Bullying

Foto: Thinkstock

Bullying: El mal de clases

¡No quiero ir al "cole"! Detrás de estas palabras, habituales en muchos hogares tras días libres, puede ocultarse algo más de fondo que la readaptación a las clases: el acoso escolar

No importa si son vacaciones navideñas, Semana Santa o de medio año. A los niños luego de pasar días en casa les resulta difícil volver a la cotidianidad.

Comienzan las quejas de muchos niños que se resisten a volver  a sus rutinas, horarios y obligaciones escolares, después de vivir días de mucho ocio y libertad durante las vacaciones.

En ocasiones, detrás de la resistencia de los pequeños y adolescentes a retomar sus actividades y deberes en la escuela o el instituto, hay un malestar con raíces mucho más serias que la difícil readaptación al “cole”, ya que en lugar de tener la alegría de volver a jugar con sus amigos, sienten el temor de sufrir el acoso constante de algunos de sus compañeros.

“El bullying o acoso ocurre cuando una niña o niño sufren de forma reiterada en el tiempo un acoso físico o bien psicológico, en este último caso en persona o también a través de las redes sociales o con las nuevas tecnológicas”, explica a Efe, la psicóloga clínica Margarita García Marqués, especializada en abusos.

El bullying suele suceder normalmente en las clases y en los patios del centro educativo, de acuerdo con García Marqués, fundadora y directora de la Asociación para la Sanación y la Prevención de los Abusos Sexuales en la Infancia (Aspasi).

Para esta psicóloga, la forma más frecuente de acoso escolar es el psicológico o emocional, consistente en que el niño sea humillado, ridiculizado o excluido por otro o por un grupo de compañeros, cuando hay testigos de esta humillación que la consienten o que incluso la fomentan.

“El principal indicio de bullying que pueden advertir los padres en sus hijos suele ser la resistencia o negación del menor a ir al colegio, así como que experimente problemas de diarrea, cólicos o dolores de cabeza cuando llega el lunes por la mañana y, por tanto, volver a sufrir el acoso sin poder defenderse”, destaca la directora de Aspasi.

Preguntas claves para saber qué ocurre

Sobre qué deben preguntarle los padres a su hijo si detectan indicios de que estaría sufriendo acoso escolar, García Marqués aconseja: “Hay que comenzar a hablar al niño de todo lo que está bien y de aquello que no lo está”.
Esta psicóloga pone un ejemplo de cómo aplicar esta técnica, consistente en preguntarle al niño: “¿Por qué los viernes te sentís muy bien, y sin embargo el domingo por la noche últimamente te empezás a poner enfermo? ¿Querés contarme lo que te pasa?”

Otra forma de indagar al niño consiste en decirle: “Sabés, tengo la sensación de que algo difícil te debe de estar pasando los lunes por la mañana. ¿Te das cuenta que siempre enfermás, tenés diarrea o te sube la fiebre en ese momento? ¿Querés contarme lo que está pasando en el colegio? Me gustaría que entre los dos buscáramos una buena solución a lo que sea que está pasando”.

Si las respuestas del hijo confirman o sugieren con firmeza que está siendo acosado, esta psicóloga recomienda a los padres que hablen de inmediato sobre esta situación con las autoridades del colegio, con sus profesores y con el director.

“Si el menor está sufriendo psicológicamente, hay que llevarle a algún especialista en acoso para que le ayude a fomentar su autoestima, a aprender estrategias para protegerse”, señala. Para García Marqués, “lo ideal sería que se pudiera trabajar el caso de ‘bullying’ con la colaboración de un psicólogo y conjuntamente con el colegio, en la clase, con la presencia del menor acosado, del acosador o los acosadores, del grupo de quienes habitualmente observan el  acoso en silencio”.

“Los padres del niño pueden informarse o buscar un psicólogo especializado para que les dé pautas para trabajar con su hija o hijo”, señala García Marqués a Efe, haciendo especial hincapié en que nunca deben tratar a su hijo como una víctima ni decirle que es un cobarde, y siempre deben enfocarse en ayudarle, dándole herramientas psicológicas para superar lo ocurrido.

Comunicación

Según Margarita García Marqués, para prevenir y detectar el bullying o un acoso escolar, o cualquier otro tipo de abuso y ayudar positivamente a un hijo que está pasando por esa situación, aconseja:
Hablar cada día con los hijos, tomarse el tiempo necesario para escucharlos y observarlos, enterarse de los pormenores de sus actividades y sentimientos, y animarlos a que compartan con ellos las preocupaciones, dudas y problemas que tengan.
Expresar a los hijos el amor que se siente hacia ellos, y decirles que, ocurra lo que ocurra, siempre podrán contar con su amor y comprensión,  que estarán a su lado, porque los quieren mucho y son lo más importante para ellos.
—Hacer que el hijo o hija sepa y sienta que sus padres le apoyan, alabando su franqueza, ya que los niños tienden a sentirse culpables de los abusos que sufren y hay que quitarles ese peso de encima.
Enseñarles la diferencia entre los “secretos buenos”, por ejemplo un regalo de cumpleaños para papá o un hermano, y los “secretos malos”, es decir aquellos que al callarlos nos hacen sentir mal, como las humillaciones que se sufren en el colegio.

Puede interesarte

COMENTARIOS

  1. Auditar Colegios Privados
    Hace 10 años

    En muchos casos son los maestro que dejan que se de esta situación e incluso lo practican.
    Revisar colegios privados como Verde Sonrisa, Rayito de Sol, etc.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí