Covid-19, migracion

Para que el régimen de Daniel Ortega permitiera el regreso de connacionales atrapados en diferentes partes del mundo, siendo uno de los casos más sonados los de Panamá y los cruceros, se tuvo que presionar públicamente. LAPRENSA/TOMADO DE MIGRACIÓN DE PANAMÁ

Estos son los consejos de autocuidado para personas migrantes

Prepararse para migrar involucra el aspecto emocional, lo que significa planificar entre la persona migrante y sus familiares para un cambio en su sistema familiar y social

El contexto actual de persecución, represión y criminalización de parte del régimen de Daniel Ortega — sumado a la tasa de desempleo que arrastra el país — influenciaría en que los nicaragüenses vean como única salida migrar hacia otro país en busca de oportunidades para sobrevivir. Sin embargo, para tomar esta decisión, la persona deberá estar claro que no solo se enfrentará a limitaciones físicas, sino a un impacto emocional, expone el Servicio Jesuita a Migrantes Nicaragua (SJM).

La organización recomendó que toda población migratoria — ya sea niños, niñas, adolescentes, hombres o mujeres — antes de dejar su país de origen debe analizar, consensuar y planificar su salida. ¿Por qué? Por los obstáculos que pasan las personas en el país extranjero, sobre todo los migrantes indocumentados, como la discriminación o falta de oportunidades laborales.

Al respecto, María Fernanda González, responsable de atención psicosocial de SJM Nicaragua, señaló que la persona migrante debe estar consciente que vivirá un «duelo» con respecto a la familia, la lengua, la cultura, la tierra, el estatus social, el grupo de pertenencia y los riesgos físicos que dejará en su país  de origen.

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«Dejar mi casa, mis pertenencias y llevar una maleta vacía hacia un nuevo destino que posiblemente es desconocido e incierto en su mayoría, conlleva a un sinnúmero de etapas de las que casi nunca se habla, repercutiendo en una secuela grabada en tu vida», expresó González.

La psicóloga agregó que prepararse para migrar involucra el aspecto emocional, lo que significa planificar entre la persona migrante y sus familiares para un cambio en su sistema familiar y social. «Indudablemente habrá una separación física pero no siempre emocional», refirió la especialista.

El proceso de adaptación

La especialista del SJM compartió dos aspectos importantes que ayudará a definir al migrante cómo vivirá ese proceso:

1- El nivel de interno (resiliencia).  La persona podrá enfrentar las adversidades y sacar lo mejor de ella: renovar, desarrollar habilidades y capacidades. «Observar nuevos rostros y escuchar nuestras risas y nuevos acentos, sin conocer o desconocer a las personas que están a tu alrededor, en un nuevo lugar, pero lleno de nostalgia, fortalece la capacidad para adaptarse frente a situaciones adversas, reconfortando el espíritu resiliente de una persona migrante», subrayó González.

2-El nivel externo.  Esto tiene que ver con las condiciones de la migración, que definirá la intensidad del duelo: simple, complicado o extremo. «Ahí influimos todas y todos, ya sea brindando condiciones como la hospitalidad que aporten a las personas migrantes o que la desfavorezcan, si no hay integración social no hay salud mental», destacó la psicóloga.

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Por su parte la psicóloga clínica Alba Roni agregó que dentro de este escenario, el migrante sentirá tristeza, dolor, incertidumbre porque no siempre será a como ellos «lo pintaban», es decir, salir del país para suplir las necesidades de su familia.

«Vemos que la situación también es crítica en otros países, porque para poder trabajar se necesita de todo un proceso para legalizar y obtener el permiso de trabajo, que no es fácil obtenerlo y muchas veces no se logra ni en el primer ni en el segundo año», manifestó Roni.

Esta situación, aseveró Roni, llevará al migrante a una crisis emocional de incertidumbre, y miedo de no poder mantenerse en el país, ser deportado o no poder materializar el sueño por el cual se marchó de su país de origen.

Tome en cuenta

La psicóloga del SJM compartió que uno de los errores que comete la familia con los hijos e hijas de migrantes es que no les explican que el papá o mamá viajará y obvia las emociones, sentimientos y todo lo que implica para la familia los cambios que se avecinan. «Ni les preguntan lo que opinan al respecto», subrayó González.

«Entonces a estos niños, niñas y adolescentes les cuesta más adaptarse a todos los cambios, a veces desarrollan sentimientos de abandono o resentimiento hacia sus familiares, en otras ocasiones culpa por el mal manejo de lo que escuchan o se les dice, tales como ‘es por vos que se fue’, ‘agradece todo el sacrificio’, ‘mira todo lo que ha pasado por vos'», añadió.

La psicóloga recomendó que la cercanía emocional debe seguir aún más fuerte cuando las personas se separan físicamente. «Y acá nos ha ayudado grandemente el Internet, que ahora hasta se pueden hacer video llamadas a precios más accesibles, estar en constante comunicación es conectar con las demás personas, ahora ha sido más útil, incluso con los límites que ha puesto el Covid-19, encontrar un medio social para seguir conectados, brindando apoyo, ánimos y cariño, es indispensable para cuidar nuestras relaciones o redes de apoyo», destacó.

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En este sentido, Roni dijo que esa separación de padres e hijos conlleva a una desintegración del núcleo familiar y bienestar emocional, que a largo plazo puede generar un tipo de depresión en los hijos si no se hace de la mejor manera.

La Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) señaló que más de 102 mil nicaragüenses han buscado protección en el extranjero desde el 2018, cuando estalló la represión del régimen de Daniel Ortega. De esa cantidad, 81 mil connacionales se mantienen en Costa Rica, es decir el 80 por ciento del total de los refugiados y solicitantes de asilo, quienes enfrentan el desalojo y el hambre, llegando a comer solo una o dos veces al día.

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