Derechos humanos

Muchas de las comunidades indígenas que han sido atacadas por colonos están ubicadas a orillas del Río Coco. LA PRENSA/ARCHIVO/E. ROMERO

Indígenas miskitos llevan seis años de sufrimiento por un conflicto sangriento

Invasiones a sus territorios por parte de colonos ha costado a los miskitos muerte y desplazamiento de sus tierras ancestrales

La violencia sufrida por los indígenas miskitos en el Caribe Norte por la falta de saneamiento de sus territorios ha provocado en seis años la muerte de 34 comunitarios y otros 44 lesionados, según registros del Centro por la Justicia y los Derechos Humanos de la Costa Atlántica de Nicaragua (Cejudhcan).

La presidenta de Cejudhcan, Lottie Cunningham refirió que los casos de violencia en las comunidades indígenas por parte de colonos o llamados terceros, aún no terminan.

“La situación en las comunidades está tensa nuevamente, todas están en alerta”, afirmó Cunningham, quien no especificó sobre los últimos hechos de violencia registrados en esos territorios.

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Por el conflicto entre colonos e indígenas otros 22 comunitarios fueron secuestrados, cuatro quedaron como desaparecidos.
A esto se agrega 17 casas incendiadas, reseñó la presidenta de Cejudhcan.

El Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (Cejil), registra por su parte en su página web, que por ejemplo, en un período de cuatro meses durante 2015 fallecieron seis indígenas y otros diez fueron secuestrados por colonos que invadieron sus tierras ancestrales.

Ese año, señala Cejil, las comunidades indígenas reportaron asesinatos, secuestros y saqueos por parte de colonos en las comunidades miskitas de La Esperanza, Santa Clara, Wiscosin y Francia Sirpi.

Los ataques de colonos a las comunidades de indígenas miskitos también han dejado daños materiales y una cantidad no precisada de familias indígenas desplazadas de sus comunidades, destacó Cunnigham.

Los casos que han ocurrido durante este período no han sido investigados, por las autoridades locales, “por tanto siguen en impunidad, denunció la presidenta de Cejudhcan. Un estudio de la Universidad de Puebla, México, ubica a Nicaragua entre los países con alta impunidad.

Gobierno ignoró conflicto de indígenas miskitos en la Cidh

A inicios de septiembre, el Gobierno en representación del Estado de Nicaragua ignoró una reunión privada programada durante el 164 período de sesiones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), celebrado en México. Ala reunión privada en la que les representó el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (Cejil), estaba destinada a buscar una solución a las medidas provisionales establecidas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH).

Medidas para frenar riesgo

Según el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (Cejil) producto del conflicto sufrido por los indígenas dentro de sus territorios, junto al Centro por la Justicia y los Derechos Humanos de la Costa Atlántica de Nicaragua (Cejudhcan) solicitaron medidas de protección a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), ante el riesgo en que permanecían los comunitarios.

Lea más en: Indígenas a colonos: “Si no se van, habrá guerra”

La falta de acción por parte del Estado de Nicaragua para mejorar esta situación de violencia, motivó que hace un año el máximo tribunal de la región, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) dispusiera, medidas provisionales para los pueblos de Klisnak, Wiscosin, Wiwinak, San Jerónimo y Francia Sirpias.

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COMENTARIOS

  1. Justo Nicaragua
    Hace 9 años

    Nuestros hermanos misquitos han sido diezmados en tiempos de navidades rojas y ahora sufren de exterminación sistemática para quitarles sus tierras. Todo por no oponerse a la dictadura.

  2. Sin tapujos
    Hace 9 años

    Me preocupan dos cosas: en primer lugar, si bien se debe respetar los derechos de pueblos nativos, es fundamental que ellos se den cuenta que pase lo que pase es territorio nacional. Pero, por otro lado, la actitud y comportamientos son propios de gobiernos racistas y fascistas. El desprecio por la vida y la dignidad humana de estas comunidades es brutal, inhumano.
    Lo que se vive es producto de un espejismo populista y oportunista desde la revolución sandinista en torno a la desatinada ley de autonomía. Cuando se cometen adefesios sociales de esta naturaleza, sin voluntad política legítima y los recursos financieros necesarios, el único resultado puede ser negativo, la factura está siendo pasada. El problema ya está, existe, y seguirá en tanto los colonos o terceros no respeten el derecho de esas comunidades, un derecho que se les dio.
    Los patrones políticos de los colonos tienen que estar claros que de continuar haciendo lo mismo lo único que traerá es más sangre, dolor y muerte.

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