Luis Sánchez [email protected]
Mi padre (Domingo Sánchez Salgado, Chagüitillo), quien se considera a sí mismo agnóstico pero conoce mucho sobre aspectos históricos y culturales de las religiones, me pidió que escribiera una columna sobre la Cruz. Y me informó que según los Testigos de Jehová, Jesús fue sacrificado en un solo madero, vertical, y no en una cruz como la define el Diccionario de la RAE: “Figura formada de dos líneas que se atraviesan o cortan perpendicularmente”; y, “patíbulo formado por un madero hincado verticalmente y atravesado en su parte posterior por otro más corto, en los cuales se clavaban o sujetaban las manos y pies de los condenados a este suplicio”.
En realidad, la cruz (del latín crux y crûcis) significaba picota, tormento, que se aplicaba a los condenados colocándolos sobre un solo palo, o sobre dos, atravesados.
Según algunos investigadores la cruz se originó en la antigua Persia, de donde pasó a Grecia, Cartago y Roma. Pero antes que los persas, griegos, fenicios y romanos, los egipcios tenían la ansata, o cruz de ank, parecida a la cruz como la conocemos ahora pero con la diferencia de que en la egipcia el extremo superior de la raya vertical se dobla sobre sí misma, hasta unirse con la raya horizontal.
En realidad, la ansata o cruz de ank se asemeja a una llave, y era el símbolo e instrumento de la diosa Sekhmet, hija de la Tierra y del Cielo y madre de Nefertum, el dios secundario que regaló a los humanos el entendimiento y la sabiduría y por eso los dioses superiores lo castigaron severamente (igual que en la mitología griega Prometo robó el fuego de la inteligencia y lo dio a los humanos, por lo que fue condenado a sufrir terribles penas).Y con la ank Sekmeht abría las puertas de la eternidad para que entraran las almas de quienes lo merecían.
Pero fueron los fenicios o cartagineses los que primero usaron el leño para ejecutar a los peores delincuentes, y por eso entre ellos la crucifixión tenía el significado de maldición e ignominia. Después los romanos aplicaron masivamente el suplicio de la cruz, y, según Cicerón (106-43 antes de Cristo) era reservado para los esclavos, a los que se clavaba de pies y manos y luego los cuerpos desnudos y sangrantes de las víctimas quedaban expuestos a la plebe, para escarmiento de propios y extraños.
El culto católico a la cruz comenzó en el año 326 después de Cristo, cuando santa Elena, madre del emperador Constantino —quien hizo del cristianismo la nueva religión oficial del imperio romano— fue a Jerusalén a buscar las reliquias sagradas y encontró la cruz en la que fue sacrificado Jesús, así como la cueva donde fue sepultado y resucitó el Salvador. Supuestamente santa Elena llevó la cruz de Cristo a Roma, pero en algún momento fue convertida en muchos pedazos que se esparcieron por diversas partes del mundo, y los que son venerados hasta ahora con la denominación de Lignum Crucis (lignum, de leño).
En la cultura popular se suele usar la expresión “andar con la cruz a cuestas”, que significa los sufrimientos y desgracias que se padecen y la esperanza de salir de la aflicción y del sufrimiento. Como es la cruz que padecemos la gran mayoría de los nicaragüenses con los políticos liberales y sandinistas.