El PLC propuso el lunes de esta semana que el próximo 11 de julio, fecha en la que el liberalismo de Nicaragua celebra el día del partido liberal, se realice una elección primaria entre los cuatro candidatos presidenciales de la oposición y que el ganador sea respaldado por los tres perdedores.
De hecho esta es la misma propuesta que hizo el PLC el año pasado y trató de organizar la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), la cual renunció al empeño por “la falta de seriedad del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), y las injurias contra la CPDH, vertidas por el Movimiento Vamos Con Eduardo”, según declaró en aquella ocasión el director ejecutivo de ese organismo cívico.
Ahora el PLC ha vuelto a proponer la elección primaria —para que solo un candidato presidencial liberal se enfrente a la candidatura inconstitucional e ilegítima de Daniel Ortega—, en respuesta a la iniciativa presentada recientemente por el exvicepresidente liberal de Nicaragua, ahora disidente del PLC, doctor José Rizo, de hacer una encuesta independiente auspiciada por la Internacional Liberal, a fin de que el candidato opositor que salga en primer lugar sea respaldado por los otros tres aspirantes presidenciales. De esa manera, la oposición unida podría enfrentarse con mayor posibilidad de triunfo a la candidatura ilegal de Daniel Ortega a una nueva reelección presidencial, la cual está prohibida expresamente por la Constitución de Nicaragua.
La propuesta de Rizo, quien fuera candidato presidencial por el PLC en las elecciones de 2006 y ahora figura como primer aspirante a diputado nacional por la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), fue calificada como ilusa e inviable por algunos observadores de la política nicaragüense, pues consideran que ninguno de los cuatro candidatos opositores renunciaría para respaldar a cualquier otro.
Sin duda que esto es cierto, pero en todo caso es muy importante que los ciudadanos opositores e independientes vean con la mayor claridad posible, cuáles son los políticos que quieren realmente la unidad para tener la posibilidad real de derrotar a Daniel Ortega y el FSLN en la contienda electoral, y quiénes son los que, por la razón que sea, con sus candidaturas le hacen el juego al orteguismo.
Algunos políticos sostienen el punto de vista de que es irrelevante que vayan cuatro candidatos de oposición a las elecciones del próximo 6 de noviembre, pues de todas maneras la votación siempre se polariza y la mayoría de los ciudadanos democráticos e independientes vota por un determinado candidato, quedando los demás reducidos a la mínima expresión. Así ocurrió en las elecciones de 1990, cuando se presentaron 10 candidatos presidenciales pero la votación se polarizó entre las candidaturas de doña Violeta Barrios de Chamorro y Daniel Ortega, resultando este derrotado. En los comicios de 2006 hubo 23 candidatos presidenciales, sin embargo más del 50 por ciento de los votantes optó por Arnoldo Alemán, del PLC. Y lo mismo volvió a ocurrir en las elecciones del 2001, cuando en la boleta presidencial fueron inscritos cuatro candidatos, y otra vez más del 50 por ciento de los ciudadanos electores eligió al candidato del PLC, don Enrique Bolaños Geyer.
Pero no fue eso lo que ocurrió en las elecciones de 2006, en las que participaron de nuevo cuatro candidatos y dos de ellos (José Rizo y Eduardo Montealegre) se disputaron los mismos votos que dieron el triunfo a doña Violeta en 1990, a Alemán en 1996 y a Bolaños en 2001. En los comicios de 2006, la división del voto liberal y democrático en dos grandes bandos, y sobre todo el pacto de Arnoldo Alemán con Daniel Ortega, le permitieron a este imponerse con solo el 38 por ciento de los votos.
Para las elecciones de 2006, tanto los dirigentes y seguidores del PLC que postulaba a Rizo, como los de ALN que llevó como candidato a Montealegre, creían que la votación se iba a polarizar igual que en las elecciones anteriores, y que uno de ellos alcanzaría la victoria. Pero no fue así. Y ahora el panorama para las próximas elecciones es igual o muy parecido al de 2006, pero los dos principales partidos o alianzas que se oponen a Daniel Ortega —la que encabeza el PLI y la del PLC—, creen que esta vez sí la votación se va a polarizar y que uno de ellos se alzará con la victoria.
Sin embargo, eso es algo que nadie lo puede asegurar. En realidad, lo más indicado sería que uno de los dos candidatos liberales principales renunciara a su candidatura y llamara a sus seguidores a votar por el otro. Y sin dudas de ninguna clase que el indicado para renunciar es Alemán, por las múltiples razones prácticas, políticas y éticas que todo mundo conoce.
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