El quid del problema de la boleta electoral única, que según el inefable magistrado y presidente de facto del Consejo Supremo Electoral (CSE) sustituirá las cuatro papeletas de votaciones para las elecciones del 6 de noviembre próximo, no consiste en el ahorro que se puede lograr en la impresión de las boletas. Es candor político, por no llamarlo de otra manera, creer el cuento de que la imposición de la boleta única es para ahorrar costos o gastos. El CSE ha sido denunciado una y otra vez como uno de los principales focos de corrupción del Estado orteguista, de manera que si algún interés en ahorrar gastos del Estado tuvieran los magistrados de facto de ese organismo sería el de tener más recursos disponibles para su aprovechamiento particular.
En realidad, lo más importante en este caso es que con la boleta única se violaría la Ley Electoral, la cual señala en su artículo primero que el proceso electoral es para realizar varias elecciones distintas, aunque sea en un solo acto comicial. O sea que para la elección del Presidente y Vicepresidente de la República, así como la de diputados ante la Asamblea Nacional, departamentales y nacionales, y de los diputados ante el Parlamento Centroamericano, se realizan votaciones específicas con sus propias urnas electorales y sus escrutinios determinados.
Al respecto en el inciso 9 del artículo 27 de la Ley Electoral, se determina que es atribución de la Junta Receptora de Votos “Formar al término del escrutinio y cómputo de cada votación, el expediente electoral…” Luego, el artículo 115 de la misma Ley señala que “en cada Junta Receptora de Votos habrá urnas electorales para cada elección de autoridad, de acuerdo con el reglamento que dicte el Consejo Supremo Electoral”. O sea que debe de haber una urna para cada elección y que lo que el CSE debe reglamentar son detalles como si las urnas serán de madera o de cartón, en qué lugar se colocarán, cómo se asegurará la secretividad del acto de votación, etc. La Ley Electoral agrega en el inciso 5 del artículo 116, que “el votante marcará en cada boleta electoral con una ‘X’ o cualquier otro signo en el círculo de su preferencia”. E insiste la Ley en el artículo 123 que son varias las boletas electorales, al señalar que en el escrutinio “se contarán y examinarán las boletas electorales para verificar si su cantidad corresponde al de las personas que votaron”.
Se puede especular sobre el propósito político del CSE al sustituir las 4 boletas de votación por una sola, pues sus magistrados de facto no hacen nada por casualidad ni con buena intención democrática. Pero lo que está absolutamente claro es que la boleta única violaría la Ley Electoral y sería otro atropello a la seguridad jurídica de las elecciones, de lo cual deben tomar nota los observadores internacionales, ante todo la Unión Europea que tiene sus representantes permanentes en el país.
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