Las evaluaciones de daños y análisis de necesidades de los poblados afectados por fenómenos naturales como el huracán Eta, es el primer paso a dar por instituciones estatales e independientes que atienden este tipo de emergencias. Aunque la radiografía de cómo está la zona más impactada por el paso del huracán todavía esté en proceso, el levantamiento se debe acompañar de la atención a personas heridas – en caso de haber – y la entrega de agua potable y alimentos.
Esta valoración la brinda el especialista en gestión de riesgo, Abdel García, basándose en los protocolos de ayuda humanitaria que se aplican para situaciones como la vivida actualmente en la Costa Caribe Norte del país, donde todavía es difícil llegar a todas las comunidades afectadas porque algunas siguen aisladas producto de las crecidas de ríos y el grave daño en los caminos.
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«Por un fenómeno como este, lo obvio para las comunidades donde impactó directamente es el agua porque generalmente las comunidades costeras, cuando entra un huracán lo primero que afecta es el agua para beber. Todo el oleaje entra a los pozos, daña la infraestructura de suministro de agua, daña los sistemas de agua. Si no hay agua y hay gente herida, hacinada en un refugio, las enfermedades diarreicas agudas son prioritarias. Todo lo que es promoción de salud e higiene es importante», indica Abdel García, quien recomienda la participación de organismos o actores independientes en la evaluación de daños para que la información goce de mayor credibilidad y de total cobertura.
Otro que habla de los protocolos de respuesta es Auner García, director general de Cruz Roja Nicaragüense. A su juicio, para que la evaluación de daños y levantamiento de necesidades sea rápida y abarque a todas las zonas, es importante articular esfuerzos a nivel territorial con líderes comunitarios y autoridades locales para sea lo más efectivo posible. La necesidad es evidente y no espera.
«La población debe comprender que hay momentos operacionales que son vitales para dar la ayuda humanitaria, para salvaguardar la ayuda humanitaria y salvaguardar a quienes llevan la ayuda humanitaria. Estos protocolos siempre los seguimos, tenemos normas, tenemos el manual esfera por el cual nos regimos todas las instituciones de primera respuesta, no solo en Nicaragua sino a nivel mundial y que cumplimos ciertos criterios también que no pongan riesgo al personal que entrega la ayuda y la ayuda misma que es movilizada», aclara Auner García respecto a los tiempos de respuesta.
El huracán Eta tocó tierra en Nicaragua el pasado martes 3 de noviembre. Lo hizo al sur de Bilwi, en el Caribe Norte, en categoría cuatro, alcanzando vientos de 240 kilómetro por hora; no obstante, Bilwi empezó a sentir los embates de este ciclón desde un día antes, reportando desprendimiento de techos por las ráfagas de vientos y lluvias intensas. La cifra de damnificados todavía no se contabiliza porque todavía no se puede llegar a todas las zonas devastadas por Eta.
Cruz Roja Nicaragüense suma una experiencia de 87 años de servicio en el país y toda ayuda humanitaria lo desarrolla con el cuidado de no duplicidad a las familias damnificadas y la evaluación de riesgos para entrar a la zona e identificación de rutas. De cuánto tiempo lleva esto, depende del tipo de dificultad de los lugares.
Emergencia en contexto de pandemia
Abdel García advierte que la atención a los damnificados por Eta debe ser tomando en cuenta el contexto de la pandemia del Covid-19. «Es cierto que hubo evacuaciones pero yo no retiro a las familias de la zona de riesgo, las llevo a un albergue y en este sitio les pasa peores cosas de las que les pudo pasar en sus casas. Ahí se cuida toda la parte preventiva, pero vimos en los albergues que no hay distanciamiento, no hay separación, no hay normas Covid-19. Hay que reconocer que se evacuó a la gente pero no basta con evacuarlas si no aplicar las normas», apuntó.
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