Eva despertó atónita del lugar donde se encontraba. Sentía una especie de déjà vu al ver aquellos frondosos troncos cafés en la delineada y firme colina morena. Deslizó su mano sobre ellos y se encontró con un ojo de agua, tan pequeño como el de ella y con su dedo índice dibujó círculos en él, mientras Adán reía de cosquillas y se preguntaba: ¿Qué clase de paraíso es este?
LAPRENSA/THINKSTOCK
Eva
Eva despertó atónita del lugar donde se encontraba. Sentía una especie de déjà vu al ver aquellos frondosos troncos cafés en la delineada y firme colina morena