A los pobladores del barrio San Francisco, en la comunidad Los Brasiles, no les cabe en la cabeza que pudieron haber frustrado el asesinato de Jairo Marino González Aguilar, de 20 años, el domingo y encontrado con las manos atadas.
Haydée González, abuela del joven, quien vive frente a unos predios baldíos, dijo que escuchó “un alboroto de perros”, pero no imaginó que estaban matando a su nieto.
No fue sino hasta a las 6 de la mañana de ayer que una vecina que andaba arreando una mula le avisó de un cadáver en el camino.
Johana González, hermana del fallecido, manifestó que sospecha de tres vecinos que desde hace dos meses lo habían amenazado.
“Jader Cortés, quien es vigilante, andaba diciendo que mi hermano le robó un celular y que eso no se iba a quedar así”, expresó la hermana.
Agregó que hace meses Cortés llegó a su casa con un garrote que tenía un clavo en la punta e intentó agredir a su hermano.
La víctima tenía días de no tomar licor y el domingo anduvo tomando en una finca, pero regresó temprano a su casa y luego fue adonde unas vecinas.
Ellos consideran que en el asesinato hay cómplices porque el joven no salía de la cuadra y sólo tenía tres enemigos por lo del celular, algo que ya estaba aclarado, según su hermana.
Refirió que posiblemente alguien pagó o utilizó a otra persona para llamarlo y sacarlo de la cuadra.
El cadáver estaba en bóxer y con las manos amarradas. Tenía una estocada en el cuello, otra en el tórax y el costado izquierdo, según otros familiares.
Otros sospechosos para la familia doliente son José Antonio Aguilera y Joel Bendaña, de 19 y 20 años, indicaron los denunciantes.
La familia de la víctima colabora con el trabajo de la Policía e indicó que han tomado entrevistas a varias personas, entre ellas a las madres de los sospechosos y a la esposa de uno de ellos, quien supuestamente llegó a la casa nervioso y lleno de sangre a bañarse y a cambiarse de ropa.
La Policía indicó que no hay detenidos y que está en el proceso investigativo.
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