Han transcurrido 10 días desde que la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia (ACJD) anunció su separación de la Coalición Nacional (CN) para impulsar su propia plataforma política y electoral. Hasta el momento no han informado sobre su estrategia o plan para conformar «la nueva alianza electoral» para hacer frente al régimen de Daniel Ortega. Al contrario, tras esta decisión, cinco de sus miembros que representaban el sector académico y civil, que estaban en contra de esta acción, se retiraron de la organización opositora.
El sector privado y el estudiantil, que forma parte de la Alianza Cívica, en reiteradas ocasiones manifestaron su apoyo para retirarse de la Coalición Nacional, porque según ellos, existe un dominio de los partidos políticos sobre la plataforma opositora, por lo que durante varios meses no manifestaban consensos, ni conformidad dentro de ese espacio, creado para unir a los sectores adversos a la dictadura.
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El exembajador de Nicaragua en Costa Rica y ante la Organización de Estados Americanos, Mauricio Díaz, considera que «no todo está perdido» tras las rupturas entre las diferentes organizaciones civiles, opositoras del país. En cambio, dice que ve un proceso de «reacomodo».
Señala que la solución a la crisis sociopolítica del país va a ser política y a través de elecciones, y para que exista democracia se necesita de partidos políticos y ONG para que exista un pluralismo. «Cuando se anuncie que van a haber reformas, que van a haber elecciones, los que creen en la sociedad civil, bueno, se van a ir por ahí. Los que creemos en partidos, porque yo soy uno de los que cree que la solución es política partidaria, nos vamos ir por partidos», manifestó Díaz, por lo que recomienda conformar una opción unida.
Alianza electoral entre partidos políticos y las organizaciones civiles
Díaz señala que en la oposición debe haber una definición del tipo de gobierno que quieren construir, si va a ser de derecha, centro o de izquierda. Recomienda apostar un poco a la conformación de una alianza que se ubique en el centro, «pero en el centro hacia la derecha, porque hay que compaginar intereses del capital privado nicaragüense, de sectores como la Iglesia católica, estudiantes, etcétera».
Si las condiciones que se están viviendo en el país no cambian, y la dictadura sigue violentando los derechos humanos, es un factor fundamental que debe tomar en cuenta la oposición para que haya una oposición unida de aquí a las elecciones. «El problema es que los nicaragüenses no queremos aterrizar. Si lo que hay que hacer es construir un opción política partidaria o una alianza electoral capaz de enfrentar a esta dictadura, no podemos seguir perdiendo el tiempo. Es más lo que se discute que lo que se construye, esa ha sido la cultura política de los nicaragüenses», criticó.
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Por tanto, para formar una alianza electoral se necesitan partidos políticos, quienes son los autorizados para la «lucha de la toma del poder».
«Ninguno tiene partido político constituido. Ni la Alianza Cívica, ni la UNAB, ni ningún otro movimiento, porque además hay instituciones gremiales que tienen por ley prohibida la militancia en política. Organizaciones de la sociedad civil no tienen sus constituciones, sus personerías mismas no están diseñadas para la toma de poderes. Quiénes están hechos para luchar por la toma del poder son los partidos políticos», subrayó Díaz.
Por su parte el politólogo José Antonio Peraza manifiesta que el problema central entre la oposición se debe al peso que cada grupo asegura tener. «Por qué el grupo que se quedó en la Alianza Cívica, con el empresariado, dice que ellos tienen mayor peso del que se les está dando y por lo tanto consideran que deben influenciar de manera sustantiva ese proceso. Entonces, hablan de que van a construir una verdadera oposición amplia».
«Para este grupo que se separó (de la CN) su metáfora es tener el pedazo más grande del pastel. Mientras que los que se quedaron en la Coalición, el problema es que quieren que todo el mundo entre bajo sus reglas y tener las llaves de quién entra y bajo qué condiciones», cuestionó Peraza.
El politólogo reitera que en las reformas electorales se plantea la necesidad de hacer alianzas amplias e inclusivas donde las organizaciones de la sociedad civil puedan tener sus espacios. «Cuál es el problema central de qué peso tengo o qué peso no tengo entre las organizaciones, es que ninguna tiene casilla y por lo tanto tienen que buscar una casilla».
Según Peraza, por el momento solo hay tres casillas políticas disponibles: el Partido Liberal Constitucionalista (PLC), el partido Ciudadano por la Libertad (CXL) y el Partido Restauración Democrática (PRD).
«El gran problema aquí resulta que los partidos van a aceptar que no se use su casilla y que se tenga que usar una casilla más amplia, que sería a través de una alianza electoral, donde pudiesen ir los partidos políticos y las organizaciones de la sociedad civil, que se desconoce si va a ser jurídicamente aceptada. Sin embargo, señala que ese tercer tema hay que negociarlo con el dictador. Yo siempre he planteado que la verdadera intención de los partidos políticos se va a ver cuando se tenga que negociar este tema (la alianza electoral)», añadió Peraza.
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Asimismo insistió en lo planteado por el Grupo Pro Reforma Electoral (GPRE), en que las alianzas se den entre partidos políticos y organizaciones de la sociedad civil para poder participar en el proceso. «Cuál es el problema, que la gran mayoría de las organizaciones de la sociedad civil no tienen personería jurídica y jurídicamente no existen, aunque de hecho sí existen. Esos temas hay que negociarlos», indicó.
