Juan Á. Gutié[email protected]
El domingo 15 de diciembre tuve la bendición de asistir a la celebración de los 25 años de la Misa Campesina nicaragüense de don Carlos Mejía Godoy en el Teatro Nacional Rubén Darío. Fue para mí una profunda experiencia espiritual y mística.
No soy ni nicaragüense ni católico romano. Soy un misionero evangélico puertorriqueño residiendo en Managua pero que ha hecho suya la Misa Campesina. El concierto trajo a mi memoria importantes eventos en mi vida.
Recordé cuando en 1981 tuve la oportunidad de participar con un grupo de estudiantes evangélicos en una importante huelga universitaria en la Universidad de Puerto Rico. La Misa Campesina, especialmente el Kirye y el Credo, sirvieron como declaraciones bíblico-teológicas para la activa participación en dicha huelga.
Además, permitió afianzar el entendimiento de que la fe cristiana es una fe con un claro compromiso social y una opción por la liberación y la paz.
La Misa Campesina recoge con inmensa precisión el fundamento del Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo. La Misa ha ayudado a recordar lo esencial del Evangelio. La Misa Campesina es fiel a la tradición evangélica esbozada por las primeras comunidades cristianas, tanto en los Evangelios como en los Hechos de los Apóstoles. Sus palabras son una catequesis de los fundamentos de la fe cristiana. La Misa ha ayudado a recordar la profundidad del amor y la gracia divina. La Misa nos ha ayudado a redescubrir los elementos que hacen de la fe cristiana una fe liberadora.
La Misa Campesina es profundamente católica, en el sentido último de la palabra católica, es universal. La Misa Campesina ha dejado de ser nicaragüense y se ha convertido en el canto de todos los creyentes y todas las creyentes que han hecho una opción por la liberación, la paz y la justicia. Como muy bien dijo don Carlos (Mejía Godoy) en la presentación del concierto, éste fue una verdadera experiencia ecuménica, en la que católicos y protestantes, nacionales y extranjeros, fueron impactados y retados por el mensaje del Evangelio en la Misa Campesina.
Le doy gracias al Espíritu Santo que inspiró a don Carlos Mejía Godoy en esta preciosa interpretación del Evangelio. Le doy gracias a don Carlos Mejía Godoy por dejarse inspirar y usarse por el Espíritu Santo para que hoy todos y todas puedan disfrutar el Evangelio a través de la música nicaragüense.
Al Dios de los pobres, el Dios humano y sencillo, a Él sea la gloria, la honra y el Poder. Amén.
El autor es Reverendo. Cooperante en la Universidad Politécnica de Nicaragua, profesor en el Seminario Teológico Bautista de Nicaragua.
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