La sorpresiva parada del avión del presidente ruso Vladímir Putin en el aeropuerto de Managua, el viernes 11 de julio, donde lo saludó el presidente inconstitucional Daniel Ortega, dio pie a diversas especulaciones.
El itinerario de este viaje de Putin a América Latina (específicamente a Cuba, Argentina y Brasil) se conocía porque los medios informativos lo dieron a conocer oportunamente. Pero la parada en Nicaragua fue sorpresiva, debido al acostumbrado ocultamiento de la información por parte del régimen orteguista. Sin embargo el periódico de Rusia Moskovskiy Komsomolets, el cual se precia de tener acceso a buenas fuentes oficiales, informó que la parada de Putin en Managua para recibir el saludo de Daniel Ortega fue a petición de Fidel Castro.
Pero a Rusia debe interesarle Nicaragua. El gobierno de Daniel Ortega apoya de manera incondicional la sinuosa política internacional del presidente Putin, en especial su expansionismo territorial. Nicaragua, por culpa de Ortega tiene el penoso registro de ser uno de los países raros del mundo que han aplaudido las agresiones de Rusia en el Cáucaso y contra Ucrania. Y aunque el gobierno ruso ha pagado el apoyo de Ortega con autobuses, trigo, equipos bélicos, asistencia policial y algunos programas de cooperación, el gesto de Putin de parar en Nicaragua para personalmente agradecerle a Ortega, vale más que las modestas recompensas materiales. Esto ha fortalecido el ego de Ortega, quien tuvo la oportunidad para hablar de su proyecto canalero chino con el presidente Putin, quien, por su parte, aumentó la imagen de la presencia rusa en el hemisferio occidental, ante las narices del alicaído Estados Unidos. Y aprovechó Putin la ocasión para avanzar su objetivo de tener en Nicaragua una base de abastecimiento para las naves estratégicas rusas, lo mismo que el proyecto de establecer una base terrestre del sistema satelital ruso de posicionamiento global, Glonass, que es la competencia del GPS estadounidense.
Fidel Castro, como el astuto viejo zorro comunista que es, advirtió el beneficio de imagen que tanto Ortega como Putin podrían obtener de una breve parada técnica del gobernante ruso en Nicaragua. Aunque la parada del presidente Putin en Managua no introduce ningún elemento nuevo en la relación de Nicaragua con Rusia bajo sus respectivos gobiernos autoritarios, sin embargo se aumenta la imagen de la presencia geopolítica rusa en esta parte del mundo. A lo cual contribuyen las especulaciones políticas por falta de información, que evocan los tiempos de la Guerra Fría y la competencia beligerante entre la ex Unión Soviética imperial comunista y la gran potencia democrática estadounidense.
El valor de la información y de la transparencia de los actos públicos radica precisamente en que permite informar y ser informados adecuadamente, opinar y tomar decisiones fundadas en la realidad y no motivadas en suposiciones. Cuando la información es ocultada, limitada o sesgada por el poder, no queda más remedio que especular y pensar mal, incluso lo peor.
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