El anuncio de la salida de cuatro miembros de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia (ACJD) ha sido considerado por analistas políticos como «parte del proceso» para alcanzar la unidad, y no precisamente como una desintegración o división del bloque opositor. Las fuentes coincidieron que si bien es un tema «complejo», se necesita avanzar rápidamente para hacerle frente al régimen de Daniel Ortega.
Este sábado 31 de octubre se informó de la salida del coordinador general de la ACJD, Carlos Tünnermann Bernheim, el rector de la Universidad Centroamericana, padre José Alberto Idiáquez, la activista Azahalea Solís y Juan Carlos Gutiérrez, secretario técnico de la organización; como rechazo a la decisión de la Alianza Cívica de retirarse de la Coalición Nacional el 26 de octubre. El catedrático Ernesto Medina también anunció, el pasado 27 de octubre, que se retiraba por la misma causa.
Para el analista político Mauricio Díaz esta situación es parte del «movimiento» en las cúpulas de los bloques opositores, producto de las decisiones que se están tomando tanto en la Coalición Nacional y la Alianza Cívica. «No lo considero como una ruptura, más bien esto es una especie de piedra en el camino, es un fenómeno coyuntural, pero que a la hora de las grandes decisiones todos nos vamos a poner de acuerdo», dijo Díaz.
El también exembajador de Nicaragua ante la Organización de Estados Americanos (OEA) declaró que si bien existe «molestia» entre los miembros que los lleva a tomar la decisión de salirse de un grupo opositor, al final, todos deberán unir fuerzas para luchar ante la dictadura orteguista en unas eventuales elecciones presidenciales.
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El analista político Eliseo Núñez también concordó en que esta situación no significa directamente una desintegración de la Alianza ni de la oposición, aunque reconoció que sí hay un problema «pero no es un tema de que se esté desintegrando, que son cosas distintas».
«Creo que está teniendo un impacto sobre el pueblo opositor y tenemos que apurarnos que el proceso de unidad camine (…) el proceso de unidad es complejo y debemos partir del hecho que uno solo no es suficiente en la lucha contra Ortega», expresó Núñez.
Resolver bajo discreción
El exdiplomático Díaz señaló que la Alianza debe «demostrar con hechos» si va a tener la capacidad de levantarse de toda esta situación que se ha generado y que genera desconfianza y descontento entre la ciudadanía.
«Pienso que esto es un fenómeno coyuntural porque al final, las causas que dan origen a la Coalición, Alianza y UNAB son las mismas, hay una dictadura y graves violaciones a los derechos humanos. La dictadura se está consolidando, creo que lo que hace falta es actuar en silencio, no dirimir los conflictos internos de las colectividades opositoras en los medios de comunicación, creo que hace falta una etapa de silencio, de reflexión madura, y de prepararse para ofrecerle al país un proyecto definitivo y no volver a repetir los errores de crear algo que no aguantó y llevarle más frustraciones a la población», refirió Díaz.
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Al respecto, Núñez enfatizó que aún hay tiempo para «armar» entre toda la oposición un bloque. «Nadie es desechable, creo que hay que alinear a todas las fuerzas que podás en contra de Ortega (…). Hay desavenencia, hay desacuerdo y creo que esto es parte del proceso, pero hay que hacer todo para salir adelante», concluyó.
La oposición está a la expectativas del anuncio – de parte del Consejo Supremo Electoral- de unas posibles elecciones presidenciales para noviembre de 2021 ante el llamado a las reformas electorales, que deben ajustarse a las exigencias internacionales, que realizó la Asamblea General de la OEA.
«Hay reacomodo» en la oposición
Por su parte el analista político José Dávila, vocero de la ACJD, dijo que es «imposible» que se debilite la oposición nicaragüense y que lo que ha habido es una «especie de movimiento y reacomodo» dentro del mismo, que van de acuerdo a «los principios y aspiraciones de cada quien».
«Al final de cuenta todos vamos a desembocar en el mismo punto si hay posibilidades de elecciones libres, que por el momento hay una panorama gris», expresó Dávila.
Dávila destacó que la Alianza no se está desintegrando, porque las «convicciones» de lucha contra la dictadura se mantienen firmes. «La Alianza no se está desintegrando, la filosofía se mantiene, la agenda se mantiene, en los territorios se siguen organizando y se va a seguir buscando hasta que la unidad se convierta en una verdadera alternativa frente a la dictadura», agregó.
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Díaz consideró que la oposición no está perdiendo fuerzas, y previó que más temprano que tarde se volverán a juntar todos los sectores «por necesidad». «El que no se junte a un esfuerzo de unidad opositora se va a quedar al margen del camino, pensando que solo un partido o un membrete lo va a poder hacer».
«Creo que hay tiempo para armar algo más consolidado y no dar un mal sabor a la población que introducen mucha frustración (…) Yo tengo la esperanza de que esto es un tropiezo en el camino y tengo la esperanza que más temprano que tarde vamos a ver las mismas caras, posiciones políticas en una alternativa opositora», manifestó Díaz.