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Policía Orteguista junto a parapolicías aterrorizan día y noche la ciudad de León

Las patrullas de la PO recorrieron barrios donde viven familias opositoras y se apostaron frente a radio Darío en León con gran estruendo, golpeando, pateando y empujando puertas

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Habla pausado, bajito y con las palmas de la mano juntas a la altura del corazón, como si estuviera orando o protegiendo el pecho de alguna amenaza.

«Casi tengo pelón el palito de naranja agria de mi vecina, de tanto te que me hago para calmar los nervios. Oigo una moto y me asusta pensar que vienen a la casa a meternos en miedo», dice esta señora de edad media que ahora se oculta en casa de una familiar a unas cuadras de su antigua vivienda en un barrio pobre de León.

Los jóvenes de su familia se involucraron en las protestas de León en abril de 2018 y tras el estallido de la masacre estatal se fueron del país, pero su familia se quedó y desde entonces han sufrido el acoso y el terror de policías y paramilitares motorizados que asedian a cualquier hora del día los hogares de las familias identificadas como opositoras del régimen.

«Llegaban a media noche en varias motos a patear las puertas, tirar piedras, a gritar barbaridades, luego se iban, pero después llegaban de día los policías a hacer lo mismo y eso es horrible, todo el barrio se esconde porque se ponen furiosos los policías si miran a alguien viendo, ni quiera Dios que alguien saque su celular», dice la mujer, pidiendo por favor que se no se le tomen fotos ni datos, ya que los acechadores han desaparecido las últimas dos semanas y ella no quiere darle motivos para que vuelvan.

Asedio en León
Vestidos de civil, a plena luz del día, los parapolicías operan imponiendo el terror en León. LA PRENSA/CORTESÍA

León: origen del estallido social de 2018 y de la pesadilla orteguista

Las primeras protestas del estallido social de abril de 2018, iniciaron en esta ciudad a unos 90 kilómetros al oeste de Managua.

Aquí los estudiantes y los jóvenes de los barrios, salieron a protestar contra las agresiones de la Juventud Orteguista contra los ancianos que reclamaban contra las reformas al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social y luego, cuando la Policía Orteguista se organizó para ingresar a disparar a los barrios, la población hizo barricadas de defensa y se atrincheraron varias semanas hasta que caravanas de policías del régimen junto a parapolicías ingresaron con maquinaria pesada y disparando a mansalva contra las personas de las protesta.

Desde entonces, León vive una pesadilla.

Familias enteras han tenido que migrar, cientos de jóvenes estudiantes se han ido de sus viviendas a otros departamentos y fuera del país y muchos otros siguen siendo perseguidos y amenazados.

Terrorismo de Estado en León
En la ciudad de León, parapolicías y policías orteguistas se coordinan para aplastar cualquier atisbo de protesta social. LA PRENSA/NAVARRETE

El terror tiene nombre: Fidel Domínguez

La responsabilidad de esta agresión recae directamente en la Policía Orteguista, bajo la dirección del comisionado mayor Fidel Domínguez, a quien la mayoría de las personas entrevistadas para este reportaje acusan de «maldito»: «un hombre arrogante que se pasea en caravanas de patrullas, siempre armado y rodeado de policías a su mando, que personalmente se encarga de asediar y acosar, de amenazas y golpear y de retas a los golpes a quienes él considera golpista».

«Se vanagloria de ser bueno a los vergazos, reta a los viejos y los más jóvenes a pelear, pero es un cobarde, solo reta cuando anda uniformado, armado y rodeado de policías. Así malmató a un viejo mayor que él», dice un señor que ha sido víctima de las amenazas del jefe policial.

Se refiere al profesor Freddy Rugama, a quien en febrero pasado Domínguez vapuleó a puño limpio acusándolo de «golpista» y «tranquero».

Fidel Domínguez
Comisionado mayor Fidel Domínguez, señalado por la población leonesa de ser el principal instigador y acosador de las familias opositoras. LA PRENSA/NAVARRETE

Receta de puños a mayores y mujeres

«Vino a mi casa preguntando dónde estaba el golpista, el levanta adoquines, el marchista y entró como con 40 policías armados como que andan en guerra. Me dio puñetazos en la cara y brazos varias veces y me dijo que él personalmente me iba a matar», narró en aquel entonces la víctima a LA PRENSA.

