El salón diplomático, una angosta entrada en el sector norte del Aeropuerto Internacional Augusto César Sandino, se designó para recibir anoche al tricampeón mundial: Román Chocolatito González. Asomó por la puerta a las 8:47 p.m., cuando el comité de recepción tenía más de dos horas de calentar su ruidosa bienvenida por su contundente éxito sobre Brian Viloria el pasado sábado.
Parlantes con música gubernamental, chicheros, ovaciones, banderas azul y blanco ondeando lo recibieron, mientras los flashes de cámaras y celulares iluminaron al mar de personas que le impedía el paso hasta un camión de bomberos, el carruaje oficial de la caravana que tenía previsto un largo recorrido a la Plaza de las Victorias.
Román agradeció el detalle del recibimiento con saludos constantes y una amplia sonrisa, mientras un débil anillo de seguridad se abrió paso en el conglomerado de personas que buscaba una foto del mejor peleador libra por libra del boxeo mundial. Vamos a celebrar con todo el pueblo. Este recibimiento me hace feliz y motiva para seguir adelante, dijo en el salón de protocolos el tricampeón.
El recorrido del Chocolatito tuvo un efecto único: se frenó el tráfico y desde su salida del Aeropuerto hubo personas sobre las aceras esperando ver por un instante al ídolo deportivo del momento.
La ruta de la caravana estaba prevista por la vía principal del mercado Iván Montenegro, buscando los barrios Orientales doblando en dirección a Bello Horizonte hasta su destino final.
La fiesta de recibimiento comenzó temprano con música de viento y un par de bailarinas que distrajeron en la espera a una parte de los más de tres mil miembros de la Juventud Sandinista, los encargados en estos tiempos de recibir a los atletas o delegaciones cuando consiguen un importante resultado a nivel internacional.
Con ellos como mayordomos, el ambiente se vuelve caótico por la saturación de personas en espacios reducidos. Algunas mujeres y niños que deseaban ver o tomar una foto al tricampeón tuvieron que ser cargados en hombros, en cambio otros empujaron para lograrlo.
Román lució feliz en todo el recorrido, sabe que en cada pelea acumula más aficionados por la forma en la que destruye a sus oponentes. Después de esta pelea vienen grandes cosas, confesó el tricampeón mundial, quien espera colocar la última joya de su corona en el 2016.
LOS PLANES
Román Chocolatito González aseguró que descansará los próximos 15 días, mientras sus apoderados deciden su futuro. No sé cuándo pelearé, mi apoderado es el que está negociando la próxima pelea, reiteró el tricampeón, quien el próximo año podría enfrentar al filipino Donnie Nietes y al mexicano Juan Francisco El Gallo Estrada.
«A los jóvenes nicaragüenses les digo que trabajen, luchen y perseveren por sus sueños, como yo que vengo desde abajo. No descansen porque todo se puede lograr, Román González, Tricampeón mundial de boxeo