Un premio muy emotivo

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) concedió el Gran Premio Libertad de Prensa 2020, a los más de 100 periodistas y otros trabajadores de prensa de las Américas que han muerto hasta ahora víctimas de la pandemia del Covid-19.

Entre los premiados por la SIP hay seis nombres de nicaragüenses, profesionales de la información fallecidos por la fatal enfermedad: Gustavo Bermúdez, Sergio León Corea, José Francisco Ruiz, Alexander Espinoza, Lorenzo Larios y Mario Torres Sandoval.

“Este es un momento muy duro para el periodismo porque la pandemia ha cobrado también la vida de muchos integrantes de nuestra familia periodística”, dijo el presidente de la SIP, Cristopher Barnes, al anunciar el otorgamiento del Gran Premio a los colegas muertos por la pandemia en 11 países de América Latina y Estados Unidos (EE. UU). Y agregó el periodista de Jamaica que “en todos los países hay ejemplos de dedicación y abnegación mostrados por trabajadores de medios que han entregado hasta sus propias vidas por cumplir de manera firme la misión de mantener al público informado”.

Ciertamente, igual que muchos médicos y otros trabajadores de la salud, así como sacerdotes y pastores religiosos, los periodistas fallecidos se contagiaron de Covid-19 cuando cumplían abnegadamente su trabajo. Ellos no pudieron protegerse poniéndose en cuarentena en sus hogares. Por su honor profesional, fueron a la calle, a los hospitales, a los cementerios y demás lugares de riesgo, a buscar la información para orientar a la gente y ayudarla a mejor enfrentar la calamidad.

La labor de los periodistas y demás trabajadores de los medios de prensa, se ha agigantado en ocasión de la crisis sanitaria causada por la pandemia del coronavirus, ante la proliferación de rumores y noticias falsas, divulgadas por ingenuidad o de manera malintencionada, que crean más incertidumbre y agravan la situación de la gente. En este contexto, la información periodística seria, veraz, contrastada y verificada, que es la que ofrecen los periódicos y demás medios de comunicación formales y tradicionales, es todavía más importante y útil que en los tiempos normales, porque permite a la gente conocer la verdad en medio de tantas mentiras que se divulgan masivamente.

Además, en estas circunstancias se hacen más relevantes las cualidades del buen periodista, que según Juan Salazar del periódico Listín Diario de República Dominicana, consisten en “sentir amor por la profesión, ser honesto, tener principios inviolables, pasión por la verdad, responsabilidad, manejarse apegado a la ética y hasta, como apuntó en una ocasión el escritor polaco Ryszard Kapuscinski, ser ante todo una buena persona”.

Esta no es la primera vez que periodistas nicaragüenses se hacen acreedores al Gran Premio Libertad de Prensa de la SIP. Lo cual es comprensible, porque en Nicaragua el periodismo y en general el trabajo en el ámbito de la comunicación social, es una profesión de mucho riesgo por la existencia de una dictadura que es enemiga feroz de todas las libertades, pero en particular de la libertad de expresión y de prensa.

Lo que sí es nuevo es que este premio sea otorgado post mortem, pero muy merecidamente, a los abnegados trabajadores de la información que sacrificaron su vida recogiendo y divulgando las noticias sobre la peste, prestando así un invaluable servicio a la humanidad.

Editorial covid-19 periodistas SIP archivo
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