Aquella vez, Domínguez había ido a buscar a su residencia al doctor José Pallais para «verguearlo», ya que el político liberal había denunciado una serie de pintas y daños a su propiedad por parte de policías y parapolicías enviados por el propio jefe policial.

Al no encontrarlo, según la denuncia de la familia, el comisionado Domínguez agredió a la esposa de Pallais y amenazó con volver «para cachimbearlos a todos juntos».

Asedio en León
Las tropas de la Policía Orteguista asedian día y noche la ciudad de León. LA PRENSA/ARCHIVO

Sus huestes lo celebran en jauría

La fama de «retador» se celebra con insano orgullo entre sus subordinados uniformados, quienes amenazan a los opositores cuando llegan a acosar las viviendas: «Quiero ver si tenés huevo para aguantarle un round al comisionado Fidel», le dijeron al señor de esta entrevista, que accede a hablar bajo la misma condición de todos los amenazados, sin fotos y sin mayores detalles.

Lo mismo le ocurrió al periodista Álvaro Montalván, director de Radio Mi Voz de esta ciudad, y hoy exiliado. Entre junio de 2018 y enero de 2019, las fuerzas de la policía orteguista lo detuvieron y agredieron varias veces, le destruyeron la radio y le quemaron el vehículo y amenazaron con asesinarlo o «refundirlo» en el centro de torturas El Chipote.

Pero según denunció a LA PRENSA, fue en noviembre cuando unas cinco patrullas lo llegaron a detener y llevaron atado a la estación policial. Los agentes iban riendo y diciendo que ahora si «lo iba a dejar mal muerto el jefe», porque así lo había prometido.

Asedio en León
Así capturaron los policías del régimen al periodista Álvaro Montalvan. LA PRENSA/CORTESÍA

Agresor contra los periodistas

Y en efecto, el jefe de ellos, el comisionado lo estaba esperando en la estación para retarlo a los golpes. Según narró el periodista, como se opuso a pelear contra el uniformado, este lo agredió a puños y patadas delante de los otros policías que lo animaban a seguir.

Y este periodista no ha sido el único al que ha amenazado con golpear personalmente el comisionado Domínguez.

Al director de radio Darío, al periodista Aníbal Toruño, también lo tiene sentenciado «de que quien lo cachimbea» es él.

Se lo ha mandado a decir decenas de veces y con muchas personas, a través de los periodistas de la radio, por medio de mensajes anónimos y por medio de voceros y periodistas oficialistas.

El pasado 7 de septiembre, cuando Toruño regresó a León del exilio al que fue obligado por las amenazas de muerte, policías y parapolicías se desplegaron por toda la ciudad y según el periodista, tenían la intención de capturarlo para llevarlo ante Domínguez para que cumpliera sus amenazas de «verguearlo».

Asedio en León
Las turbas de parapolicías y policías orteguistas se coordinan para salir en las sombras a amenazar, al peor estilo del fascismo nazi, las residencias de las familias leonesas. LA PRENSA/ARCHIVO

Práctica de los nazis contra los judíos renace en León

Toruño logró burlar la emboscada y salió a salvo de la ciudad asediada. De lo que no se salvó fue de las pintas y mensajes de odio en su casa de habitación y en las paredes de la radio.

Un grupo de fanáticos del Frente Sandinista, horas antes que Toruño llegara a su ciudad, pintaron amenazas en las paredes de radio Darío y en la vivienda del periodista.

Los vídeos de las cámaras de vigilancias mostraron que ocho sujetos, a bordo de cinco motocicletas y los rostros cubiertos, llegaron a las 2:06 minutos de la madrugada y procedieron a realizar actos de vandalismo en ambos inmuebles.

Las pintas en las paredes fueron realizadas con colores rojo y negro, los colores del FSLN, y en ellas puede leerse “vigilado, tranquero, plomo, estás vigilado, perros”.