Peraza opina que lo más seguro es que el régimen no permita una alianza electoral. «Hay que arrancársela a través de presión popular, presión internacional y que haya una cohesión de todos los partidos políticos que están en el lado opositor, de decir eso es válido. Porque si cada uno quiere ir por la libre, cuando no quieran usar su casilla, estamos mal. Al final de cuenta lo que van a querer, que posiblemente lo van a intentar, es decir que ya no hay otra opción, vengan y usen mi casilla y ahí viene el problema», alerta el politólogo.
Los partidos tienen la casilla y las organizaciones civiles la credibilidad
Tanto la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, como la Unidad Nacional Azul y Blanco, surgieron durante el levantamiento cívico contra la dictadura de los Ortega Murillo en abril de 2018.
La Alianza Cívica nació en el primer intento del diálogo nacional, entre mayo y junio de 2018, entre el régimen y representantes de grupos opositores convocados por la Conferencia Episcopal, que era la mediadora del diálogo en ese momento. Entre los integrantes estaban líderes estudiantiles, empresarios, políticos opositores y el Movimiento Campesino.
La UNAB fue integrada en octubre de 2018, conformada entre otras organizaciones por la Coordinadora Universitaria y la Articulación de Movimientos Sociales. Ahora cuenta con movimientos feministas, ambientalistas y de derechos humanos.
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El Movimiento Campesino ha luchado solo por años, por alzar su voz y defender los derechos de los campesinos, principalmente en contra de la concesión canalera hecha por la dictadura al empresario chino Wang Jing. Sin embargo, en 2018 dirigieron su lucha hacia el contexto de la rebelión de abril y se unieron a las protestas ciudadanas, exigiendo la salida del régimen.
El analista político Eliseo Núñez señala que la búsqueda de la unión de estos tres movimientos es el núcleo de la alianza electoral en sí, y que los partidos son en este momento utilitarios para lograr el proceso. «Las organizaciones civiles van a aportar estructura y credibilidad y los partidos políticos van a aportar la casilla. La ganancia de ambos es la capacidad de competir, que esa sería la ganancia de la sociedad civil y la ganancia de los partidos sería la reconstrucción de su prestigio», expresó Núñez. Pero «mientras los partidos crean que tienen su prestigio intacto y que la casilla vale más que la legitimidad dificulta todo tipo de acción con ellos», añadió.
El pago para los partidos políticos es a futuro, estima el analista, pues dice que de lo que hagan hoy, depende que puedan sostenerse como opción política en el mañana. «Lo que pasa es que tendemos al cortoplacismo y los partidos quieren pagos, réditos ya. En realidad la compensación política de los partidos es la capacidad de poderse recuperar del desprestigio en que han caído», comentó.
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«Por el momento la clase política tiene una carga enorme, por la cual tiene que pagar. El pago es hacerse a un lado y poner a la orden su casilla y darle espacio a nuevos rostros, a los liderazgos emergentes que actualmente se reflejan en estos núcleos y hay mucha gente más que tiene que entrar en esa canalización de los liderazgos emergentes. Para mí lo importante es el balance, ni un solo partido puede hacerse cargo de todo el juego, tenés que tener dos, tres que sean tus opciones», añadió Núñez.
El exembajador Mauricio Díaz insiste en que puede haber un recomposición en la oposición, siempre que se deje de jugar al problema de la representatividad. «Al final todo tiro va a ser a home, como se dice en beisbol. Cuando la gente vea cuál es la opción más creíble, democrática, efectivamente antidictatorial y opositora, ahí se van a apuntar», mencionó.
La alianza electoral opositora también debe estar lista para mayo 2021
El pasado miércoles 21 de octubre, la Organización de Estados Americanos (OEA) aprobó una resolución en busca de una solución cívica y pacífica a la crisis de Nicaragua, en la cual estableció un plazo hasta mayo de 2021 para que el régimen de Daniel Ortega reforme el sistema electoral, de cara a realizar elecciones libres y justas en noviembre de ese año.
«En mayo debe estar concluido todo lo que pidió la OEA. Reformado el Consejo Supremo Electoral (CSE), corregido en la medida de lo posible el padrón, garantizar la fiscalización de los partidos políticos, tener claros los procedimientos para las impugnaciones, haber resuelto el tema de la cedulación y la observación electoral nacional e internacional; temas fundamentales para ir a un proceso electoral», detalló el politólogo José Antonio Peraza.
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«Lógicamente la oposición también debe estar preparada para esta fecha, no puede ser posible que no sepan quiénes van a ser sus candidatos, cómo los van a presentar; ese plazo no es solo para Ortega, si van a haber nuevos magistrados, qué papel va a jugar la oposición en nombrar a esos nuevos magistrados», agregó.
Llaman a la oposición a no «sacar los trapos al sol»
Por otro lado, el exembajador exhortó a la oposición no llevar esa enorme debilidad política de discusiones y falta de debate de altura a la opinión pública, pues lo que está en juego es el futuro de Nicaragua.
«Estamos cometiendo el grave error de dirimir los conflictos de la oposición en los medios de comunicación. Sin frenos, sin filtros, en pleitos que a veces no tienen ningún destino. Ese es un gravísimo error y el Gobierno tiene un discurso unificado, central, una red de distribución del discurso a través de los medios oficialistas y de las estructuras partidarias a todos los niveles, hasta en los barrios», señaló.
Díaz lamentó que estos errores se hayan cometido en nombre de la democracia y el democratismo. «Yo creo que hay que guardar silencio un buen rato y en silencio debe de ser el armaje de un proyecto político que se debe de presentar cuando esté debidamente consolidado, cocinado, armado, sólido para que no lo destruyan y presentarlo de una vez, así me parece que puede ser la solución», recomendó.