La aparición del abogado Rafael Aguirre Chávez, señalado por la Policía de estar involucrado en el asesinato del empresario, Diego Donaldo Solórzano Pérez, hermano del obispo de Granada, monseñor Jorge Solórzano, causó sorpresa entre los abogados que le conocen.
El abogado Rafael Aguirre, de 62 años, quien se desplaza en una silla de ruedas por tener amputada una pierna, desde noviembre del año pasado no asistía a los tribunales capitalinos, aseguró uno de sus colegas que exigió el anonimato.
“Así sucede siempre cuando pegan un ‘batazo’ o hacen algo indebido, se pierden”, comentó el colega del abogado, a quien la Policía señala de haber recibido 20 mil dólares a cambio de elaborar una escritura falsa.
Asiduo de La Mesa Maldita
Con el documento falso el matrimonio integrado por Cristhian Duarte Martínez y Lomje Patricia Fajardo Martínez, presuntamente estafaron al empresario Solórzano, por quien pagaron seis mil dólares a dos sicarios, según las investigaciones policiales.
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Rafael Aguirre es un abogado que básicamente se dedicaba al notariado, es decir hacer escrituras públicas y celebrar matrimonios, subrayó otro de sus colegas. Aguirre era el abogado del empresario asesinado, a quien habría traicionado para cobrar los 20 mil dólares de la escritura falsa.
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Aguirre tenía como particularidad reunirse o departir con varios de sus colegas en el mercadito ubicado al costado oeste del Complejo Judicial Central Managua, en un sitio conocido por los asiduos de los juzgados como La Mesa Maldita.
En la llamada Mesa Maldita se dan cita todos los días (de lunes a viernes) varios litigantes para departir con sus colegas o bien conversar con sus clientes sobre los casos que los representan antes o después de cada audiencia.