El diputado del oficialista Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores de la Asamblea Nacional, Jacinto Suárez, arremetió este martes contra la Organización de Estados Americanos (OEA) por su intervención en la crisis humanitaria venezolana.
Suárez lamentó que la OEA volvió a “jugar el triste papel de los años sesenta”, debido a que la mayoría de los miembros del Consejo Permanente de este organismo internacional determinaron que existe una “grave alteración inconstitucional del orden democrático” en Venezuela y exigen al gobierno de Nicolás Maduro que restaure “la plena autoridad” de la Asamblea Nacional.
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La posición del diputado Suárez coincide con la posición que mantiene el Estado de Nicaragua ante el Consejo Permanente de este organismo internacional, con el que por otro lado sostienen un diálogo desde octubre pasado, a través del cual durante tres años trabajarán una propuesta para mejorar la situación de orden electoral del país centroamericano.
“¿Qué puedo decir de la OEA? La OEA volvió a su viejo papel de los años sesenta. El papel triste que jugó en los años sesenta lo está volviendo a jugar ahora”, insistió Suárez sobre Venezuela. En los años sesenta la OEA era señalada de responder a la política exterior de los Estados Unidos y obedecer a sus intereses.
El caso de Nicaragua
El diálogo de la organización con Nicaragua inició tras un informe, mantenido en secreto, sobre la situación política del país en el contexto de las votaciones de 2016, en las cuales Ortega se reeligió con su esposa como vicepresidenta y avasalló a la oposición hasta dejarla fuera del proceso manipulando el poder judicial.
Sin embargo, Ortega aceptó un acuerdo con el secretario general Luis Almagro para abordar algunos aspectos del tema electoral, luego que el informe de la OEA no cuestionó su reelección ni la instauración de una dinastía en el poder, tal como denunciaron sectores críticos en el país.
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El tema de Venezuela, cuyos ciudadanos atraviesan una crisis política agravada por la elevada inflación y una grave escasez de medicinas y alimentos, volvió a alterar a los representantes de Nicaragua.
La semana pasada el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela, controlado por el oficialismo, anuló las atribuciones de la Asamblea Nacional, lo que provocó la crítica nacional e internacional y una serie de protestas ciudadanas.
La opositora venezolana María Corina Machado llamó al Ejército de su país a estar con el pueblo en estas circunstancias históricas de su país.
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“Con las dictaduras no se convive, se enfrentan y a eso llamamos hoy a los venezolanos”, dijo Machado, quien a la vez exhortó al Ejército de su país a estar al lado de su pueblo.
“Durante 18 años este régimen ha llevado un proceso perverso de infiltrar y penetrar a las instituciones y la sociedad con sus mafias criminales; lo mismo ocurre con la fuerza armada. Yo confío que la inmensa mayoría de los militares entienden cómo este régimen ha destruido la soberanía nacional”, dijo sobre su país.
Cajina: el peor escenario
Sin embargo, Roberto Cajina, experto en temas de seguridad y defensa en Nicaragua, dijo que utilizar la intervención de las fuerzas armadas en el conflicto interno “sería el peor de los escenarios”.
“La función del Ejército es la defensa de la soberanía, la independencia y la integridad del territorio. Ahora lo que sucede es que las fuerzas armadas bolivarianas están tan politizadas y divididas que cualquier cosa puede suceder. La mejor solución sería la vía política”, opinó el analista.
¿Acuerdos con la OEA en duda?
El exembajador de Nicaragua en Venezuela, Róger Guevara Mena, ha valorado que la posición de Nicaragua de apoyar a Venezuela ante el Consejo Permanente de la Organización de la OEA “pone en tela de duda” el compromiso que firmó el gobierno de Daniel Ortega con el secretario general de ese organismo, Luis Almagro, de cumplir la Carta Democrática Interamericana.
Las conversaciones entre el Gobierno de Nicaragua y la OEA fueron originadas por un informe electoral que entregó este organismo al gobierno de Daniel Ortega el 14 de octubre pasado.