Editorial: Voto nulo ayuda a Daniel Ortega
Por Luis Sánchez Sancho
Hay distintas formas de luchar contra la dictadura que está imponiendo Daniel Ortega. Por ejemplo, se lucha denunciando la corrupción y los abusos gubernamentales, públicamente, aprovechando la libertad de expresión y de prensa que aún queda.
También se lucha por la democracia denunciando, en los organismos internacionales, la ilegitimidad de la candidatura de Daniel Ortega a una nueva reelección presidencial, y las demás numerosas violaciones de su gobierno contra la Constitución, los derechos humanos y la Carta Democrática Interamericana de la OEA. Igualmente constituyen una modalidad de la lucha contra el autoritarismo orteguista, las acciones cívicas que grupos de jóvenes valientes realizan constantemente, a pesar de la represión, en diferentes lugares del país. Y se lucha y se puede luchar por la libertad, apoyando en la campaña electoral una alternativa verdaderamente opositora y votando por el rescate y la salvación del sistema democrático, comenzando por la democracia electoral.
Pero también desde la oposición se puede respaldar al orteguismo, ya sea de manera abierta o solapada, e inclusive se le puede apoyar involuntariamente, con estrategias políticas erróneas. De manera que ayudan conscientemente a Ortega los antiguos demócratas que claudicaron en sus principios y dejaron de luchar por la libertad y la democracia, justificándose con el pragmatismo político y el pretexto de que “la calle está dura”. Y de igual modo favorecen el plan de Ortega, de imponer una nueva dictadura, quienes por maximalismo político o radicalismo “revolucionario” llaman a anular los votos porque el orteguismo ha falsificado el mecanismo electoral y lo ha vaciado de su contenido democrático.
A eso es que apunta, a nuestro juicio, la estrategia del grupo disidente del FSLN, Movimiento por el Rescate del Sandinismo (MRpS), que está llamando a los ciudadanos demócratas que van a votar en las elecciones del 6 de noviembre, a que anulen sus votos manchando la boleta electoral o por medio de cualquier otro subterfugio.
Es obvio que la anulación de votos favorecería a Daniel Ortega y perjudicaría directamente a la alternativa electoral democrática. Ninguno de los votantes de Daniel Ortega se va a abstener y mucho menos que vaya a anular su voto. Los que podrían anular el voto serían únicamente los ciudadanos demócratas. Y esto ayudaría indirectamente a Daniel Ortega porque al reducirse la cantidad de votos válidos sería menor el porcentaje que necesitaría el caudillo sandinista para imponerse electoralmente. O sea que la anulación del voto es de hecho una estrategia dirigida contra la alternativa electoral democrática, aunque se le presente como radicalismo antiorteguista.
Sin duda que quienes llaman a anular el voto, tienen derecho de hacerlo. Pero sus promotores también tienen que estar claros y los ciudadanos demócratas deben comprenderlo, que el llamado a anular el voto es la mejor ayuda que en estas elecciones se le puede brindar a Daniel Ortega, desde la misma oposición, incluso aunque no fuera esa la intención de los anuladores.
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