La importancia del voto independiente

A medida que se acerca noviembre aumenta el interés por ejercicios sobre la materia electoral. El miércoles pasado comentamos la última encuesta de M&R Consultores y ahora queremos comentar el sondeo presentado recientemente por el Centro de In vestigaciones de la Comunicación (Cinco).

El estudio de Cinco se basa en una muestra de 2,509 entrevistados, de los cuales el 35 por ciento se declara votante independiente. Si extrapolamos ese porcentaje al universo de electores, que es de tres millones aproximadamente, encontramos que al menos un millón de ellos pertenece al lote de independientes, cuyo peso es decisivo a la hora de la elección.

Los independientes integran una especie de “tierra desconocida” por la reserva que guardan sobre su voto y su actitud de no soltar prenda. No obstante y por eso mismo, vale la pena explorar sobre la composición y motivación de este segmento, que casi siempre decide las elecciones y es susceptible de ser influido para que se defina y concurra a las urnas aunque sea a última hora. Razón por la cual todo jefe y estratega de campaña tiene el desafío de atraer a los independientes, afinando la puntería para no malgastar recursos, trabajando sobre sus intereses y referencias a fin de convencerlos.

Según reporta la investigación de Cinco, se distinguen dos subclases en los independientes: los que han tenido experiencia en política y salieron frustrados al no alcanzar sus expectativas, y los que nunca frecuentaron el campo político y por ello no se sienten capacitados para tomar una decisión de primas a primera. Es evidente, sin embargo, que en ambos subclases deambula el güegüense desconfiado, que aguarda a tomar partido hasta saber si sus aspiraciones pueden ser o no satisfechas por las promesas de los candidatos.

De acuerdo con el perfil elaborado por el estudio de Cinco, los independientes o indecisos tienen las siguientes características: son jóvenes en su mayoría, con predominio femenino; simpatizan con el sistema democrático; tienen algún grado de escolaridad; su promedio de ingreso mensual es de 200 dólares y confiesan recibir influencia familiar sobre política.

La investigación se ocupó de conocer detalles importantes de los entrevistados, como su preferencia ideológica, opinión sobre la democracia, credibilidad de los políticos, comportamiento del actual gobierno, apreciación sobre la situación económica, entre otros puntos de interés. Faltó preguntarles sobre lo que piensan de la política exterior del gobierno de Daniel Ortega y la conveniencia de la observación nacional e internacional en todo el proceso electoral.

Por otra parte, es innegable que el escenario donde se desenvuelve el proceso electoral está perturbado por la inconstitucionalidad de la candidatura presidencial de Daniel Ortega, por la desconfianza en un tribunal electoral fraudulento, por el desprestigio de las instituciones estatales en general y por la atomización de los partidos políticos que se dicen demócratas.

Pero ante la realidad de un proceso electoral que a pesar de todo está en marcha, es importante el estudio de Cinco sobre los votantes independientes que se pueden clasificar como sigue:

Primero, un sector formado por los votantes cautivos, o sea los que pertenecen a los estratos superior y medio de los partidos políticos, los militantes con carnet, familiares y amigos de estos y funcionarios públicos comprometidos.

Segundo, el sector más valioso que es el que simpatiza con la democracia y la considera como el mejor instrumento para el ascenso social y la independencia económica. Estas son personas con cultura cívica, críticos de su mismo partido y comprensivos de la importancia del voto para legitimar al poder. En general son profesionales liberales, intelectuales, empresarios, profesores universitarios, funcionarios religiosos, sindicalistas, trabajadores por cuenta propia, periodistas, contratistas, etc. Clase media en fin.

Y en tercer lugar está la mayoría de votantes, que son proclives al clientelismo, a lograr las gangas cortoplacistas que les otorga el gobierno de turno. Estas personas están muy preocupadas por lo primordial, por tener empleo o más bien un salario o ingreso regular y disponer de lo necesario para cubrir las necesidades de la familia. Son peones de hacienda, pequeños agricultores, trabajadores informales, desempleados y personas muy pobres en general.

Sin duda que estudios como el de Cinco son de mucha utilidad para los ciudadanos en general y los partidos políticos en particular, que suponemos los utilizan o toman en cuenta para elaborar sus estrategias y programas.

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