René Alvarado pasó una mala noche en Los Ángeles el viernes. Realmente hizo poco, pero el estadounidense Manuel Ávila hizo poco más que él para favorecerse con una victoria por decisión unánime. Era la pelea principal en el Teatro Belasco, pero a los dos les quedó grande.
No fue un combate trepidante ni hubo momentos célebres ni siquiera uno de los dos estuvo al borde del abismo. De punta a punta la pelea se desarrolló a media distancia, y cuando cogían valor de más, sucedían intercambios que no dejaron mayores consecuencias. El fallo de un lado fue 100-90 y dos jueces decretaron 97-93.
La gente vio dos versiones diferentes de “El Gemelo” Alvarado y en una pareció un punto quieto, casi inmóvil en el corazón del cuadrilátero, girando según lo hacía el huracán que fue el “Tino” Ávila.
No había ningún cinturón en juego y ahora el panorama luce más sombrío y con pocas esperanzas para un René Alvarado que pretendía darle nuevos brillos a su carrera.