El pluralismo político será prácticamente eliminado en Nicaragua mediante la contrareforma constitucional de Daniel Ortega. O quedará reducida a una inocua formalidad electorera, para ser más precisos.
En efecto, la contrarreforma orteguista cercena el artículo 5 de la Constitución, en el cual se establecen los “principios de la nación nicaragüense”. Entre ellos el pluralismo político, que consagra el derecho de los ciudadanos a participar, por medio de las organizaciones políticas, en todos los asuntos económicos, políticos y sociales del país. Al mutilar este artículo, la contrarreforma orteguista deja a los partidos políticos solo la posibilidad de participar en los procesos o, más bien dicho, farsas electorales. Y además, de manera significativa suprime la prohibición constitucional de organizar partidos que pretendan instaurar dictaduras.
El pluralismo político es un requisito esencial de la democracia, pero a partir de la contrarreforma constitucional será algo tan falso e ineficaz en Nicaragua, como el seudopluralismo que se ha impuesto en los países totalitarios, como ejemplo en China comunista.
La Constitución de China reconoce el derecho de los ciudadanos a elegir y ser elegidos, pero en la realidad no se puede practicar ese derecho. En China solo se puede elegir para cargos en el Estado a personas que sean miembros del Partido Comunista, previamente designados por la cúpula de dicho partido.
En China, según la Constitución, hay libertad de pensamiento y de palabra, de información y de publicación, de reunión y de asociación, de manifestación pública y de criticar al gobierno, etc. Pero en la práctica no existen tales derechos y libertades. Así ha sido y así es no solo en China sino en todos los países comunistas y totalitarios, donde se dictan constituciones que son una maravilla de derechos y libertades que solo existen en el papel. Quienes se atreven a expresarse libremente, o tratan de organizarse políticamente, o critican al gobierno —lo cual es normal y usual en las democracias—, en China son encarcelados, recluidos en campos de concentración y vejados de múltiples maneras.
En China, existen ocho partidos políticos, además del Partido Comunista. Ellos son: el Comité Revolucionario del Guomindang de China, la Liga Democrática de China, la Asociación de la Construcción Democrática de China, la Asociación para la Promoción de la Democracia en China, el Partido Democrático Campesino y Obrero de China, Zhigongdang de China, la Sociedad Jiusan, y la Liga para la Democracia y la Autonomía de Taiwán. Todos esos partidos están integrados obligatoriamente en el llamado Frente Único, no pueden aspirar al poder y se subordinan de manera absoluta a las decisiones del Partido Comunista, que constitucionalmente es “la vanguardia” de la sociedad y del Estado.
Para que todos los nicaragüenses lo tengan claro, ese es el modelo de “pluralismo” político que el orteguismo está recetando con su contrarreforma constitucional.
Ver en la versión impresa las páginas: 10 A