Más de trescientos niños y adolescentes figuran como víctimas en la acusación contra nueve integrantes del movimiento religioso Cuerpo Místico de Cristo, asentado en Mechapa, El Viejo-Chinandega.
A Francisco Javier Sánchez —el supuesto líder del movimiento y considerado “el ungido del Espíritu Santo”— lo acusan por construcción en lugares prohibidos y exposición y abandono de personas.
Este último delito sanciona de uno a tres años de prisión a quien exponga al peligro la vida o la integridad de un niño o niña o persona incapaz de valerse por sí misma, la abandone o coloque en situación de desamparo, según el Código Penal de Nicaragua.
Según informaron en su momento las autoridades del Ministerio de Familia que visitaron el campamento, encontraron niños que no estaban asistiendo a la escuela ni recibiendo ningún tipo de atención en salud, porque los adultos no lo permitían.
Junto con el líder también fueron acusados Samuel Funes, Carlos Antunes, Elvin Aguilar, Orlando Funes, Héctor Funes, Iván Orellana, todos de nacionalidad hondureña. Además el guatemalteco Jerson López y el nica prófugo Gerald Pozo.
La audiencia preliminar se realizará hoy en el Juzgado Quinto Distrito Penal de Audiencia de Managua, ante el juez Julio César Arias. La fiscal Inés Miranda dijo que las investigaciones siguen abiertas porque se trata de un caso “complejo y delicado”.
El grupo religioso está compuesto supuestamente por unas seiscientas personas, incluyendo niños y adolescentes.
311 niños y adolescentes son las víctimas de la supuesta secta religiosa llamada Cuerpo Místico de Cristo, que tenían su campamento en Mechapa, El Viejo-Chinandega.