La cruz de Cristo

René Grimaldi

Con relación al artículo “La cruz” (columna Y además), que se publicó el viernes 27 de diciembre en LA PRENSA, quiero manifestar las siguientes aclaraciones, algunas de las cuales se encuentran en un libro de Vitorio Messori (periodista italiano) titulado “¿Padeció bajo Poncio Pilato?” (Ediciones Rialp, Madrid 1994).

En el tiempo de la muerte de Jesús, la forma oficial de la cruz que usaban los romanos para ajusticiar era la llamada “cruz latina” o “capitata”, de cuatro brazos, es decir, con un soporte vertical cruzado por otro horizontal. El brazo vertical se llamaba “stipes” o “staticulum”, y el brazo horizontal “patibulum”. Precisamente el “patibulum” fue el que Cristo llevó hasta el propio lugar de la ejecución y fue ayudado por Simón de Cirene al no poder soportar ya el peso del madero.

Sobre el “títulus” de la condena, dice San Mateo “Sobre su cabeza pusieron escrita la causa de la condena…” (Mt 27,37). Si lo hubieran colgado solamente en un palo vertical, el rótulo (INRI) habría sido colocado “sobre sus manos” y no “sobre su cabeza”.

Otra prueba bíblica son las palabras del apóstol Tomás, cuando no cree inicialmente en la Resurrección de Cristo: “Si no veo en sus manos la señal de los clavos, y no meto mi dedo en el lugar de los clavos…” (Jn 20, 25). Hay que indicar que el texto no dice “el clavo”, que sería lo lógico si Jesús hubiera sido colgado de un palo vertical con las manos superpuestas, tal como aparece en las imágenes de las publicaciones de los Testigos de Jehová.

Poco después del año 135, un cristiano llamado Justino en su obra, “Diálogo con el judío Trifón” se refiere a la cruz como un madero clavado en el suelo y entrecruzado por otro a la altura de los hombros del condenado.

Hacia el año 197, otro cristiano, de nombre Tertuliano, decía que los cristianos al orar con los brazos extendidos realizan los mismos gestos que Jesús en el patíbulo, y añade poéticamente: “También las aves… se erigen hacia el cielo y abren la cruz de sus alas en vez de las manos y dicen algo que parece una oración (“De oratione”, 28-29)

Para terminar, en Herculano (Italia) se descubrió en 1939 sobre la pared una huella de cruz “capitata”, como la de Cristo, en las estancias ocupadas por los esclavos en una villa patricia: como es sabido, dicha casa junto con toda la ciudad quedó sepultada por la explosión del Vesubio en el 79 después de Cristo, dejando una prueba más, en esta caso arqueológica, que la forma de la cruz de los primeros cristianos es como se venera en la actualidad.

El autor es sacerdote católico.  

Editorial
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