Esperan saber de pacientes que tienen 25, 30 y 40 años y que batallan contra el virus conectados a tanques de oxígeno
Angustia
Perder el gusto y el olfato para siempre, la angustia de muchos tras sufrir covid
Si bien la mayoría de las personas privadas del gusto y el olfato por el coronavirus los recuperan en tres o cuatro semanas, «del 10% al 15%» los pierde durante meses, dice Valentina Parma, psicóloga de la Universidad de Temple en Filadelfia
«Lo que más nos asusta es que a mis padres les quiten la casa»: la angustia de una familia peruana por pagar las deudas tras enfermar de covid-19
Son muchas las personas en América Latina que han asumido deudas enormes al verse forzadas a recurrir a clínicas privadas al no dar abasto los sistemas de salud pública.
La exreina de belleza Daniella Álvarez baila al ritmo de «Jerusalema»
Daniella, quien recientemente fue nominada Influenciadora Latina del 2020, ha hecho suya la canción bailándola para expresar su alegría por la vida y transmitir su amor a Dios y su familia
“La soga”: un video-danza que retrata el terror coreográfico al coronavirus
Como una forma de gritar sus angustias y liberarse de los miedos del Covid-19, la bailarina Lucía Jarquín estrenó en YouTube “La soga”, obra que también alude al maltrato de mujeres en la cuarentena
La causa por la que comes más cuando estás triste o angustiado
Nos pasa a muchos, pero ¿cuándo es un problema y de dónde viene este apetito feroz cuando nos sentimos mal?
Micronoticiero LPTV 26 de diciembre de 2014
Días de angustia
Hoy martes 15 de abril se cumplieron seis días de insomnio para los habitantes de Managua y la población de la franja del Pacífico nicaragüense, a consecuencia de la serie de terremotos que iniciaron desde el 10 de abril.
¿Por qué celamos?
Tener un poco de celos por tu pareja es normal y a veces hasta sano. En una entrevista con la psicóloga Alejandra Elizalde, sobre relaciones de pareja, la revista
El peso de la angustia
La terquedad fue de largometraje. El hilo se rompió cuando el daño fue irreparable. MPeso incurrió en una reflexión tardía que no alivia el suspenso, la tensión causada por el fracaso tácito de no responder a las expectativas de los usuarios del transporte colectivo, todos situados en el multitudinario sector de la pobreza. Ni un vaho de piedad cayó sobre la acera donde la necesidad se pone en fila con una aspiración sencilla, pero que aquí es zozobra: ocupar el asiento en un bus que los llevará a la meta cotidiana de estar en el trabajo. Con qué avidez se quiere cumplir con el requisito de marcar el reloj en la hora acordada. También ejerce una función vital el transporte colectivo cuando las madres llevan a sus niños a la escuela o cuando está planteada la urgencia de llegar al hospital. Son muchas las motivaciones —por las cuales se recurre a la vía más expedita para la clase menos favorecida— en este mundo de estrellas y de estrellados.