“El mundo sería mejor si hubiera más filósofos”, decíamos el 8 de junio de 2011 en este mismo espacio editorial. Comentábamos en aquella ocasión, en un editorial titulado Una filosofía de Nicaragua, la publicación del libro Obras que recoge en varios tomos los escritos del filósofo de Nicaragua, Alejandro Serrano Caldera. Y agregábamos que “Nicaragua no estaría en la triste situación en que hoy se encuentra, si muchos más nicaragüenses conocieran el pensamiento y atendieran la prédica” del doctor Serrano Caldera en los campos de la libertad, la razón y el derecho.
Al decir que Nicaragua se encuentra en una triste situación, no nos referíamos a lo económico, que según las cifras oficiales del Gobierno y las valoraciones del sector empresarial y del Fondo Monetario Internacional (FMI) no podrían estar mejor. Lo decíamos y debemos seguir diciéndolo, por el socavamiento de la democracia, por la falta de independencia de poderes, por el quebrantamiento del Estado de derecho, por la reducción de los espacios de libertad, por la incontrolable corrupción gubernamental y la crisis moral que sufre la política bajo el régimen de Daniel Ortega.
En realidad, la filosofía cultiva el amor a la libertad, motiva a buscar la verdad, enseña a tolerar las ideas de los demás y proporciona una sólida base para la construcción cultural y la formación de las corrientes de pensamiento que convocan a vivir con dignidad y a crecer con honestidad en una sociedad que ofrece muchas tentaciones para evadir el compromiso con la realidad .
Al respecto el filósofo Serrano Caldera asegura esperanzado que ha “comenzado a observar en diferentes sectores un creciente interés por el pensamiento y su necesaria aplicación sobre todo al campo ético, político y social”. En un artículo de opinión publicado en LA PRENSA el 19 de febrero pasado, bajo el título La sensibilidad y el pensamiento, Serrano Caldera pone de ejemplo a “un grupo de jóvenes (que) ha comenzado a reunirse con el objeto de leer, escribir, exponer y dialogar sobre temas relativos a la razón y la filosofía”. Se refiere al denominado Grupo Interuniversitario del Pensamiento Crítico, el cual, junto con el Instituto de Ética, Valores y Desarrollo de la Universidad Americana (UAM), el cual es dirigido por el mismo Serrano Caldera, celebró el 20 de marzo pasado el foro debate La juventud toma la palabra, y hoy por la tarde, celebrará en el auditorio de dicha universidad su segundo foro, esta vez alrededor de los temas Lo real y lo virtual y La reivindicación de la ética.
Sin duda que es alentadora y merece ser apoyada la inquietud de estos jóvenes, que no se dejan arrastrar al montón sino que cultivan el pensamiento, investigan los problemas éticos del individuo y la sociedad, reflexionan de manera lógica y crítica, y promueven la tolerancia y el respeto al pensamiento y el derecho ajeno que son condición de la libertad y base de la democracia.
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