Vicente Maltez Montiel

Cuidemos nuestro corazón

El corazón es el órgano que goza del mayor prestigio dentro de nuestra anatomía, porque a través de la historia de la humanidad se le ha considerado símbolo de vida, esperanza y amor.

Su papel principal es el bombeo de sangre a través de arterias que llevan oxígeno y nutrientes que necesitamos para nuestro funcionamiento normal. Por ello se le ha tomado como sede efectiva de las funciones intelectuales. Según Pascal, “los grandes pensamientos vienen del corazón”.

Según los hindúes el noble órgano es Brahmapura o morada de Brahma, mientras el Islam dice que el corazón del creyente es el trono de Dios. Para el cristianismo contiene “el reino de Dios” y los chinos lo definen como un órgano real por representar al rey y ser morada del espíritu.

En 1990 las enfermedades cardiovasculares contribuyeron al 28 por ciento de los 50.4 millones de defunciones en el mundo. Para 2030, cuando la población del planeta sea de 8,200 millones, el 32.5 por ciento de decesos será por esta causa: cardiopatía isquémica o coronaria 14.9 por ciento de varones y 13.1 por ciento de mujeres, derrames cerebrales con 10.4 por ciento en varones y 11.8 por ciento de mujeres.

Estudiosos ven con preocupación que la muerte de origen cardiaca será consecuencia del aumento de factores de riesgo en todos los países, en especial India, Sudáfrica y China, donde veremos fallecer a personas entre 35 y 64 años, es decir cada vez más jóvenes.

En Estados Unidos una persona cada veinte segundos sufre infarto agudo del miocardio (IAM), lo que resulta en 1.5 millones de afectados cada año, de los cuales fallece la tercera parte de ellos durante la primera hora. En nuestro país cada dos o tres horas muere un nica por un IAM siendo en la actualidad primera causa de muerte.

Como un propósito de Año Nuevo hago un llamado a los amables lectores para que pongamos en práctica medidas de prevención, a fin de controlar o desterrar de nuestras vidas los factores de riesgo para enfermedad cardiaca. Algunos no podemos cambiarlos, otros son susceptibles de modificación.

Si usted ha tenido familiares que hayan muerto o enfermado del corazón o tiene 65 años en el caso de mujeres y 55 años en varones, está frente a circunstancias que no puede cambiar.

Podemos proteger nuestro organismo y el de nuestros seres queridos si no fumamos cigarrillos, evitamos comidas grasosas, obesidad, estrés y tensiones nerviosas, presión alta y diabetes. Controlemos el abuso del alcohol.

El colesterol debe estar en menos de 180 mgs por ciento, también deberemos evitar el incremento del LDL o colesterol malo y promover un aumento del colesterol bueno HDL por encima de 50 mgs por ciento. Caminar 150 minutos por semana es algo fundamental en la cardioprevención.

El chequeo médico anual y seguimiento de su médico internista son fundamentales, en especial cuando se es portador de enfermedades crónicas.

El autor es especialista y profesor de medicina interna.

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