VIDEO: Así fue como fanáticos orteguistas realizaron las pintas contra radio Darío en León

La etapa más oscura de León

Radio Darío es uno de los medios de comunicación que más ha sufrido los ataques de los fanáticos del orteguismo, el 20 de abril de 2018 la emisora fue quemada completamente mientras un grupo de trabajadores se encontraban en el interior del inmueble.

Pero no solo periodistas sufren el acoso y la agresión. Las pintas, asedio y otros abusos de policías y parapolicías se repiten cada semana contra familiares de expresos políticos o líderes estudiantiles.

A cualquier hora del día llegan civiles y policías, toman fotos, videos, rompen candados, cámaras de video, realizan pintas, exhiben armas, amenazan y se van para luego volver.

El terror que sufre León se volvió a vivir este 26 de septiembre. No se esperaba porque días antes los parapolicías del régimen habían salido a manchar las paredes de las casas con un nuevo mensaje: «paz y bien» en vez de «plomo» y «terroristas».

Y este jueves las patrullas de la PO recorrieron barrios donde viven familias opositoras y se apostaron frente a radio Darío con gran estruendo, golpeando, pateando y empujando puertas, amenazantes con sus armas al hombro.

Las turbas de parapolicías y policías orteguistas se coordinan para salir en las sombras a amenazar, al peor estilo del fascismo nazi, las residencias de las familias leonesas. LA PRENSA/ARCHIVO

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El asedio y la agresión del jefe policial —valiente y arrogante mientras está rodeado de decenas de hombres armados— es constante, denuncian sus víctimas. Llegan, se bajan, rodean, toman fotos y videos, recorren la zona y espantan.

Parece una rutina de terror en León, que combina a la policía al servicio de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, junto a fanáticos motorizados que salen junto a los uniformados desde la casa departamental y municipal del Frente Sandinista de Liberación Nacional en León.

Estos últimos, en presencia de la PO y en coordinación, pintan paredes y escriben amenazas contra las familias leonesas, golpean las puertas, tiran piedras y realizan disparos al aire, destruyen si encuentran cámaras de video, ponen música partidaria a todo volumen o simplemente se estacionan frente a las viviendas haciendo ruido con sus motocicletas, tomando videos, mostrando y manipulando sus armas, gritando consignas y amenazas.

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Este jueves hicieron nuevamente de las suyas: llegaron a la radio Darío cuando está transmitía su noticiero del mediodía. Con las sirenas encendidas, se desplegaron en toda la cuadra y el comisionado Domínguez, fusil de guerra al hombro, se plantó en la calle frente a las puertas de la emisora propiedad del periodista Aníbal Toruño, mientras sus guardias golpeaban las puertas, le dieron patadas y empujones.

El equipo periodístico tuvo que esconderse y suspender las noticias por espacio de dos horas, tiempo durante el cual mantuvieron encendidas las sirenas con su perturbador bullicio, crispando los nervios en los alrededores del barrio El Sagrario, donde tiene su sede la radio.

Luego se fueron del sitio en caravana y se desplegaron en el barrio La Villa, frente a la residencia de la familia Reyes Alonso, donde estuvieron igualmente durante horas con su torturador sonido de sirenas.

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Aquí ocurrió la misma escena: los policías de negro desplegándose en la zona en actitud operativa, las patrullas con sus sirenas de sonidos perturbadores a todo volumen torturando al barrio completo, policías haciendo fotos y videos a la vivienda de la familia Reyes Alonso, y el propio Domínguez armado, rodeado de dos o tres oficiales, se baja triunfal y amenazante se planta frente a la vivienda para que lo vean, da órdenes, se recorre lentamente las casas vecinas, andenes y calles cercanas a la zona asediada, espantando a los vecinos curiosos.

Si se da la oportunidad de entablar comunicación con alguna familia con las puertas abiertas de su casa, se acerca a hacer preguntas y en algunas ocasiones a explicar: “esto no es en contra de ustedes, no se metan en política, esto es contra los golpistas”.

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Así ocurrió este jueves en este sitio de La Villa y fue grabado y transmitido en vivo a través de las redes sociales por la familia agredida que fue torturada psicológicamente durante más de dos horas por la Policía Orteguista, que luego de perturbar la paz vespertina en la zona, se retiró a otras áreas de la ciudad a hacer lo mismo: transmitir el terror.

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