Por: Wilfredo Montalván
Para los nicaragüenses en el exterior que sufrimos la angustia de ver nuestra patria aherrojada en manos de mafiosos, es reconfortante conocer, como siempre a través de LA PRENSA, las distintas opiniones de prominentes ciudadanos en torno a las anunciadas elecciones nacionales de noviembre próximo. Conocer los criterios basados en el conocimiento y la experiencia de ínclitos compatriotas como Humberto Belli, Pablo Vigil Icaza y otros, nos ilumina el pensamiento para orientar a nuestro pueblo en la búsqueda de su bienestar y de su soberanía. Hemos escuchado también con profunda atención las opiniones de los llamados partidos de oposición; del oficialista FSLN; así como de las organizaciones de la sociedad civil y de los voceros más caracterizados de la Iglesia católica nicaragüense.
Por lo tanto, nuestras conclusiones no son producto de la improvisación sino que son el resultado de un análisis serio y profundo de los pro y los contra, sobre la participación o no del pueblo de Nicaragua en dichas elecciones.
He aquí nuestras conclusiones: 1) Después de haber perpetrado dos fraudes escandalosos en las elecciones municipales del 2008 y nacionales del 2011, en las que se puso de manifiesto el carácter despótico y marrullero del gobierno de Daniel Ortega, al pisotear olímpicamente los principios de la Constitución, demás leyes de nuestro ordenamiento jurídico y de la voluntad popular y después de constatar que como producto de esa misma pretensión totalitaria no se han implementado las recomendaciones de los observadores de la OEA, de la Unión Europea (UE) y de las organizaciones nacionales de vigilancia electoral como Ipade, Hagamos Democracia y el Movimiento por Nicaragua.
2). Que siendo los magistrados del actual Consejo Supremo Electoral (CSE) los mismos gestores intelectuales y materiales de los dos monstruosos fraudes mencionados y que siendo evidente la posición del régimen orteguista de mantenerlos ilegalmente en sus cargos para perpetrar un nuevo fraude, el Gobierno está demostrando descaradamente que ni siquiera tiene el mínimo propósito de enmienda y que más bien lo que se proponen es realizar una nueva burla a la voluntad popular de los nicaragüenses.
Por lo consiguiente, todos aquellos argumentos orientados a ser copartícipes de esta nueva farsa electoral se caen por su propio peso y están destinados únicamente a recrear el zancudismo-colaboracionista en Nicaragua, de tan ingrata recordación que algunos de sus elementos más representativos aún deambulan por las calles de Miami, Florida (EE. UU.), al igual que los somocistas, que no supieron escuchar la voz del pueblo en aquellas aciagas circunstancias de nuestra historia.
Queremos destacar la posición patriótica asumida por el Movimiento de Renovación Sandinista (MRS) y por lo jóvenes valientes del Campamento de la Dignidad (frente al CSE), quienes omitiendo los múltiples subterfugios que alegan los neozancudos han declarado sin ambages que no van a legitimar con su presencia la farsa electoral de noviembre próximo que está preparando el régimen atrabiliario de Ortega y su camarilla de corruptos del CSE. Sobre este aspecto nos permitimos hacer la siguiente observación al MRS y al pueblo en general: No basta con abstenerse, no se trata de que todos los que no estamos de acuerdo con esa pantomima nos quedemos resignados en nuestras casas. Hay que protestar desde ya, en las calles, en las plazas y en todos los lugares públicos a los que pueda tener acceso la ciudadanía, en contra de tanto abuso que ya resulta intolerable para la dignidad humana del nicaragüense. No permitamos más desmanes y tropelías de parte de los usurpadores. Somos muchos los que estamos dispuestos a acompañarlos con nuestra presencia en este patriótico empeño y estamos seguros de que hay también pueblos y gobiernos que, al igual que en el pasado, no nos dejarán solos en nuestra lucha por alcanzar la libertad y la democracia. El señor Ortega está jugando con fuego, porque como dijo un reconocido estadista latinoamericano: “Al ciudadano que se le arrebata el derecho al voto se le está poniendo en la mano un fusil” y esto no augura nada bueno para el futuro de los nicaragüenses.
El autor es Secretario General de la Asociación de Nicaragüenses en el Extranjero (ANE). San José, Costa Rica.