Llaman a la puerta…, la dulzura de un bello rostro extra fino apareció en el dintel de la puerta de una casa antigua muy hermosa, y una silueta femenina espléndida que engalanaba la hermosa casa. ¿Por qué me mentiste? preguntó la estruendosa dama ¿Por qué me llenas de vergüenza? contestó su esposo
. Es que soy débil, señaló la esposa. Confesando así que había vengado una ofensa, pues su mujer lo engañaba con el sordo, mudo y ciego. Qué hago, se preguntaba el esposo y así pernoctó durante toda su vida, cargando al sordo, ciego y mudo y decía: Ni modo, ni ve, ni oye ni entiende, pero…