Nuestro deporte

Por Mario Alonso

En el viejo Managua preterremoto 1972, había dos cantinas: La Gloria y El Infierno, ubicadas a menos de una cuadra una de la otra, en aceras opuestas, cerca de la esquina de El Caimito, hoy “tragada” por el mercado Oriental. El deporte en Nicaragua pareciera reflejar esa situación, con honrosas excepciones. Hoy puede estar en la gloria por ciertos éxitos puntuales obtenidos y mañana puede caer muy bajo, al infierno, manteniéndose allí —o en el limbo— casi siempre, tragado por la improvisación bien intencionada del momento. ¿Por qué? Porque su enfoque de desarrollo es como el Plan de Desarrollo Urbano de Managua. Simplemente no existen (y si existen, no se aplican) y por ende no tienen gerencia.

No obstante, algunas personas y organizaciones preocupadas sobre la situación del deporte en nuestro país se han venido preguntando qué se tendría que hacer para verdaderamente desarrollar el mismo, más allá de lo que buenamente se ha venido haciendo (“hay movimiento en el deporte pero no se avanza, como la mecedora”). En este contexto, parece que hay cierto conocimiento de problemas existentes (por lo menos como listado), aunque se nota menos claridad sobre lo que se tendría que hacer, tanto a nivel macro (el deporte en general a nivel nacional) como a nivel micro (por cada tipo de deporte y en los diferentes lugares de nuestro territorio).

Pareciera, por lo tanto, que lo que se tendría que hacer es algo sencillo pero serio y aterrizado: preparar y llevar a cabo un enfoque de desarrollo a nivel macro y micro, a través de una estrategia que establezca metas u objetivos realísticos; que contenga planes de trabajo coordinados y consistentes con las metas; que identifique recursos requeridos (humanos, técnicos, financieros, de infraestructura, gerenciales, organizativos, operativos, institucionales); que considere qué se tiene, qué hace falta y cómo se podría obtener; que incluya un sistema de información, evaluación, seguimiento y revisión; que tenga cobertura participativa amplia; y que se haga del conocimiento público y de la niñez y juventud, creando conciencia sobre todo lo antes dicho. Esto presupone comenzar por el principio, lo cual en este caso sería realizar un diagnóstico rápido de la situación actual, el cual sirva de base para lo anterior. La pregunta adicional entonces parecería ser: ¿quién va a realizar ese trabajo, cómo, cuándo y dónde?

¿Quién? Sería un grupo pequeño de trabajo, pero comprometido y capaz, con visión, operativo y organizado por autoridades del caso, organizaciones deportivas, deportistas y personas interesadas al respecto. ¿Cómo? Con enfoque estratégico, profesional y gerencial, comprensivo pero práctico, enfocado a acciones y resultados, promoviendo la posibilidad de opinar y sugerir a quien quiera y posiblemente organizando subgrupos de trabajo por área geográfica y por tipo de actividad deportiva. ¿Cuándo? Ayer ya era tarde. Pero comenzar es estar a medio camino. Así que el cuándo ¡sería ya! ¿Dónde? La cobertura y aplicabilidad serían a nivel nacional y a nivel local, considerando —entre otros— las necesidades, situaciones y vocaciones en ambos. El “porqué” es tan obvio, que no necesita comentario aquí.

Hay que hacer notar, que lo que se prepare debe de ser para llevarse a cabo con eficiencia y eficacia (hacer bien lo que se debe de hacer), que tenga continuidad en el tiempo, y no para que duerma el sueño de los justos en una oficina. Además, que tiene que haber un líder comprometido (persona o institución) y con capacidad para gerenciarlo/coordinarlo/hacerlo, recordando que el trabajo es a corto, mediano y largo plazo, que no es ni será fácil, que hay y habrá problemas, pero precisamente eso es —entre otros— lo que se tendría que superar.

Así que sobre nuestro deporte “no nos preocupemos”. Antes bien, “ocupémonos” en su desarrollo. Autoridades, organizaciones deportivas, deportistas y personas interesadas en su buenandanza y resultados, marquen la pauta. El autor es Desarrollista.

COMENTARIOS

  1. Martin Barahona
    Hace 15 años

    Que articulo mas idiota

  2. Juan Perez el Incredulo
    Hace 15 años

    El problema es facil y dificil de resolverlo. Mientras la politica se anteponga a cualquier plan de desarrollo RIP. En USA comienza en kinder. Se llevan los records durante toda la vida estudiantil del alumno. Para un arbitro es tan importante un juego de alumnos de la primaria como uno de grandes ligas(ya sea beisbol o cualquier deporte). Si se estableciera actualmente en Nic. algo similar, ya veriamos todos los uniformes de los equipos en rojo y negro.

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