajeros, ha constatado LA PRENSA.
Este proceso diferenciado inicia una vez que las autoridades nacionales se enteran que se trata de un periodista, sacerdote o pastor el que quiere ingresar o salir, en seguida proceden a sacarlo de la fila de chequeo, retenerle su documento de viaje, realizar un interrogatorio del motivo de viaje, lugar de trabajo o de servicio —este último caso para los religiosos— y algunas veces someterlo a la revisión de maletas de forma manual. Este proceso extiende incluso por horas el chequeo de rutina para el ingreso o egreso de viajeros que usualmente dura pocos minutos.
Estas acciones diferenciadas entre los viajeros fueron comprobadas en Guasaule y El Espino, asimismo se confirmó un procedimiento similar en las fronteras de Las Manos y Peñas Blancas, evidenciando que es una nueva política de Estado. Podría ocurrir lo mismo en Las Tablillas-San Pancho, aunque este punto fronterizo es de menor movimiento migratorio y es el último que Nicaragua habilitó de paso controlado. Esta situación ocurre en un contexto en que el régimen de Daniel Ortega ve como enemigos a los medios independientes y a los ministros de la Iglesia católica principalmente.
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LA PRENSA conoció que antes de llegar a la frontera, las empresas de transporte de pasajeros deben compartir con la Dirección General de Migración y Extranjería de Nicaragua la lista de los viajeros que trasladan, e información puntual de ellos, como su profesión o a qué se dedican, es así que manejan la información con antelación.
Trabajo por desaparecer cuellos de botella
De acuerdo con estadísticas del Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur), el mayor flujo migratorio del país es el terrestre. En el anuario 2019, último en publicarse, aparece que 877,698 personas ingresaron por tierra, 409,987 por aire y 7,533 por la vía acuática.
Un total de 1.2 millones de visitantes hubo en 2019 y aunque el promedio de viajeros ha caído en el contexto de pandemia, los viajes terrestres van en aumento su frecuencia, así que retardar o extender la atención para algunos, sin que haya una razón legal o de seguridad de peso para ello, retarda el sistema y hace más tediosa la experiencia para todo el grupo de viajeros que deben esperar a que las autoridades den luz verde a todos para avanzar en el paso fronterizo.
Durante años el país se enfocó en agilizar el trámite en las fronteras para hacerlo más competitivo en la región, con la adquisición de equipos e incluso construyendo infraestructura vial, pero la medida actual hace que las personas sometidas a esta se demoren hasta tres horas para poder ingresar o salir del territorio. En el resto de países el proceso sigue siendo ágil.